Cuando hace más de dos décadas llegó a las salas de cine un thriller bélico, muchos espectadores lo pillaron como un emocionante relato de submarinos, nazis y una misión imposible. Sin embargo, lo que en la pantalla parecía una emocionante 'historia basada en hechos reales' escondía una realidad muy distinta tras bambalinas, una que acabaría provocando airadas críticas, debates políticos entre países e incluso una intervención presidencial.
Estrenada en el año 2000 y protagonizada por estrellas como Matthew McConaughey y Bill Paxton, 'U-571' sitúa al espectador en la Segunda Guerra Mundial, donde una tripulación estadounidense aborda un submarino alemán para robar su preciada máquina de cifrado Enigma. La película fue un éxito de taquilla y hasta se llevó un Oscar por edición de sonido, pero el entusiasmo pronto se vio ensombrecido por el hecho de que su argumento central nunca ocurrió realmente.
La verdadera captura de una máquina Enigma con valor estratégico fue obra de la Royal Navy británica en mayo de 1941, cuando el destructor HMS Bulldog y la corbeta Aubretia abordaron el submarino U-110 y recuperaron los documentos y la máquina que permitirían descifrar los códigos nazis. Este acontecimiento histórico fue uno de los hitos que permitieron a los Aliados leer las comunicaciones alemanas mucho antes de que Estados Unidos entrase en la guerra en diciembre de ese año.
En la película, en cambio, son marineros estadounidenses quienes protagonizan esta hazaña en 1942, varios meses después de que la historia real ya hubiese tenido lugar. Este giro 'americanizado' no fue tomado a la ligera por parte del público británico ni por sus representantes políticos. En el Parlamento del Reino Unido, diputados expresaron su enfado calificando la película como una afrenta a la memoria de los marineros británicos que arriesgaron y perdieron sus vidas en la verdadera captura de Enigma.
La Casa Blanca responde
La polémica no se quedó solo en el ámbito legislativo. El propio guionista de la película, David Ayer, reconoció años más tarde que habían distorsionado la historia deliberadamente para atraer al público estadounidense. En una entrevista con la BBC, Ayer confesó que no se sintió bien sugiriendo que los estadounidenses, en lugar de los británicos, hubieran sido quienes capturaron la máquina de cifrado, y calificó esa elección como 'una decisión mercenaria' motivada por el deseo de vender mejor la película.
El descontento llegó hasta la Casa Blanca: el entonces presidente Bill Clinton tuvo que responder a una carta de un miembro del Parlamento británico, aclarando que el argumento de 'U-571' era una obra de ficción y no una representación histórica fiel, lo que la coloca en la cima de la lista de las películas con más errores históricos, según The Times.
A pesar de esto, muchos británicos sintieron que la película, al presentar errores tan básicos sobre un episodio de gran importancia histórica, contribuía a una visión distorsionada de la Segunda Guerra Mundial, especialmente para quienes aprendían historia por primera vez a través del cine.
Con el tiempo, U-571 se ha convertido en un ejemplo clásico de cómo las películas de Hollywood pueden tomar libertades creativas que chocan frontalmente con los hechos. Aunque cinematográficamente sigue siendo una obra entretenida para muchos, el debate que generó sobre la responsabilidad de las ficciones que se presentan "basadas en hechos reales" todavía resuena entre historiadores y cinéfilos.
Foto de Netflix
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