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'Westworld', la grandeza de lo falso
Series de ficción

'Westworld', la grandeza de lo falso

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Una de esas verdades fundamentales que hay en el mundo del entretenimiento dicta que para poder hacer series muy de nicho o independientes se necesita hacer a la par éxitos que llamen a nuevos espectadores. En una época en la que HBO parecía atraer solo con 'Juego de Tronos', la cadena premium necesitaba otro peso pesado con el que tirar la casa por la ventana para, a su vez, que la gente acuda en masa a su plataforma.

'Westworld', serie creada por Jonathan Nolan y Lisa Joy, parece haber sido la ficción que necesitaba ahora mismo HBO con una propuesta muy interesante sobre la inteligencia artificial, la humanidad como cúspide de la pirámide terrena y todo lo que implica manejar a androides casi humanos.

Atención: A partir de aquí hablamos de la primera temporada completa de 'Westworld', avisados estáis.

Los diez episodios de la primera temporada de 'Westworld', que podéis ver entera a través de HBO España, es un viaje fascinante a un bioma artificial. Al igual que los visitantes del parque, los espectadores somos atrapados por la fascinante visión de Ford (Anthony Hopkins) y el mundo creado por él.

Westworld Dolores

Tras el inicio de 'Westworld', hemos visto cómo continua la búsqueda de respuestas de Dolores (Evan Rachel Wood), con el periplo con Logan (Ben Barnes) y William (Jimmi Simpson) de hilo narrativo; Teddy (James Marsden) reunido con el Hombre de Negro (Ed Harris) intentando adentrarse en la trama de Wyatt y, el personaje revelación de la temporada, Maeve (Thandie Newton) descubriendo la verdad mientras que fuera del parque hay todo un plan para deshacerse de Ford y su visión.

En cada episodio se nos ha embaucado a los espectadores a través de la música de la pianola y el resultado ha sido disfrutar de una gran serie, con sus agujeros, pero por lo general muy bien realizada, muy sutilmente enarbolada y magistralmente interpretada. La primera temporada de 'Westworld' ha sido toda una maravilla.

Mentiras para contar una verdad

Westworld Finale

Nunca he sido muy de teorías sobre series, a pesar de haber recogido hace unas semanas algunas de las que más ruido estaban haciendo en las redes y foros especializados. Yo soy más de ir encajando piezas en mi cabeza y no "adelantarme" a los designios de los guionistas. Con 'Westworld' el ruido es tan insistente que uno no puede ignorar del todo esas teorías y el episodio final de la temporada tenía un foco aumentado sobre sí para ver si se cumplen esas teorías.

Varias de ellas han resultado ser ciertas, aunque no todas de las confirmadas se han resuelto bien: de hecho la del pasado/presente con Dolores y William/Hombre de negro en el centro era una peliaguda y que, si se pensaba bien según todo lo que pasaba en la serie, hacía aguas por todas partes. Su resolución, aunque tiene cierta lógica, no deja de ser algo torticera (dentro de una trama que, ya de por sí, no ha estado demasiado fina en su ejecución).

Quizás sea en parte por el hecho de que existan dos capas narrativas yuxtapuestas (la de la serie y la del parque) por lo que las revelaciones y giros que se dan a lo largo de la temporada no terminen de ser impactantes. Ya no es que sea que en esta era de Internet sea ya difícil la sorpresa sino que la inseguridad de hasta qué punto afecta el giro al personaje/anfitrión por la falta de libre albedrío unida al escaso desarrollo de estos hace que ese impacto e implicación emocional sea menor.

Westworld Dolores Mib
El laberinto no es para nosotros

En el fondo es como lo que dice Ford con la copa en la mano para hablar de la nueva narrativa: mentiras para contar una verdad más profunda. Aunque los espectadores no seamos conscientes de todos los engaños que se están contando, estos a su vez pretenden escarbar en las verdades fundamentales del ser humano.

De hecho podemos ver 'Westworld' de un modo completamente cínico, con esos "reveries", esas miradas profundas de Evan Rachael Wood no siendo más que meros engaños para nosotros. Una ilusión lograda a base de humo, espejos y vaqueros forjada por Ford o por quien sea que haya tocado los parámetros y programado a alguien en concreto.

Westworld Maeve

De hecho no sabemos siquiera si, a parte de los trabajadores y los accionistas de Delos, hay alguien real en los edificios del parque (lo de la terminal de llegada es muy loco). Lo único que sabemos es que esta nueva gran narrativa, que veremos explorada en la segunda temporada, implica la ausencia de restricciones de los anfitriones, ese libre albedrío que permitía llegar al siguiente nivel.

'Westworld' es, en sí mismo, un ecosistema. Una serie en la que no sabemos nada del mundo exterior más allá de tener una tecnología capaz de recrear el lejano oeste (y, al parecer, el lejano oriente). Nolan y Joy nos han propuesto un magnífico mundo artificial cuyas trampas y agujeros (que los hay) tenemos a bien de obviar porque es una serie que entra sola.

'Westworld', al igual que el parque, es un ensalzamiento del falso encaje de bolillos, de una narrativa con trampas, que se desmonta en cuanto uno piensa dos segundos en lo que está pasando. Pero a su vez es tan apasionante que no importa que veamos los hilos: nos dejamos imbuir en la música de la pianola y disfrutamos de una gran serie.

PD: ¿Quién quiere ver Samuraiworld? MIL VECES YO

En ¡Vaya Tele! | Análisis del inicio de temporada de 'Westworld'

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