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'Red de mentiras', el engaño de Ridley Scott

'Red de mentiras', el engaño de Ridley Scott
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Es Ridley Scott causante de alegrías y de tristezas. Muchos le aman, otros tantos le odian. En Blogdecine nos dividimos entre los que le admiramos profundamente, y aquellos que no le soportan y se extrañan al oír defensas en su nombre. Polémicas aparte, la carrera de Scott tiene tres partes bien diferenciadas. La primera va desde su imponente ópera prima hasta 'Thelma & Louise', y es posiblemente su mejor etapa creativa. Luego cayó casi en el olvido, realizando cosas tan deleznables como 'La teniente O´Neill'. Con 'Gladiator' resurgió de sus cenizas, y desde entonces no para de trabajar, marcándose un ritmo de trabajo envidiable. En otras palabras, hace películas como churros.

Pero la cantidad, como todos sabéis, no hace la calidad. Aunque Scott tiene grandes trabajos en estos últimos años, como 'Black hawk derribado' o 'American Gangster', hay en otros cierta tendencia a lo insustancial, al vacío más absoluto, adornado, eso sí, con su fascinante poderío visual. En 'Red de mentiras', Scott sucumbe a ello, olvidando por completo, o casi, todo lo demás. Una película bien rodada, pero que termina siendo un soberano aburrimiento, desperdiciando en grado sumo muchas de sus posibilidades, incluso a dos actores de la talla de Russell Crowe y Leonardo DiCaprio.

'Red de mentiras' cuenta una historia mínima, la cual nada tiene que ver, por cierto, con lo que el trailer sugiere. Roger Ferris es el mejor agente de campo del que dispone el Servicio de Inteligencia de los Estados Unidos. Sus misiones le llevan por todo el mundo, arriesgando su vida en todo momento, la cual depende muchas veces de su "amigo en el aire", Ed Hoffman, veterano de la CIA. Ferris se encuentra inmerso en una complicada operación para sacar a la luz a un peligrosos terrorista que está poniendo en evidencia la seguridad de todo el mundo.

La película puede definirse como una conversación telefónica de dos horas de duración. Ni más ni menos. DiCaprio yCrowe todo el rato pegados al móvil, soltando diálogos de manual, tal vez algo apresurados, y la mayor parte de las veces, para crear la confusión que Scott no es capaz de crear con su puesta en escena. Que no, que no me refiero a que tito Ridley tenga que ser como su hermano, el a ratos tratado con injusticia, Tony Scott, quien filmó hace años una película con varios puntos en común con la que nos ocupa, 'Spy Game'. Curiosamente, aquel film, de lo mejor firmado por el hermano menor del director de 'Alien', contenía una fuerza visual adecuada, que apoyaba con convicción lo narrado, transmitiendo al espectador una cierta sensación de desasosiego, y sobre todo emoción. La misma que le falta a 'Red de mentiras', que posee, como no, dinamismo en alguna de sus secuencias, sobre todo las del principio. Un inicio que, para qué lo voy a negar, engancha. Pero de repente, a eso de los 20 minutos del comienzo, el film entra en una especie de bucle, donde todo empieza a repetirse sin compasión. Y con ello, la ausencia de emoción, o de interés, hace acto de presencia.

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Dicen por ahí que 'Red de mentiras' trata un tema arriesgado, y que camina por terrenos espinosos. Lo único realmente interesante que servidor ha encontrado al respecto, y que merezca ser carne de discusión, es la enorme frialdad con la que Hoffman decide sus acciones. Realmente da miedo pensar que operaciones que pueden inclinar la balanza de un lado a otro puedan estar en manos de alguien que decide qué hacer mientras vive su vida. Esto es, decide si atacar o no determinados puntos clave mientras come, o ayuda a su hija, o cualquier otra actividad familiar. Un matiz realmente inspirado, pero que se pierde un poco en la egocéntrica interpretación de Russell Crowe, quien apenas tiene feeling con Leonardo DiCaprio (en 'Spy Game', Redford y Pitt eran química pura), el cual se esfuerza inútilmente por apartarse de su rol de 'Diamante de sangre', con el que tiene cierta similitudes.

'Red de mentiras' es una película aburrida, y más plana que una losa. Para colmo de los colmos, se introduce en la historia (escrita por William Monahan, que escribió 'Infiltrados, sí, pero también 'El reino de los cielos') una trama amorosa que no entra ni con calzador, por poco creíble, sobre todo. Al final, se nos da gato por liebre en un falso clímax que pretende crear desconcierto, pero donde todo resulta de lo más previsible, concluyendo sin gracia ni fuerza alguna. Al menos nos queda alguna secuencia de acción, medianamente impactante, pero más por la labor de Pietro Scalia que por otra cosa. En fin, que Scott ha resbalado y se la he pegado pero bien fuerte. No creo que le importe ni a él, es capaz de levantarse y volver a demostrar su valía.

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