‘Jaula’: Álex de la Iglesia presenta un turbio thriller lleno de intriga, giros y terror que se consume como una novela de aeropuerto

‘Jaula’: Álex de la Iglesia presenta un turbio thriller lleno de intriga, giros y terror que se consume como una novela de aeropuerto

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Jaula

Se estrena el 9 de septiembre ‘Jaula’, primer largometraje de Ignacio Tatay, con un reparto encabezado por Elena Anaya y que está producida por Pokeepsie Films, la productora de Álex de la Iglesia y Carolina Bang, una misteriosa propuesta que bordea con el terror y tiene su mayor baza en la intriga que plantea su punto de partida, una de esas películas que cuanto menos se sepa de ella, mejor.

Paula (Elena Anaya) y su marido (Pablo Molinero) regresan en coche de una cena y repentinamente, se topan con una niña (Eva Tennear) deambulando sola por la carretera. Dos semanas más tarde, tras conocer que nadie la reclama, deciden aceptar acogerla en su casa temporalmente para ayudarla y dar un giro a su vida de pareja, pero no será fácil, ya que la niña vive obsesionada con la idea de que si sale de un cuadrado de tiza pintado en el suelo algo terrible le va a ocurrir.

Paula iniciará un viaje por caminos oscuros para intentar descubrir el enigma del pasado de la niña, con la que ha conseguido establecer un vínculo afectivo. Ese es el principio de ‘Jaula’, que añade diversos meandros y elementos crípticos en el desarrollo de su argumento, de tal forma que el espectador que no haya visto el tráiler o escuchado hablar de ella puede pensar que pertenece a muy distintos géneros y que en algún momento saldrá por una solución inesperada.

Buen cine de género español

Tatay sabe muy bien desplegar un tapete de posibilidades y enigmas que llevan a pensar que hay algo mucho más complejo detrás de lo que parece, y hasta cierto punto funciona de esa manera, aunque no como uno puede imaginar. Es muy difícil hablar de lo que podemos encontrarnos en sus 106 minutos sin destriparla, pero si hay algo que hacen bien todos y cada uno de ellos es mantener esa sensación de posibilidades, de apertura a un sinfín de caminos por los que podría pasar.

Obviamente, en este tipo de casos, la ruta que acaba tomando no es la más impensable o satisfactoria, pero lo cierto es que el guion consigue lo que pretende, y sería un error minusvalorar su capacidad de mantener el suspense y la ambigüedad. Podemos pensar que la película trata sobre una niña malévola, sobre una siniestra secta invisible, una abducción alienígena, la paranoia de una mujer frustrada que cree ver cosas… todas las posibilidades están abiertas en algún momento.

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‘Jaula’ es juguetona, pero al mismo tiempo áspera y opresiva, recuerda a los thrillers de terror de Balagueró y Plaza en el inicio de sus carreras, pero es una sensación más estética y de tono, ya que el vaivén de situaciones invita más a la idea del pulp literario, en el que lo que cuenta es la experiencia, el camino, las idas y venidas.  En el reparto, todo el mundo se cree lo que está contando, desde Pablo Molinero, Carlos Santos, Eva Llorach, Esther Acebo o Eloy Azorín a la Eva Tennear.

Una novela pulp con fondo muy oscuro

Tatay utiliza un tono frío, casi de drama oscuro, atemporal y denso para sugerir y desconcertar al espectador mientras acumula pistas que la protagonista descrifra en un descenso a la madriguera de conejo con suficientes enigmas como para llenar una temporada de una serie de Netflix. Elena Anaya muestra su pulso como actriz idónea para el terror psicológico en un retrato de maternidad proyectada que se mueve sobre el tono de películas como ‘Pelican Blood’ (2019).

Pasando a terrenos de condicionamiento psíquico en donde las "jaulas" son diferentes para cada personaje, estamos ante un buen thriller psicológico lleno de misterios y giros, que mantiene su intriga como si fuera una novela de aeropuerto, de las que no quieres que nadie te cuente pero olvidas en una semana, condensada en menos de dos horas, aunque toma desvíos muy turbios hasta llegar a un clímax directamente de terror.

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No puede culparse a Tatay de hacer con 'Jaula' un equivalente a un pasapáginas, pero tampoco puede obviarse que la resolución entra dentro de las opciones menos sugerentes, y con todo, deja una sensación de viaje completo que recuerda que a veces hacen falta películas de impacto que no tratan de cambiar el rumbo del género, tan solo mantenerte sentado un buen rato con la mano en la barbilla, y los ojos fijos en la pantalla. No es tan fácil encontrarlas en los estrenos de plataformas cada viernes.

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