Si vives en Madrid desde hace unos años, ya sabes que el centro es terreno vedado en Navidad, convertido en abarrotadísimo centro comercial donde el agobio es la única ley, especialmente en el trayecto entre Sol y Callao. Es precisamente este, claro, el lugar clave en el que Netflix ha aprovechado para sacar toda su artillería pesada con 'Stranger Things', convirtiendo la ciudad en una continua y apabullante promo de su serie más famosa. Ha sido una gigantesca campaña de un mes que ha ametrallado a los viandantes (reconvertidos en consumidores, quieran o no) y que llegó a su punto álgido el día 31 con unas inesperadísimas Campanadas que nos llevaron al Otro Lado... y ha dejado opiniones al respecto para dar y tomar.
Campanadas muy extrañas
Aunque de momento las cifras son confusas y opacas (solo sabemos, gracias a El Diario, que las letras iluminadas de la calle del Postigo de San Martín han dejado tan solo 1528 euros en las arcas de la ciudad), lo único que está claro es que, a nivel puramente de márketing, Netflix ha realizado una de las acciones más increíbles de los últimos tiempos: te has enterado, sí o sí, de que 'Stranger Things' ha estrenado su última temporada. Si no es porque al pasear has visto el Demogorgon emulando al Oso y el Madroño, es porque los dos mayores conglomerados televisivos actuales, RTVE y Atresmedia, han sacado en primer plano su icónica tipografía durante el momento de mayor audiencia del año.
Es más: La 1, que tiene estrictas leyes contra la publicidad televisiva, se tuvo que comer el anuncio enmascarado sí o sí, porque la decisión de vender el espacio en la plaza de Sol fue de Madrid... y de Antena 3. En esa teletienda particular que son las Campanadas de Cristina Pedroche y Alberto Chicote, donde se entremezclaron promociones de 'Torrente Presidente' con brindis de Estrella Galicia, sucedió algo absolutamente increíble: el antaño esperado primer anuncio del año no tuvo lugar después de las uvas, sino durante las mismas.
En el mismo momento en el que sonó la duodécima campanada aparecieron las caras de los protagonistas de la serie en un faldón inferior junto con felicitaciones en distintos idiomas. Después, la imagen se dio la vuelta para anunciar, con los petardos y fuegos artificiales de fondo, "Llega el final que llevas 10 años esperando. 'Stranger Things 5', solo en Netflix". Feliz año, aquí tienes tu publicidad. Esta, una de las acciones de marketing más agresivas de los últimos años, culmina no solo la venta de los espacios públicos de la ciudad al mejor postor (hay a quien le parece estupendo y parte del libre mercado, hay quien cree que es una pesadilla tardocapitalista), sino que muestra claramente el poder del streamer, capaz de convertir el primer momento del año en una promoción.
El mundo al Revés
A lo largo y ancho del mundo se han realizado todo tipo de eventos para celebrar el final de la serie, y las calles de ciudades como Kuala Lumpur o Bangkok han sido tomadas por Netflix. Pero ninguna (aparte de eventos aparte como 'Stranger Things: La Experiencia') ha durado tanto tiempo ni ha sido tan abrumadora como el tinglado que se ha montado en la capital de España. Un tinglado que hubiera pasado desapercibido para el resto del país si no fuera por las Campanadas, donde, sí o sí, millones de personas se han tenido que comer las uvas viendo un anuncio... por el que, por ejemplo, RTVE no ha cobrado un solo euro.
No es, en honor a la verdad, la primera vez que nos cuelan anuncios durante las Campanadas (MasterCard se volvió, durante años, un básico con sus "come uvas" que al final se juntaban en el logo de la empresa, el mismo año pasado fue Iberdrola), pero nunca ha sido tan agresivo, un alucinante truco de manos del equipo de marketing de Netflix que no se le ocurriría ni al más despiadado de los publicistas de la vieja escuela. Probablemente nunca sabremos las cifras reales que el streamer ha pagado por toda su campaña, pero todo apunta a que ha sido un desembolso sin precedentes en una acción coordinada por la que hay que quitarse el sombrero: la culpa no es de Netflix, que ha aprovechado la oportunidad, es de quien cree que todo vale para embolsarse más billetes.
De unos años a esta parte, y conscientes de tener más rivales que nunca, las marcas luchan a la desesperada por nuestra atención en el ocio que consumimos: ya sea promocionando los combates de 'La velada del año', mediante publicidad en YouTube o utilizando los medios clásicos, es imposible librarse de una agresividad publicitaria que va en aumento. Anuncios en movimiento donde antes estaban estáticos, banners personalizados, spots que se repiten una y otra vez mientras ves una serie en tu servicio de streaming favorito... A medida que pasan los años, nos vamos inmunizando más y más contra el marketing (o eso creemos) y levantamos muros para luchar contra su bombardeo continuo. Sin embargo, Netflix ha encontrado el único sitio del que no puedes huir: uno de los momentos clave de cualquier Navidad que se precie.
Es lo que hay, y, si no se ponen medidas, la contaminación de la publicidad va a ir solo a más en los próximos años, hasta ser incapaces de distinguir el centro de nuestra ciudad de un bloque de esos de "Cinco minutos y volvemos". Feliz 'Stranger Things' a todos, supongo.
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