Ha creado series descomunales de la talla de 'El ala oeste de la Casa Blanca' o 'The Newsroom' y ha escrito largometrajes excepcionales como 'La red social', 'Moneyball', 'Jobs' o 'Algunos hombres buenos', pero esto no quiere decir que Aaron Sorkin sea capaz de dirigir con el nivel de excelencia del que hace gala cuando se sienta frente al teclado a escribir esos diálogos afilados como cuchillos marca de la casa.
Aaron, el eterno aprendiz
Hay que reconocer que las cintas dirigidas por el dramaturgo y cineasta son, en líneas generales, encomiables, y ahi están 'Molly's Game' o 'El juicio de los 7 de Chicago' para demostrarlo; pero después de la relativa mancha que ha supuesto 'El precio de la red' en su filmografía, Sorkin ha hecho un ejercicio de introspección para reconocer que, al final del día, no tiene el talento natural necesario para ponerse tras la cámara.
Durante una entrevista con The Hollywood Reporter en el Newport Beach Film Festival, ni tan siquiera sentarse a trabajar con maestros como Danny Boyle o David Fincher le ayudó a desarrollar ciertos instintos visuales que se requieren para cultivar el oficio como es debido.
Me sorprendió lo poco que había logrado asimilar de la ciencia del cine. Resulta que no tengo sensibilidad visual… Hay una gran parte de mí que siente como si acabara de entrar en el mundo del cine hace unos minutos, y que hay muchísimas cosas que no sé.
Según asegura Sorkin, al igual que ocurre con la dirección, existen aspectos de la escritura de guiones que se pueden aprender y otros que no. Estos últimos son, precisamente, a los que se hace alusión en el imaginario colectivo cuando nos referimos a ese concepto tan abstracto que es el "talento".
De vez en cuando, tengo la oportunidad de hablar con estudiantes de guion y me preguntan: “¿Se puede enseñar a escribir guiones?”. Y la respuesta es: “Hay aspectos del la escritura de guiones —aspectos importantes— que se pueden enseñar y aprender, pero hay otros que no.
¿Y esas partes que no se pueden aprender? Eso es, por lo general, a lo que nos referimos cuando utilizamos la palabra “talento”. Me preocupa mucho que las partes de la dirección en las que no soy bueno sean precisamente aquellas que no se pueden aprender.
A favor del bueno de Aaron hay que decir que, pese a carecer de lo que él define como "sensibilidad visual", su desempeño está muy por encima de la media.
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