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'Bon Appétit', historias de amigos que se besan

'Bon Appétit', historias de amigos que se besan
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Este viernes se estrena ‘Bon Appétit’, el debut como director del hasta ahora montador David Pinillos, que nos cuenta la historia de Daniel (Unax Ugalde), un joven y ambicioso chef español, que consigue una plaza en un prestigioso restaurante en Zurich, donde conoce a Hanna, la atractiva sumiller del restaurante.

El personaje de Daniel se ha querido retratar como alguien que «busca su sitio», bien porque no se atreve a tomar decisiones; bien porque cuando las toma, no las lleva hasta sus últimas consecuencias. Esta falta de ubicación se convierte en física al inicio del film, cuando lo vemos en varios lugares diferentes. Al mismo tiempo, los autores se han esforzado en mostrar al personaje de Hanna como alguien indiferente y por encima de las cosas, es decir, lo que podríamos llamar alguien cool.

Todo esto responde a un encomiable intento de mantener un tono contenido de película indie, huyendo así de las altisonancias dramáticas de los dramas de pareja. Las limpias, comedidas y elegantes imágenes de David Pinillos se ajustan a este enfoque.

Nora Tschirner y Unax Ugalde en

Difícil implicación

No obstante, es obligado observar que todo lo dicho crea una frialdad en ciertos aspectos emotivos. Entre otras cosas, la dinámica de flirteo entre Daniel y Hanna se muestra artificial, al servirse de unos diálogos que, con la intención de retratar el cinismo de unos personajes que están «de vuelta de todo», caen en la ampulosidad. Esta trama amorosa, además, adolece de cierta reiteración.

Este retrato de personajes pasotas o pasivos dificulta la empatía. En el caso de Daniel empuja, necesariamente, a crear un protagonista inactivo. Suele ser difícil lograr la implicación de los espectadores con los problemas u objetivos de un personaje que no hace nada ni por resolver aquéllos ni por alcanzar éstos. Y en el caso de Hanna, la búsqueda de esa coraza ha impedido a los autores dotar al personaje de un conflicto dramático con fuerza y entidad.

En lo único que tienen progresión, sin embargo, ambos protagonistas es en lo más tópico y trillado de la película. El personaje de Daniel sí vive un crecimiento profesional como cocinero, pero esto apenas logra integrarse con la monocorde trama romántica. La relación de Hanna con Thomas Wackerle, su jefe en el restaurante, cae en el más absoluto de los estereotipos: es la querida de un hombre casado que sólo la ve fugazmente. Y todo el dramatismo que se le extrae a esa situación tropieza por igual con los tópicos, minando así la «novedad» con la que se pretende tratar su relación con Daniel.

Si bien los papeles no aportan mucho material a los actores, los trabajos interpretativos no conforman el aspecto más mejorable de ‘Bon appétit’. Ugalde está correcto, mientras Nora Tschirner (‘Un conejo sin orejas’) parece más esforzada en el personaje de Hanna. Xenia Tostado, en el papel de la exnovia de Daniel, logra el papel más creíble. El resto de los secundarios componen, como máximo, un apoyo válido.

Bon Appétit

Un final con cierta originalidad

A pesar de la retahíla de lugares comunes que conforman el armazón dramático del film – incluyendo las vistas escenas «frenéticas» de montaje discontinuo en el mundo de la cocina –, la resolución de la trama amorosa destaca por salirse de los esquemas. (Posible spoiler) Se concluye que no existen las recetas preconcebidas para lograr la felicidad y que el amor se mueve en un terreno siempre ambiguo, incierto y cuya resolución no es previsible. Sólo el final hace honor al curioso título que el film iba a tener en un comienzo: ‘Historias de amigos que se besan’ (fin del spoiler).

‘Bon Appetit’, el ramplón y poco memorable título con el que se sustituyó, demuestra que el tema de la cocina y de los restaurantes de moda tiene tirón en el cine —‘Fuera de carta’, ‘Dieta mediterránea’…— y también que, por original que fuese esta conclusión, han prevalecido los esquemas argumentales trillados. Quizá, respetando el encomiable espíritu del final, se habría podido contar una historia de personajes que improvisan, yerran, quieren y hacen que queramos con ellos.

Mi puntuación:

2

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