Ya han pasado veinte años desde que se estrenó 'El diablo viste de Prada' (The Devil Wears Prada), y aunque la secuela hace un trabajo bastante digno para recuperar a los personajes y el mundo de Runway, la original sigue siendo absolutamente icónica. El tándem de Meryl Streep y Anne Hathaway sigue siendo fascinante y nos encanta tenerlas de vuelta, pero a veces hay cosas que es mejor que se quedasen en la sala de montaje.
Se pierde la esencia
Hace algún tiempo se desvelaron escenas eliminadas de la primera película de 'El diablo viste de Prada', y aunque los fans suelen lamentar el corte de material, por una vez fue una decisión más que acertada. Se trata de la gala de Runway a la que Andy, el personaje de Hathaway asiste en lugar de ir al cumpleaños de su novio, causando uno de los conflictos personales de la película.
En la escena eliminada, Miranda (Meryl Streep) se convierte en el foco de todas las miradas cuando su marido la lía al aparecer borracho y hablar más alto de lo debido. "Mr. Priestly" se queja de que no hay nada de comer y que nadie le reconoce, y el colofón llega cuando demanda una bebida al director de la empresa Elias-Clark, los propietarios de Runway.
"¿Por qué no me traes algo de beber?", se le ve preguntar a Irv Ravitz, el personaje de Tibor Feldman. "A ti sí que te escuchará el camarero, ¿a que sí, pequeñín?". Aquí es donde Andy entra en acción y aleja a Ravitz de Miranda y su marido, atrayendo su atención con una pregunta sobre la revista. En los siguientes planos, Miranda aleja a su marido de la conmoción, y se la puede ver gesticulando un "gracias" a Andy, apreciando su velocidad a la hora de actuar.
Sin embargo, este gesto también habría humanizado demasiado a Miranda. Quien, en 'El diablo viste de Prada' original tiene sus ciertos momentos de debilidad, como cuando se sincera sobre su inminente negocio, pero sigue siendo una mujer altiva y de piedra, que difícilmente le daría las gracias a su asistente por algo así. "Gracias" no existe en el vocabulario de Miranda Priestly, por lo menos no en 2006, y habría socavado muchísimo al personaje de Streep.
Por otro lado, es una oportunidad más de que el personaje de Hathaway se luzca y demuestre que le echa valor a las cosas cuando toca... Pero, para ser sinceros, ya tiene unos cuantos momentos a lo largo de la película, incluyendo una escena en esa misma gala. A veces los cortes a tiempo son necesarios.
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