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'First Man (El primer hombre)' es una decepción: Damien Chazelle nunca transmite la emoción de la historia real
Críticas

'First Man (El primer hombre)' es una decepción: Damien Chazelle nunca transmite la emoción de la historia real

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Nota de Espinof

‘Whiplash’ fue una gran carta de presentación para Damien Chazelle, quien demostró en su ópera prima que tenía mucho ojo para la puesta en escena y que sabía cómo aplicar sus conocimientos musicales no solamente en lo argumental, ya que incluso se traducía en un excelente montaje por parte de Tom Cross que se vio recompensado con un muy merecido Oscar. Luego llegó el boom de ‘La La Land’ con el que todos estamos bien familiarizados.

En el fondo ‘Whiplash’ y ‘La La Land’ se parecían mucho en sus raíces, pero luego se desarrollaron de formas muy diferentes. Ahora quedaba la duda de saber de lo que era capaz con ‘First Man (El primer hombre)’, una propuesta muy alejada temáticamente de sus dos primeros largometrajes y para la que ya iba a tener encima a todo el mundo. Por mi parte, creo que se queda un poco en tierra de nadie, no molestándome nada pero sin tampoco algo que me entusiasme.

Buscando la expresividad ausente

Escena First Man

Ryan Gosling es un actor que me gusta y que bien llevado puede ofrecer grandes interpretaciones, pero si hay algo de lo que carece es de una expresividad destacable. Tampoco espero que todos los actores tengan las capacidades gestuales de Jim Carrey, pero Gosling está casi en el lado contrario, centrándose en transmitir más de forma sutil que cualquier otra cosa y su caracterización como Neil Armstrong en ‘First Man (El primer hombre)’ sigue esa línea.

La propia película incide en repetidas ocasiones en su naturaleza reservada, siendo poco habitual que uno pueda descifrar las emociones internas del personaje. Quizá por ello se opte por incidir en la muerte de una hija suya durante los primero minutos con la idea de que el espectador entienda lo que le ha llevado a ser así. El problema es que en no pocos momentos da más la sensación de estar deambulando por ahí y limitándose a hacer su trabajo sin preocuparse por nada más.

Ryan Gosling Neil Armstrong

Chazelle opta por potenciar la utilización de los primeros planos para evitar que el relato descarrile, incidiendo así en esas sutilezas de Gosling que sí que están ahí y logran que algunas escenas funcionen mejor de lo que hacen sobre el papel -valga por ejemplo la charla con sus hijos antes de viajar a la luna-, pero nunca se logra la continuidad deseada para que el espectador realmente conecte con Armstrong y le vayan impactando los problemas con los que va encontrándose la NASA.

De hecho, ese componente más emocional queda supeditado a lo que pueda aportar una esforzada Claire Foy como la esposa del protagonista, pero la evolución de su marido es algo que también sufre en silencio a menudo hasta que simplemente estalla. Cuando eso sucede, es aún más evidente lo hasta cierto lánguido que estaba siendo todo previamente. Conste que no hay nada que señalar como nocivo, pero sí que vuela demasiado bajo y sin diferenciarse tanto de otras producciones similares.

‘First Man (El primer hombre)’ tampoco despega cuando va a la luna

Imagen First Man

Por mucho que se pudieran trabajar otros apartados, estaba claro que el momento culminante de la función, la parte sobre la que se ha construido todo lo demás, es el viaje del Apollo XI a la luna. Era ahí cuando ‘First Man (El primer hombre)’ tenía la oportunidad de hacernos vibrar, de dejar de lado el sabor agridulce de lo que habíamos visto con anterioridad captando la magia irrepetible de la llegada del hombre a la luna. Chazelle lo intenta, pero no lo consigue.

Ahí es donde la precisión que tan bien le sentó a ‘Whiplash’ y ‘La La Land’ se vuelve un poco en su contra, dando una ligera sensación de artificio que nunca desaparece del todo. Por eso, cuando Gosling pisa la luna y pronuncia sus famosas palabras no resulta especial. Sí que tiene más fuerza de lo habitual en la película, pero cuesta entender que no consiga reproducir la sensación de hito histórico.

En definitiva, ‘First Man (El primer hombre)’ no es una mala película y se sigue con cierto interés, pero está más cerca de ser un biopic convencional que un retrato apasionante de su protagonista. Al final no hay nada en ella que realmente negativo, pero tampoco ninguna virtud que tire del resto de los elementos.

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