Juan Tamariz era un genio. No solo era un reputado mago que dio luz a toda una generación de ilusionistas, sino que, además, ha habido muy, muy pocos que entretuvieran como él, sin mayor arma que una baraja de cartas, un violín invisible y un "¡Chan tatachán!". Poco se sabe, sin embargo, que antes de dedicarse en cuerpo y alma a la magia, Tamariz quiso hacer sus pinitos en el mundo del cine. Ahora nos ha dejado a los 83 años, y ha dejado un vacío en toda una generación con el único truco suyo que nos ha puesto tristes.
El truco final
Después de formar parte, a los 18 años, de la Sociedad Española de Ilusionistas, Tamariz se metió a estudiar en la Escuela Oficial de Cine, donde a finales de los 60 dirigió dos cortos: 'Muerte S.A', con un curioso título que después adoptarían sin querer los hermanos Caballero, y 'El Espíritu', que fue la primera aparición delante de las cámaras de la gran Carmen Maura. Un truco inesperado: el de descubrir el talento.
Sin embargo, cuando el gobierno de la época cerró la escuela por sus constantes huelgas en 1970, decidió que era el momento de dedicarse totalmente a la magia, apareciendo cada vez más en programas televisivos como el 'Un, dos, tres' y dando rienda suelta a su talento con shows a lo largo y ancho de todo el país. Sin embargo, una parte de él seguía añorando el cine. Quizá por eso, en 1987, apareció de fondo en la fantástica 'Moros y Cristianos', de Luis García Berlanga.
'Moros y Cristianos' es quizá la última gran película del director, que la hizo justo después del éxito de 'La Vaquilla'. En ella explota su habitual estilo verborreico al cien por cien, con los personajes pasando y hablando continuamente, como una metralleta de diálogos e ingenio con la excusa del marketing de una empresa de turrones. Es una película fascinante con un ritmo adictivo que merece la pena recuperar casi 40 años después, y donde, además, podrás ver si te fijas al gran Juan Tamariz (bueno, aunque en los créditos salga como "Juan Tamarit")
Su papel allí es el de un fotógrafo al que solo se le ve de fondo (fijaos en las siguientes fotos, a la izquierda) mientras Jose Luis López Vázquez habla sobre las escorts, y él mismo definió su papel muy brevemente en una entrevista con Teatro.es: "Berlanga incluso quería que actuara en una de sus películas, porque decía que la gente se reía conmigo. Hice un papel muy cortito en 'Moros y Cristianos'. Tenía unas frasecitas, pero todo fue un desastre de lo mal que lo hice. Así que, al final, eliminaron el diálogo y solo silbé… Y lo hice tan pésimamente que me tuvieron que doblar”. Puedes comprobarlo en Prime Video, por cierto.
De fondo en la película no se escucha el silbido, eso sí, sino la pelea con otros dos actores en pleno Templo de Debod, en Madrid. No volvió a aparecer delante de las cámaras en el cine, aunque sí en alguna que otra serie de televisión. Tamariz no necesitaba el cine para ser único, fascinante y buenísimo. El mundo es menos mágico sin él, y nuestra labor es perpetuar su "Chan Tatachán". Hasta siempre, maestro.
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