'Little Amélie' me ha dejado el corazón muy calentito. La mejor película de animación de los últimos años es mucho más que una gozada visual

'Little Amélie' me ha dejado el corazón muy calentito. La mejor película de animación de los últimos años es mucho más que una gozada visual

Imposible no emocionarse con una historia contada desde el punto de vista de una niña de tres años que acierta en cada cosa que se propone

2 comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
Little
randy-meeks

Randy Meeks

Editor

Se habla mucho de que en la categoría de Mejor Película Animada siempre gana Disney (aunque lo cierto es que desde 2001 solo se ha llevado cuatro galardones... a los que se pueden sumar otros once de Pixar), pero es innegable que fue uno de los primeros huecos en los Óscar donde producciones extranjeras o, al menos, distintas a las de siempre, tuvieron cabida de forma habitual. A lo largo de los años hemos visto nominadas propuestas como 'Bienvenidos a Belleville', 'Flow', 'Ernest y Celestine', 'Loving Vincent', 'La vida de Calabacín', 'Robot Dreams' o 'Chico y Rita', y con la apertura de miras por parte de la Academia han tenido cabida proyectos inauditos que acompañan a las habituales propuestas yanquis. Y este año, 'Little Amélie' se lleva la palma.

Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva

Por mucho que todas las películas nominadas este año me parezcan notables (con la excepción de 'Elio'), esta propuesta franco-belga me parece, de calle, la más interesante, bella y rompedora. 'Little Amélie' es un prodigio animado que, desde sus primeros compases, marca su propio ritmo sin temor a los algoritmos o a la opinión del público general. Es adorable, original y preciosa, sí, pero ante todo es única y tiene una envidiable personalidad propia que provoca que vaya mucho más allá de lo que cualquiera se podría esperar de ella en un inicio.

'Little Amélie' engañará a todos los espectadores que vayan a verla esperando la historia de una niña y su familia viviendo en Japón: bajo esta historia aparentemente simple se esconden un sinfín de sensaciones inesperadas, desde el rencor por la derrota en la II Guerra Mundial hasta la comprensión (e incluso la búsqueda) de la muerte . Sorprendentemente, pese a tratar temas duros en parte de su metraje, aguanta un visionado familiar gracias a la fluidez de su animación, los llamativos diseños y el exotismo nipón, que no está tratado como una rareza colonizadora, sino como el perfecto telón de fondo de la cinta, sin el que nada de lo que ocurre impactaría tanto al espectador.

En tan solo 78 minutos, 'Little Amélie' trata con respeto y amor a una infancia que en otras producciones se pasa por alto, se infantiliza en exceso o se ve con un tono de cierta altivez adulta. La película dirigida por Maïlys Vallade y Liane-Cho Han tiene la increíble capacidad de ponerse siempre en el punto de vista de una niña de tres años que se cree una divinidad, y no moverse de allí bajo ninguna circunstancia. Todo lo descubrimos con sus ojos, y corresponde a nosotros, como adultos, resignificar lo que vemos, desde el primer llanto de un padre hasta un tarro en el que cabe toda la playa. Ame no es un dios, como cree, pero sí tiene la omnipotencia de emocionar en cada escena. 

Entre Bonjour y Konnichiwa

Reconozco que me cuesta sacar pegas a una película tan admirable tanto en sus intenciones como en su resultado final, pero es innegable que, para algunos, puede resultar excesivamente episódica: aunque hay varios hilos que mueven todas las historias de nuestra protagonista, el guion las plantea como pequeños retales separados entre sí que, al unirse, forman un fantástico mosaico que desafía, de alguna manera, la estructura cinematográfica clásica. Es solo por ponerse un poco tiquismiquis, porque la película es tan acertada en tono, intenciones y emotividad que es complicado encontrar motivos para zarandearla siquiera.

En tan solo 78 minutos, los directores son capaces de encapsular la belleza de un mundo que muchas veces pasamos por alto y la curiosidad innata en todo niño, pero también el terror de enfrentarse a lo desconocido, a conflictos enraizados cuyo origen es difícil de conocer. Todo ello con un estilo visual en 2D, simulando la acuarela pero sin pretender convertirlo en el centro de la cinta: el qué importa tanto como el cómo, y sus cabriolas visuales importan tanto como el sentido de la maravilla de Amélie al ver las carpas por primera vez o dejar flotar las linternas en el río. Además, lo consigue sin dejar de ser sincera con el espectador, abrir su corazón y permitir que todos sus personajes tengan luces y sombras, alejándose de cualquier posible estereotipo.

Esta absoluta maravilla animada no le debe nada a nadie, ni siquiera a sí misma, por lo que puede permitirse ir a su propio ritmo, contando días clave en la corta vida de Ame y su enfrentamiento frontal contra una cruda realidad que empieza a percibir, pero no comprender. Por el camino, nuestra protagonista entenderá que la familia no es solo la que tienes por sangre, sino quien dejas entrar en tu vida y te calienta el corazón. 'Little Amélie', en ese sentido, es como de la familia: una vez que entras en su sensibilidad, sus colores vivos, su amor por los personajes, su fantástico punto de vista y su animación capaz de sorprendernos aún cuando creíamos haberlo visto todo, no querrás marcharte de su lado.

En Espinof | Las 35 mejores películas de animación de la historia

En Espinof | Las películas más esperadas de 2026

Inicio