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Seminci 08: 'Terriblemente feliz'

Seminci 08: 'Terriblemente feliz'
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Se agradece ver películas como 'Terriblemente feliz', a pesar de sus muchos defectos, sus limitaciones y su simpleza. Porque este film, del danés Henrik Ruben Genz, es ante todo un experimento en el sentido más técnico de la palabra. Tanto en lo visual como en lo narrativo. Y desde luego una propuesta de este nivel de riesgo siempre será un acierto para la Seminci.

'Terriblemente feliz' nos muestra a un policía de Copenhague, Robert (Jakob Cedergren), que a su pesar tiene que ir a un pueblo pequeño. Allí se encuentra con la tranquilidad propia de una aldea donde nunca pasa nada, y los vecinos le rechazan desde el principio porque piensan que se las pueden arreglar resolviendo sus rencillas a su manera, sin tener que avisar a las autoridades. Pronto conoce al cura, al alcalde y al médico, los tres pesos pesados del lugar, que le sirven de nexo con el resto de los habitantes mientras juegan a las cartas, en una clara metáfora de lo que realmente hacen con el pueblo.

Lo que parecía una experiencia aburrida se va tornando en una incomprensible espiral de mentiras y violencia, al conocer Robert a un problemático matrimonio, formado por Jorgen, un maltratador; Ingelise, una mujer atractiva pero inestable; y su pequeña hija, que pasea con un carrito a sus muñecas cuando en casa las cosas no van bien.

Es un argumento que es consciente de su potencial, con muchos elementos narrativos por atar y muchas sorpresas por dar. Visualmente, 'Terriblemente feliz' es muy efectiva, porque manifiesta unos parajes que bajo su aparente sosiego esconden mucha mierda, con perdón. Tiene, al principio, sus coqueteos con el drama rural y también con el cine de terror psicológico, pero finalmente se instaura como thriller. Funciona, y muy bien, pero a partir de cierta muerte (evidentemente no voy a desvelar cuál ni cuándo) la historia se hace arbitraria y muy forzada, llegando a desesperar. Destaca, sin embargo, la transformación de Robert, un personaje aparentemente noble e inocentón, del que sólo sabemos que ha estado medicándose por "problemas con los nervios". Memorable y revelador, por ejemplo, el duelo de cervezas y chupitos que mantiene con Jorgen.

'Terriblemente feliz' es una película que engancha, que sabe mantener en tensión por medio de sus planos, su uso de las luces y el claroscuro, y la música, claro. Engancha tanto que podemos permitirle sus muchas licencias narrativas, aguardando un final que lo cierre todo y que se mantenga a la altura de sus obvias virtudes técnicas. La interpretación del protagonista ayuda, ya que se siente tan perdido en ese pueblo como nosotros. Algunos planos, e incluso parte del desarrollo, está calcado de algunas obras de los hermanos Coen, incluso en cuanto a su sensibilidad narrativa. Me molesta especialmente que copie sin contemplaciones el argumento de la divertidísima 'Arma Fatal', que a su vez referencia a la estupenda 'Wicker Man', y que pase por alto algunas trampas e incoherencias que nunca se explican o se justifican.

'Terriblemente feliz' es, por tanto, en este sentido, tramposa, arbitrario e incongruente, y finalmente decepcionante. No obstante, su tono, que va directo al grano, dando la sensación de que ningún plano sobra y, atención, teniendo en cuenta la inteligencia del espectador, la convierten en una película bastante interesante.

Reacción del público: tímidos aplausos.

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