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'Torrente 4: Lethal Crisis', risas e incorrección política, esta vez en 3D

'Torrente 4: Lethal Crisis', risas e incorrección política, esta vez en 3D
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Decir que este fin de semana se ha estrenado ‘Torrente 4: Lethal Crisis’ es quedarse muy corta, pues más bien habría que decir que el fin de semana, cinematográficamente hablando, le ha pertenecido a ‘Torrente 4’. Otros films o bien no se han atrevido a hacerle frente o no han encontrado sala donde situarse y sólo tres o cuatro estrenos de corte muy diferente han surgido el viernes pasado al lado de la nueva entrega de los films de Santiago Segura.

Junto al propio director y guionista, que ha tenido que volver a ganar los veintidós quilos que perdió para encarnar al protagonista, completan el elenco Paquirrín, Francisco, Tony Leblanc, Javier Gutiérrez, Yon González, Ana Obregón… Se ecunentran, asismismo, las colaboraciones «amiguetiles» habituales, además de las fugaces intervenciones de multitud de famosos.

El empleo del 3D supone la mayor innovación para la franquicia. No creo que quede nadie que dude de cómo se explota el recurso y cuáles son los volúmenes que más se acercan al espectador. Tras el grito escuchado en la sala de «¡viva el 3D!», ante un desnudo femenino aproximándose a cámara, parece que no hubiese que añadir más. La escatología clásica de este personaje también encuentra en este formato una gran utilidad y todo lo que podría dar asco en las otras tres, aquí repugna en una dimensión más.

Torrente 4: Lethal Crisis

En este sentido, cabe criticar algo que no es defecto solo de ‘Torrente 4’, sino problema inherente a las series como ésta: las guarrerías, las burradas, las incorrecciones… siempre tienen que ir a más, película tras película. Así, si en alguna de las anteriores o incluso en la primera, ya se alcanzó el grado justo de repugnancia, la «necesidad» de aumentarla aquí, puede llevar al exceso. Pero lo que es seguro es que forma parte del «disfrute» de estas películas pasar algo de asco, igual que en algunos géneros, sensaciones negativas, como el miedo o la tensión, son parte fundamental de la experiencia.

No parece haber discusión sobre que, de las tres anteriores, la tercera fue la peor. Aunque tenía momentos potentes, como el atentado a las torres Kio o que Torrente despertase siendo del Barça, adolecía de una falta de unicidad y estaba compuesta por gags más o menos aislados. Esta cuarta entrega, si bien no llega a la altura de la primera, recupera en cierta medida el interés de las anteriores, pues tiene una mayor apariencia de película sin detenerse o salirse de la trama central para introducir a sus famosetes. No se puede decir que ‘Torrente 4: Lethal Crisis’ se base en una enrevesada o intensa trama policial, pero, por lo menos, sí goza de un hilo argumental que la sostiene durante todo su metraje y en el que van encajando todas las anécdotas o chistes.

Como novedad en la saga, contiene, además, el elemento spoof, que hasta ahora Segura no había empleado. Sus películas son parodias del cine de investigaciones y acción y, como tal, incluyen los códigos de estos géneros: persecuciones, explosiones, etc… Pero esta alusión tan directa a ‘Evasión o victoria’ o ‘Cadena perpetua’ es nueva.

Es más unitaria esta cuarta entrega, pero no por ello carece de momentos que se puedan rememorar, como la plegaria ante la estatua del Fary, el duelo de karate, lo que sucede entro del túnel y un largo etcétera.

Torrente 4: Lethal Crisis

Humor para todos: Como ya se sabe, gran parte de las risas en ‘Torrente’ las provoca la presencia de algún famoso o de intérpretes ya retirados y poco visibles en la actualidad. El hecho de que haya una concentración tan alta de cameos en esta entrega sirve un propósito, ya que, mientras, por ejemplo, los niños de doce años que tenía al lado en la sala no se inmutaban al ver a los Hombres G, pues no los habían reconocido, no digamos ya con Fernando Esteso o El sr. Barragán; para mí era difícil ubicar algunas otras caras más televisivas que musicales o cinematográficas. Quizá tampoco sabían todos que a su grito de «maricones», Juanito Navarro se estaba despidiendo del cine, pero la comicidad funciona a distintos niveles y, así, incluso quienes se pierdan algunos de los referentes, tendrán otros con los que reír.

Con el estreno más potente en cuanto a ocupación de salas de la historia en España y una recaudación récord, no parece que tenga mucha cabida finalizar esta crítica recomendando o dejando de recomendar la película. Está claro que quienes no la han visto ni la piensan ver es porque sienten un rechazo total hacia este tipo de humor políticamente incorrecto, que herirá sus sensibilidades y, ante eso, no hay nada que se pueda decir para defenderla. Quienes no tengan esa prevención, seguro que se echarán unas risas y pasarán un rato divertido con ‘Torrente 4: Lethal Crisis’, un film que, además de proporcionar esta posibilidad, ofrece la de comentar numerosas cuestiones tras la salida del cine, y que así continúe la fiesta durante más tiempo.

Mi puntuación:

2

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