Durante años, Buster Keaton siempre ha sido uno de los grandes genios del cine mudo, un cineasta que escribía, dirigía y protagonizaba sus propias películas con una libertad creativa que parecía inseparable de su forma de entender la comedia. Pero en 1928 tomó una decisión que él mismo acabaría calificando como "el peor error de mi carrera": abandonar su estudio independiente para fichar por Metro-Goldwyn-Mayer. La promesa era trabajar con uno de los grandes estudios de Hollywood, pero el resultado fue mucho peor de lo que él esperaba.
Lo que vino después fue una caída profesional y personal especialmente dolorosa, hasta el punto de que el propio Keaton terminó enfrentándose al alcoholismo, la bancarrota y el despido del estudio que, paradójicamente, debía haber llevado su carrera al siguiente nivel.
Acabó siendo una verdadera pesadilla
En 1928, Keaton ya había protagonizado 31 películas y llevaba años disfrutando de una independencia creativa prácticamente absoluta. Sus producciones podían ser distribuidas por grandes compañías, pero él seguía teniendo el control sobre ellas y cómo se hacían. Sin embargo, cuando Joseph Schenck consiguió convencerlo para fichar por MGM, Keaton cambió su forma de trabajar. Años después lo resumiría así:
"En 1928 cometí el peor error de mi carrera. Contra mi buen juicio, dejé que Joe Schenck me convenciera de abandonar mi propio estudio para hacer películas en el floreciente estudio de Metro Goldwyn Mayer en Culver City. No sé si fue la naturaleza humana, la codicia o el poder, pero las grandes compañías querían acabar con los cineastas independientes".
Lo más triste de todo es que Keaton fue avisado. Charlie Chaplin le habría dicho: "¿Qué es esto que oigo? No lo hagas. Te arruinarán ayudándote. Te distorsionarán el juicio. Te cansarás de defender lo que sabes que es correcto". Harold Lloyd también le aconsejó que no aceptara. Pero después de meses dándole vueltas, Keaton llegó a la conclusión de que sus opciones eran muy limitadas: firmar con MGM o dejar de trabajar. El problema fue que el estudio no estaba preparado para una estrella que esperaba tener voz sobre sus propias películas.
El cambio se nota especialmente al comparar 'El camarógrafo' (1928), todavía una película en la que Keaton conserva buena parte de su personalidad, con lo que llegaría después.
"No podía hacer ningún trabajo que considerara de calidad, porque había demasiada gente interfiriendo", explicó su viuda, Eleanor Keaton. El propio Buster fue todavía más directo: "Elegían historias y material sin consultarme y no podía convencerlos de lo contrario. Solo discutía hasta cierto punto y luego lo dejaba pasar. Decían: Esto es gracioso, y yo decía: Es un asco. Daba igual. Lo hacíamos de todas formas".
Además, la situación terminó afectando también a su vida personal. A medida que perdía el control sobre su trabajo, Keaton empezó a beber. Él mismo loo recordaría así: "Hice lo que tantos otros han hecho. Empecé a beber. Y ahí fue cuando lo arruiné todo". Al mismo tiempo, su matrimonio se rompió, perdió dinero, tuvo problemas con Hacienda y acabó ingresado en un sanatorio en 1934 para tratar su adicción.
Y aunque sería fácil echar la culpa a MGM de todo lo que le ocurrió, el contexto era algo más complicado. Algunas de sus películas anteriores, como 'Steamboat Bill, Jr.' o 'El maquinista de La General', habían disparado sus costes y no habían recuperado todo el dinero invertido. El estudio también tenía un sistema de producción que funcionaba con otros directores y estrellas, pero Keaton era una excepción: era un cómico que necesitaba controlar el ritmo, las acrobacias y la puesta en escena. Incluso cuando el cine sonoro ya permitía hacer películas más cercanas a lo que él quería, MGM decidió no apostar por ello.
Para el año 1933, la situación ya era insostenible. El hombre que había hecho algunas de las comedias más brillantes del cine se encontraba protagonizando películas con las que él mismo no terminaba de estar conforme. Al final, MGM lo despidió por falta de fiabilidad después de que se negara a seguir trabajando en películas que consideraba de segunda categoría.
Keaton consiguió después recuperar su vida y controlar su problema con el alcohol, pero su carrera como gran cineasta independiente ya había quedado atrás. Y quizá esa sea la parte más amarga de esta historia, que aunque MGM no destruyó el talento de Buster Keaton, sí le arrebató durante años aquello que necesitaba para demostrarlo: el control sobre sus propias películas.
En Espinof | Buster Keaton y los cortometrajes que inspiraron a Pixar en 'Wall-E'
En Espinof | 101 clásicos imprescindibles para aprender a amar el cine
Ver 0 comentarios