'Beyond the Sea', más allá de Bobby Darin está Kevin Spacey

'Beyond the Sea', más allá de Bobby Darin está Kevin Spacey
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Bueno, seguimos igual por lo que veo. Esta película se realizó en el 2004 y no han decidido estrenarla en nuestro país hasta ahora. ¿Por qué? No tengo ni la más mínima idea, aunque después de verla sí me imagino que 'Beyond the Sea' no permanecerá en cartelera más de una semana. El biopic de Bobby Darin no creo que interese más que a aquellos fans del cantante, o cómo no, a los cinéfilos, que encontrarán en la segunda película de Kevin Spacey como director elementos suficientes para disfrutar en la medida de lo posible de un producto bien servido, con mucha pasión y cariño hacia Darin, aunque descuidando algunas cosas por el camino. Spacey dirige, guioniza, intepreta, canta y baila en una demostración de las claras habilidades de este actor que se ha ganado la simpatía del público en general, aunque últimamente escoge proyectos vergonzosos, supongo que para poder comer o producir films más personales como éste que nos ocupa, pero en el que hay una clara tendencia a querer decirle al mundo "mira qué bueno soy". Y lo es, pero la película se centra demasiado en Spacey, en lucirse él mismo, y el resto se resiente de ese obsesivo protagonismo.

La película refleja los años de comienzo de Bobby Darin, con un breve repaso por su infancia y años mozos, centrándose principalmente en sus años de éxito, sus escarceos en el cine, su sonada relación con Sandra Dee, y como todo biopic que se precie, en su declive. Narrada con cierta elegancia y rehuyendo del enfoque clásico, primero asistimos a la infancia del protagonista donde le hes revelada una infección al corazón con la que se creía que Darin no cumpliría los 15 años. Su madre le animará metiéndole el gusto por la canción en el cuerpo, y Darin alegremente saldrá de su enfermedad casi milagrosamente. Cuando logra un éxito entre las adolescentes saltará a la fama, convirtiéndose en uno de los cantantes más populares de los años 50. En esa época se enamorará y se casará con Sandra Dee, otra ídolo juvenil de la época, en este caso actriz. El tercer acto del film se centra en los últimos años de Darin, queriendo meterse en política, cantando canciones protesta y falleciendo en 1973 a causa de una operación de corazón.

Esos son lo tres bloques más importantes de la película, y Spacey se encarga de entrelazarlos de la manera más amena posible, permitiéndose algunas licencias narrativas que animan bastante la función, sobre todo porque las llena de canciones de Darin intepretadas por el propio Spacey de forma prodigiosa. Algunos llegaron a decir incluso que lo hacía mejor que el propio Darin. Y es que Spacey da todo de si en los momentos en los que canta alguna canción. Todos los números musicales están bastante bien, pero yo destacaría 'Mack the Knife' y evidentemente 'Beyond the Sea', utilizado en un momento clave del film.

Los actores están todos en estado de gracia destacando principalmente el propio director quien se encarga de aparecer en prácticamente todas las escenas chupando cámara de forma descarada. Sus acompañantes en el reparto no se quedan atrás en cuanto al nivel de interpretación, pero es tal la obsesión del señor Spacey por salir en pantalla, que sus trabajos no se hacen notar tanto. John Goodman se olvida de sus tics y hace un manager perfecto. Kate Bosworth es la segunda vez que me sorprende, interpreta a Sandra Dee y no lo hace mal, no señor. Bob Hoskins hace un personaje entrañable y Brenda Blethyn está inmensa como la madre de Darin. Una pena que todos ellos no tengan más protagonismo en el film o que sean tan interrumpidos por un Spacey demasiado emocionado.

Uno disfruta en la película, sobre todo por ese sabor clásico que desprende en algún momento, y por escuchar míticas canciones que nos llevan directamente a los años 50 a clubes en los que el glamour lo era todo. Hay episodios apasionados en los que queda claro el amor de Spacey por el personaje que trata. Sin embargo, al final queda la misma sensación que en casi todos los biopics, mucha corrección y buen hacer pero sin grandeza, esa que se deja entrever en algunas secuencias y la que el director parece querer transmitir al espectador, consiguiéndolo sólo a ratos. Se nota que se lo ha pasado en grande haciéndola pero no ha sido capaz de contagiarnos la alegría durante toda la proyección.

Un film correcto, a ratos entrañable, a ratos pasional e incluso divertido, pero sólo a ratos. Por otro lado es casi seguro que el fracaso que tuvo en su país de origen se repita por estos lares principalmente por la razón que explicaba al principio del post, pues mucha gente se acercará a ver de qué va y preguntarán ¿Bobby Darin? ¿y ese quién era?

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