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'Diarios de la Calle', Hilary Swank profesora modelo

'Diarios de la Calle', Hilary Swank profesora modelo
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Desde el clásico 'Semilla de Maldad' hasta la espantosamente soporífera 'Mentes Peligrosas', hay una interminable lista de títulos cuyo argumento sigue a un profesor, o profesora, que llega a una escuela para dar clases a un grupo de alumnos problemáticos que no lo han tenido fácil en la vida, pero que las clases podrían ser su válvula de escape, y la posibilidad de dejar huella en este mundo. Películas, la mayoría de ellas, que siguen el mismo patrón sin dejar paso ni a la más mínima originalidad, y encima si están basadas en hechos reales, la cosa suele ser de lo más previsible. Un servidor siempre ha preferido películas que narren hechos totalmente ficticios, aunque ni lo uno ni lo otro sean excusas o razones para hacer una buena o mala película. Curiosamente 'Diarios de la Calle' no es buena, pero tampoco (para mi sorpresa) es mala.

Su argumento es lo de siempre. Dos años después de las revueltas de Los Ángeles por el caso de Rodney King, algo que subyace en el ambiente de la película de forma un tanto maniquea, una joven profesora llega a una escuela para hacerse cargo de una serie de alumnos considerados "especiales". Chavales que apenan tienen 15 años, y en los que nadie confía y a los que ni siquera se les ha concedido una oportunidad. Nuestra Million Dollar Baby favorita cambiará las cosas.

Para todos aquellos que hayáis visto ese engendro titulado 'Mentes Peligrosas', en lo que lo único salvable era la preciosa Michelle Pfeiffer (actriz que por cierto, regresa a nuestras carteleras el próximo viernes, junto a esta película, y yo pienso estar ahí para verla), decir que argumentalmente 'Diarios de la Calle' no se aparta mucho de aquélla, a pesar del interés y empeño de la propia Hilary Swank, una de las productoras del evento, en alejarse totalmente de ese film, algo que consigue en determinados momentos.

Y es que se nota que detrás de la cámara está un buen guionista, Richard LaGravenese, quien escribió los libretos de films como 'El Rey Pescador', 'Los Puentes de Madison' o 'El Hombre que Susurraba a los Caballos'. Como director hace un trabajo simplemente correcto, con una puesta en escena totalmente funcional (qué raro suena eso), sin demasiadas estridencias, pero con unas resoluciones visuales, en algunos instantes, ciertamente interesantes, que desde luego son aciertos de un guión bastante bien preparado, y que consciente de que la historia es totalmente previsible, se permite el lujo de adornarlo con escenas como todas aquellas en las que se visualiza lo que hay escrito en los diarios, nada recargadas, nada forzadas y muy bien montadas.

En el trabajo actoral hay de todo, y curiosamente los que más destacan son algunos de los actores que interpretan a alguno de los alumnos, como por ejemplo April Lee Hernandez o el cantante Mario, éste último sorprendiendo muy gratamente con su rol. La Swank podría haberse esforzado un poco más, y es que parece que esta chica sólo está bien cuando tiene posibilidad de ganar un Oscar, o cuando el papel está bien dibujado. Scott Glenn interpreta a su padre, y lo cierto es que está bastante desaprovechado, como lo está Patrick Dempsey, cuyo personaje está puesto en el guión simple y llanamente para ponerle un problema serio a la protagonista, sin dar demasiadas explicaciones por ello. Algo parecido le ocurre a los personajes interpretados por Imelda Staunton y John Benjamin Hinckey, que hacen de dos profesores que no parecen tener la más mínima fe en la educación, resultando bastante falsos y manipuladores.

Lo demás es lo de siempre, todo muy visto ya, a pesar de algunas sorpresas como intentar comparar el Holocausto con las diferencias raciales de hoy día, o alguna escena emotiva bien metida, como la de cierto juego realizado con una línea en el suelo, y que sin pensarlo sirve para que todos se conozcan un poco mejor. Cierto que la película es un poco larga, que es previsible, y que no cuenta nada nuevo bajo el sol, pero por lo menos no trata al espectador como si fuera imbécil, o como algunos profesores tratan a esos alumnos perdidos y sin rumbo, sin poner interés en ellos.

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