Christopher Nolan es un valiente. Hay que serlo para, en tiempos de cine de usar y tirar, decidir que tu siguiente película va a ser la adaptación de una de las historias más conocidas del mundo, 'La Odisea', un poema homérico de hace 29 siglos que ha influido de una manera u otra en todas las historias contadas desde entonces. Podría haber sido un desastre, una aberración destruida por su propia ambición, un horror repleto de CGI que oliera a cerrado.
Sin embargo, Nolan ha conseguido lo imposible: rodar su mejor película en lo visual, sin por ello dejar de lado una narrativa arrolladora. 'La Odisea' es un absoluto triunfo, un disfrute constante y lo que es aún mejor: una obra que se toma muy en serio pero no por ello resulta pedante ni se olvida jamás de su intención de ser brutalmente entretenida.
Súbete a bordo, vámonos ya
Reconozco que no soy fan de Nolan. Vaya eso por delante: ni siquiera he podido entrar en películas como 'Oppenheimer' debido a su excesiva frialdad y su dirección excesiva, casi matemática. Sin embargo, no me queda otra que ponerme a los pies de 'La Odisea', donde se ha demostrado digno heredero de David Lean o Stanley Kubrick, tanto en envergadura y ambición como en unos resultados épicos e inabarcables. Visualmente no se puede poner un "pero" a una película conscientemente grandiosa, que muestra y subraya en la escena de Polifemo por qué el CGI puede ser un arte si se toma su tiempo y bajo control creativo férreo.
Pero narrativamente, Nolan no se queda atrás, comenzando en mitad de la historia, mostrando a un rapsoda haciendo uso de la tradición oral y dando lugar a varias tramas en paralelo que cuentan la historia de Odiseo de forma no lineal, pero con el suficiente nivel de sutileza como para que ningún espectador pueda perderse por el camino. Porque, ante todo, 'La Odisea' sabe que no puede mirar por encima del hombro al espectador ni tratarle con condescendencia: es una película de aventuras clásica con monstruos, violencia salvaje y acción continua que solo pide de ti que te sientes a disfrutar. Y te aseguro que lo consigue con creces.
Nolan ha querido recuperar el cine épico de antaño, ese que no miraba las tendencias del mercado, y por el camino ha demostrado que es un auténtico visionario capaz de sorprender y emocionar incluso con (o "gracias a") la historia más antigua del mundo. 'La Odisea' es tan contundente y arrolladora que aplasta de un plumazo cualquier crítica vertida en el tráiler: los cielos oscuros, las armaduras incorrectas, el idioma de los personajes, las adaptaciones del diálogo... Todo cobra sentido (o deja de importar) en un fantástico puzzle de mil piezas donde todas encajan a la perfección, haciendo parecer fácil un rodaje tan grande como complejo.
Una labor homérica
Bien es cierto que no todos los actores brillan con la misma intensidad, y Tom Holland palidece ante Anne Hathaway, Matt Damon o Robert Pattinson, pero son pequeños detalles que no llegan siquiera a empañar ligeramente una cinta destinada a la grandeza que hace olvidar muy rápidamente los blockbusters que nos llegan y demuestra que otro tipo de cine es posible. Uno que, sin abandonar en ningún momento la aventura y el entretenimiento, es capaz de ir más allá, de hacerte sentir que no estás solo viendo una película, sino que estás viviendo dentro de ella, casi como soñándola, meciéndote entre las diferentes set pieces, a cada cual más única y espectacular que la anterior.
No suelo defender que las películas dejen de lado los colores vivos por una atmósfera más oscura y gris, pero, más allá del tráiler fuera de contexto, es exactamente lo que pide una película como esta: un lento y envejecido viaje a casa marchitado por el tiempo, el olvido, el dolor de la pérdida y la nostalgia. La auténtica estrella de la película, su director, ha hecho gala de su perfeccionismo sin dejar nada al azar: no hay una sola composición de plano que no sea la ideal, una sola escena que pueda eliminarse, un solo diálogo que sobre. Lo que en otras películas del director puede traducirse como una falta de corazón, aquí consigue el efecto cerebral apropiado y necesario.
Bien es cierto que justo al final la película pierde pie en una lucha final excesiva y en decisiones argumentales que causarán la ira de los que exigen fidelidad absoluta a la obra de Homero, pero, una vez más, son detalles nimios. Nolan no tiene ningún interés en hacer "películas menores" o dejarse guiar por un estudio, y con 'La Odisea' ha demostrado que tiene motivos para ser la punta de lanza del cine mainstream que busca algo más que el mero entretenimiento. Es, quizá, el único director de la actualidad que puede hacer las cosas a su manera porque su estilo es apabullante, su imaginación interminable y su dominio tras la cámara a prueba de toda duda. Y después de demostrar que puede hacer una película como esta y salir victorioso, ya no hay ningún límite para él.
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