Aquí tenemos el gran bombazo del género fantástico en la 79ª edición del Festival de Cannes. Todos los años hay alguna propuesta de género en la Sección Oficial que nos vuela la cabeza, como 'Titane', 'La sustancia' o la ya mítica 'Uncle Boonmee recuerda sus vidas pasadas', y la de este año es 'Hope', el nuevo trabajo de Na Hong-jin.
Después de presentar en el festival su gran éxito 'The Chaser' (2008; fuera de competición), 'The Yellow Sea' (2011; Un certain regard) y 'El extraño' ('The Wailing', 2016; fuera de competición), el realizador coreano regresa a Cannes por todo lo alto para competir por primera vez en su carrera por la Palma de Oro. Es una subida de nivel lógica pero ha sido una enorme sorpresa descubrir el material con el que lo ha conseguido: un espectacular y delirante thriller de ciencia ficción con mucho humor que destroza cualquier expectativa que se pueda tener sobre el largometraje.
'Hope' arranca con el descubrimiento de un animal muerto. Las heridas que tiene son tan gigantescas que causan preocupación y nadie puede imaginar qué clase de depredador ha podido hacer algo semejante. Es solo un adelanto, el inicio del caos. Pronto comienza un feroz ataque en una aldea con las primeras víctimas humanas y se inicia una persecución para cazar a la misteriosa bestia antes de que aumente el número de víctimas... Ya hay tráiler pero recomiendo ver la película con la menor información posible. Espero que no empiecen a circular spoilers, porque creo que puede arruinar la experiencia.
'Hope', de 'Tiburón' a 'The Host' y una de las tramas más bizarras del año
El principio recuerda inevitablemente a clásicos como 'Tiburón' ('Jaws') o 'Alien' por jugar mucho con la intriga y el punto de vista para mantener oculta a la criatura durante un tiempo y tener al público expectante. Pero cuando la muestra, ya no hay vuelta atrás. Y ahí es cuando la película pasa a parecerse más a la también coreana 'The Host' (2006), donde Bong Joon-ho se atrevía a enseñar al monstruo atacando a plena luz del día. De manera muy inteligente y vacilona, Na Hong-jin juega con las expectativas del público y lleva la película a terrenos inesperados. Me recordó a las ideas chifladas y aleatorias que encontramos en algunas películas del inclasificable Takashi Miike.
Durante gran parte del metraje estuve disfrutando mucho con 'Hope', y ya pensaba en una idea de titular muy entusiasta para esta crítica; que si una locura maravillosa o un nuevo referente para el subgénero de las "monster movies". Pero los 160 minutos de duración pesan mucho y estropean un poco la fiesta en la segunda mitad. Es un completo disparate que el director se extienda tanto para contar esta historia, no hay justificación.
La película empieza a dar vueltas sobre las mismas situaciones, se nota la reiteración, se encadenan escenas similares, la acción se prolonga tanto que llega a perder el impacto inicial, y hay conversaciones que si bien tienen gracia por comentarios absurdos, se podrían haber acortado para aligerar el conjunto. Es como cuando alguien te está contando una gran anécdota pero repite tantas coletillas, se detiene en detalles y da tantas vueltas, que ya pierdes el hilo y empiezas a mirar el reloj.
No obstante, 'Hope' tiene imágenes muy potentes e ideas tan estrambóticas que incluso durante sus bajones de ritmo está uno pendiente de la narración a ver cuál es el siguiente giro o la nueva ocurrencia de Na Hong-jin. Llega un momento donde ya puede pasar cualquier cosa y no resulta extraño. De hecho es muy gracioso que al principio parece que los personajes están diciendo teorías ridículas pero resulta que no estaban tan desencaminados.
Horas después de verla, lo que me viene a la cabeza cuando pienso en la película son sus aspectos positivos. La impresionante puesta en escena de Na Hong-jin, que tiene mucho talento para la acción y el suspense, los momentos más alucinante del guion o las bromas que contrastan con los estallidos de violencia brutal. Una de las mejores escenas de 'Hope' la protagoniza un señor recordando detalles escatológicos a la policía. Es esa clase de película. A mí estos golpes inesperados de humor en medio de tanta seriedad me conquistan.
Siempre ocurre con las películas de monstruos que surge el impulso de buscar metáforas. En este caso, yo no podía evitar pensar en el miedo a un atentado de sus vecinos de Corea del Norte con consecuencias devastadoras. También llama la atención la reacción violenta inmediata, y la falta de empatía, cómo los protagonistas disparan primero y preguntan después, buscando soluciones que solo conducen a la aniquilación. No hay posibilidad de convivencia, solo una batalla a muerte.
No tengo claro que 'Hope' vaya a ser incluida en el palmarés aunque espero que sí, porque es una de las películas más divertidas y raras del año, de las que se quedan grabadas y se recuerdan. Los fans del género fantástico van a disfrutar mucho, eso está claro. A pesar de la duración excesiva, los aciertos pesan mucho más que los defectos, es una obra tan singular, salvaje y payasa, que solo puedo aplaudir a Na Hong-jin por el atrevimiento.
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