La temporada 3 de 'The Boys' ha sido feroz y ha llevado al extremo a sus protagonistas pero al final no siento que hayan roto realmente nada
Críticas

La temporada 3 de 'The Boys' ha sido feroz y ha llevado al extremo a sus protagonistas pero al final no siento que hayan roto realmente nada

Este viernes 8 de julio llegó a Amazon el final de la tercera temporada de 'The Boys', un capítulo muy esperado tras el tremendo cliffhanger que nos dejó 'Una vela para acompañarte a la cama'. Yo ya he podido verlo y no quedado para nada decepcionado con el resultado, y eso que al final ha acabado sirviendo principalmente para refirmar el status quo de la serie en lugar de hacer algún progreso esencial para la misma.

'The Boys' siempre ha jugado con los extremos, mofándose de superhéroes y eventos de la vida real sin ningún tipo de piedad. Eso es algo que ha ido ganando peso según pasaban los episodios y temporadas, ayudando así a que su sátira se expanda más allá de lo que prometía inicialmente. A cambio quizá sí que le faltado echarle más narices a la hora de manejar a sus personajes.

Al extremo pero sin romper nada

Tengamos en cuenta que el final de la segunda temporada de 'The Boys' ya dejaba todo en una situación bastante extrema que parecía condenada a estallar en la tercera. Y no digo que hayan faltado emociones fuertes, sobre todo en 'Herogasm', o que algunos personajes hayan evolucionado de forma más o menos clara -ahí creo que nadie supera ese aparente viaje a la redención de A-Train-, pero al final lo realmente vital queda en una situación similar.

Lo que sí ha hecho muy bien esta tercera entrega de la serie de Amazon ha sido llevar al extremo a sus personajes. Para algunos quizá todavía haya tiempo para echar el freno antes de que la cosa se descontrole, pero con otros cada vez queda más claro que están condenados a ser dos caras de la misma. Hablo, obviamente, de Patriota y Carnicero.

Desde esa curiosa alianza que parecieron forjar, los personajes interpretados por Antony Starr y Karl Urban emprendieron dos viajes diferentes. El primero inicialmente para lavar su imagen y luego simplemente para imponerse como un líder con clara vocación fascista dispuesto a hacer cualquier cosa para que le respeten y que a la hora de la verdad está cada vez más solo.

Falta el último impulso para desatar el caos

The Boys Patriota

A lo largo del octavo episodio hay más de un momento apuntando en esa dirección, pero todavía queda ese último freno para que todo estalle por los aires. Lo mismo sucede con Carnicero, quien cada vez más ha ido mostrando ser capaz de cualquier cosa para intentar acabar con Patriota. Además, esos momentos de superhéroe podrían acabar saliéndole muy caro. Pero, al igual que a Patriota, hay algo que impide que ya todo lo que no sea su objetivo pase a darle igual.

Todo esto se ilustra de nuevo en un final de temporada generoso en violencia, pero sin que eso se convierta en su única razón de ser y sabiendo combinar siempre la diversión, la emoción y el espectáculo como nos tiene acostumbrados la serie. Incluso hay un momento que estaba esperando que sucediera ya desde mediada la primera temporada, lástima que no llegue a tener una resolución definitiva.

Es en esto último donde deja un ligero sabor agridulce. Obviamente, habrá cuarta entrega y está por ver si hay más, pero la tercera parecía encaminada hacia un gran punto culminante que no se termina de concretar. Lo que se ha conseguido es una radicalización de posturas aún mayor pero sin hacer grandes movimientos.

En resumidas cuentas

The Boys Carnicero

La temporada 3 de 'The Boys' es una demostración de lo buena serie que es. Su cóctel en el mundo del superhéroe audiovisual actual sigue siendo único, pero está llegando en el momento en el que tiene que haber repercusiones irreversibles más allá de la muerte de algún personaje secundario. Por ahora eso no deja de una pequeña piedra en el zapato, pero que se anden con ojo.

Temas
Inicio