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25 años de 'Rebeldes del swing': el poder de la música contra el fascismo
Críticas

25 años de 'Rebeldes del swing': el poder de la música contra el fascismo

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El que la actualidad cinematográfica esté volcada en dar cuenta de todos los detalles que ya están rodeando la noche "más importante" del séptimo arte —por si alguien ha estado en Marte, esta noche se entregan los nonagésimos Oscars— no debe ser excusa para dejar de lado la continua celebración de los múltiples aniversarios de populares películas, que se irán produciendo a lo largo de este 2018.

Mañana le toca el turno a 'Rebeldes del Swing' ('Swing Kids', 1993), un filme que no llamó mucho la atención en el año de su estreno. Que se quedó muy lejos de recuperar en la taquilla estadounidense sus 12 millones de dólares de inversión —no llegó ni siquiera a alcanzar la mitad de esa cifra—. Que Roger Ebert incluyó en su lista de "películas más odiadas". Y que, sin embargo, vista hoy, con la perspectiva del tiempo, vale la pena recuperar por varios motivos.

25 años reivindicando la libertad

Rebeldes Del Swing 2

El principal de ellos, que ya se alzaba como el que mejor funcionaba en aquel primer visionado que le hacíamos a la cinta hace cinco lustros, es la obvia carga discursiva que la historia ofrece sobre lo que la instauración del Tercer Reich supuso para todos aquellos alemanes que no sabían lo que se les venía encima cuando apoyaron a Hitler a su triunfal acceso al poder en agosto de 1934.

Al centrarse en un grupo de jóvenes amantes de la cultura americana y británica, y del swing en particular, y no fijar su mirada en los adultos que podríamos señalar como responsables del comienzo de uno de los períodos más oscuros de la historia de la humanidad, 'Rebeldes del swing' logra enardecer de forma puntual el ánimo del espectador gracias a la vehemencia que se deposita sobre los personajes construidos, con desiguales resultados, por el elenco de actores elegidos para la ocasión.

Rebeldes Del Swing 1

Quizás el más disonante de ellos sea un poco convincente Christian Bale, que no obstante tiene que lidiar con el protagonista más complicado de la acción, un adolescente que, fascinado por una libertad que está a punto de ser aplastada por la bota del régimen nacionalsocialista, no tarda en dejarse atrapar por el discurso de fanatismo y superioridad de la raza aria, permitiendo que el sistemático lavado de cerebro que llevaron a cabo las autoridades nazis por medio de las juventudes hitlerianas haga presa en él.

A caballo entre Bale y la completa separación de todo lo que representa el nazismo que encarna el personaje de Frank Whaley —vehemente y muy convincente— encontramos al foco central del metraje, un Robert Sean Leonard cuyo papel no se aleja en exceso del que le viéramos hacer, cuatro años antes, en 'El club de los poetas muertos' ('Dead Poets Society', 1989): marcado por el Neil Perry del filme de Peter Weir, la puntual eficacia del trabajo del actor queda algo puesta en entredicho por lo recursivo de unas maneras que, no obstante, sirven bien al discurrir del relato.

'Swing Kids': algo típica pero eficaz gracias a la música de James Horner

Rebeldes del Swing

Éste, que no tiene reparos en ir pasando por incontables tópicos asociados al surgir de la Alemania nazi —ya se sabe, el antisemitismo, la gloria del imperio, la vergonzosa maquinaria propagandística, el gobierno del miedo que tenía su cara más visible en la Gestapo...— encuentra su cara más ladina en la espléndida interpretación de un Kenneth Branagh no acreditado que pone su talento al servicio de un agente de la temida policía secreta del reich muy interesado en convertir al joven Peter Müller en un adepto a las ideas del régimen ario.

Obvia y hasta facilona en su discurrir y, sobre todo, en una conclusión que se ve venir a la legua, una buena parte de la efectividad con la que 'Rebeldes del swing' llega al espectador —provocando, quizás, alguna que otra lagrimilla— recae sin duda en el trabajo del desaparecido James Horner. Sí, las sonoridades que aquí exploraba el compositor se alejaban muy poco de las otras ¡siete! bandas sonoras que nos ofrecía aquel 1993, pero es incuestionable lo bien que el músico sabía leer las necesidades de una película.

Con la secuencia del entrenamiento de las juventudes hitlerianas o lo emotivo de ese "Swing heil!" final como mejores exponentes de la fuerza que Horner podía llegar a conjurar en sus pentagramas, y la inane dirección de Thomas Carter brillando —si bien de manera modesta— ahí con más intensidad que en ningún otro instante del metraje, es 'Rebeldes del swing', como decía al comienzo, un filme que en su corrección se deja revisar con un agrado que, a la postre, se alza como mejor cualidad global de la propuesta.

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