Un padre recibe una llamada de alguien que está convencido de que es su hija desaparecida once años atrás. Así arranca 'Causa abierta' ('Last Seen'), que aunque podría parecer otro thriller de misterio lleno de giros imposibles, en realidad tiene bastante más que ofrecer.
En la nueva serie de Apple TV, Patrick Brammall se pone en la piel de Ian Ridley, un ex policía que perdió a su hija Maggie cuando era pequeña y cuya vida se desmoronó a partir de entonces. Ahora, después de seis meses sobrio y alejado de la investigación criminal, Ian intenta reconstruir su vida trabajando como operador del servicio de emergencias australiano. Todo cambia cuando aparecen unos restos humanos en un bosque cercano y la posibilidad de que pertenezcan a Maggie vuelve a abrir una herida que nunca llegó a cerrarse.
Comienza la investigación
La serie está basada en la novela de Ryan David Jahn, y cuenta con Kris Mrksa como guionista y Christian Schwochow como director. Y lo que más. me ha gustado de ella es que no pierde el tiempo a la hora de poner en marcha la historia. Primero aparecen los restos de una niña y, poco después, Ian empieza a investigar por su cuenta convencido de que podría haber encontrado finalmente una respuesta sobre el destino de su hija.
Y aquí Patrick Brammall sostiene buena parte de la serie con una interpretación especialmente contenida. Ian es un hombre destrozado por la culpa, el alcoholismo y los años de incertidumbre, pero también alguien que todavía conserva la esperanza de poder arreglar aquello que lleva tanto tiempo roto. El actor consigue que nos preocupemos por él incluso cuando sus decisiones empiezan a ser cada vez más desesperadas y difíciles de justificar.
Además, el reparto cuenta con dos grandes apoyos como Brendan Cowell y Maxine Peake, que interpretan a Harry y Jenna, una pareja con unas ideas poco convencionales y una relación con Ian que irá adquiriendo cada vez más importancia.
Luego tenemos la atmósfera de la serie, otro de los puntos fuertes de 'Causa abierta'. Rodada íntegramente en Australia, la serie aprovecha los paisajes de la zona para lograr un contraste muy efectivo entre la belleza de un pequeño pueblo y la oscuridad de la historia que se esconde bajo esa aparente tranquilidad.
Y aunque la serie no siempre consigue que todos sus giros resulten del todo creíbles y algunas decisiones narrativas pueden dejar más preguntas de las necesarias, el ritmo que tiene juega muy a su favor. Los episodios duran menos de 50 minutos y la historia avanza mientras el misterio se mezcla con un drama sobre la culpa, la pérdida, la justicia y la imposibilidad de recuperar el pasado.
Está disponible en Apple TV.
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