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Mucho más que Holmes: los 13 mejores detectives de la Historia del Cine
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Mucho más que Holmes: los 13 mejores detectives de la Historia del Cine

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El estreno de 'Asesinato en el Orient Express', nueva adaptación de la mítica novela de la gran reina de la literatura de suspense, Agatha Christie, supone un agradable regreso a las clásicas historias de whodunit, o quién-lo-hizo. Es decir, las tradicionales narraciones policiacas en las que hay uno o varios crímenes que son investigados entre abundantes sospechosos, y cuyo responsable acaba siendo revelado en un giro final que (si hay suerte) pillará al lector por sorpresa.

En estas historias hay dos elementos imprescindibles: un mínimo de un cadáver, y un detective. Un investigador sagaz e intelectualmente superior al resto de los personajes de la historia que husmea, interroga y busca pistas por el escenario del crimen (a menudo, como en 'Orient Express', limitado en el espacio). Estos personajes, los detectives profesionales o aficionados, son uno de los grandes tropos de las ficciones policiacas, y su presencia se remonta a los orígenes literarios del género.

O incluso más atrás. Hay quien dice que la primera narración detectivesca está nada menos que en la Biblia, en la historia de la Casta Susana, que fue acusada por dos viejos verdes de seducirles junto a un lago. Tuvo que venir el jovencísimo profeta Daniel (es decir, que no se adelantó a Sherlock Holmes, sino directamente a Los Cinco) a interrogarlos por separado y localizar inconsistencias en sus relatos para detectar su falsedad. ¡Menudo águila!

Ilustración de Harry Clarke para Ilustración de Harry Clarke para 'Asesinato en la calle Morgue' de Edgar Allan Poe

En cualquier caso, antes de la llegada de Auguste Dupin a los relatos de Edgar Allan Poe, considerados los primeros relatos detectivescos más o menos canónicos, se encuentran antecedentes en las 'Mil y una noches', en narraciones chinas del siglo XVII que describen supuestos casos judiciales en contexto imperial (a menudo con elementos sobrenaturales), o en clásicos occidentales como 'Mademoiselle de Scuderi' de ETA Hoffman. Todos ellos palidecen frente al impacto de L'os crímenes de la calle Morgue' de Poe, publicado en 1841.

C. Auguste Dupin, creación de Edgar Allan Poe y protagonista de obras esenciales de la narración detectivesca como 'El escarabajo de oro', sienta las bases del icono del investigador sagaz.

En él se presentó a C. Auguste Dupin, un claro precedente de Sherlock Holmes que ya presentaba las características de tantos y tantos detectives posteriores (de hecho, la palabra "detective" la inventó él). Principalmente, que el misterio debe ser resuelto a golpe de raciocinio y con elementos que el lector también ha tenido ante sí. El siguiente gran hito del género fue Sherlock Holmes, creación de Arthur Conan Doyle que ya fijaría definitivamente las características de tantos y tantos detectives posteriores: capacidad de observación tan extrema que incluso le incapacita socialmente, torpeza para comportarse en sociedad, conocimientos profundos y compartimentados, abstracción total de todo lo que no sea "el caso", desprecio a lo material y vicios menores diversos (fumar en pipa, heroína).

Esos son los mimbres sobre los que se sustenta el detective moderno, aunque hubo mutaciones del concepto. Por ejemplo, en los años veinte y treinta (la Edad de Oro de la Detective Fiction), el whodunit tomó forma gracias a autores como Agatha Christie, Dorothy L. Sayers, John Dickson Carr (maestro de otra variante detectivesca, los misterios de habitación cerrada), o Ellery Queen. También a principios del siglo XX, el detective se vio contaminado por los usos de la ficción pulp, y se convirtió en un investigador poco aconsejable, duro y acostumbrado a los bajos fondos: Dashiell Hammett, Mickey Spillane o Raymond Chandler crearon así a detectives tan famosos como Mike Hammer, Sam Spade o Philip Marlowe.

Todos ellos (y sus herederos, que derivaron el whodunit hacia las ficciones procedurales tan de moda hoy) han tenido abundantes translaciones a la gran pantalla. Hemos seleccionado algunos -solo algunos- de los más famosos detectives del cine, dejando de lado los detectives de la policía, que esos tienen su propia mitología. Unos tienen equivalentes literarios, otros han nacido directamente en el celuloide, pero sus ancestros literarios son obvios. Estos son los sabuesos más impertinentemente implacables de la historia del cine.

Guillermo de Baskerville

De acuerdo, no es un detective al uso, cómo va a serlo en el siglo XIV, pero ya lo dice el trailer: "un hombre de razón en un mundo de fe ciega". Esa bien puede ser la definición de cualquier detective que se precie: este monje interpretado por Sean Connery tiene hasta su propio Watson en la forma de Adso (Christian Slater) y sus diatribas a favor del pensamiento científico para descubrir la verdad le convierten en un venerable antecesor de Sherlock Holmes.

Síguele la pista en: 'El nombre de la rosa', la nada convencional adaptación de la novela de Umberto Eco que, ciertamente, tampoco es un whodunit convencional. Aunque, juguetona y posmoderna, se disfraza perfectamente como uno: cadáveres en extrañas circunstancias, misterios clásicos de habitaciones cerradas y armas inexistentes...

Nick y Nora Charles

Un matrimonio de deliciosos detectives aficionados (él está retirado, ella es una rica heredera vivalavirgen) que proceden de una novela de Dashiel Hammett y que buscan, en su primera aventura juntos, al hombre delgado del título original de novela y película. Eran los tiempos pre-Código Hays, así que unos magníficos William Powell y Myrna Loy se pasan todas sus películas como cubas y tonteando, entre misterio y misterio.

Sígueles la pista en: 'La cena de los acusados' es la película que los unió en 1934, y el éxito fue tan descomunal que generó unas cuantas secuelas, con hombre delgado en el título pero otros casos por solventar. Ninguna como la primera, pero todas tienen diálogos chispeantes y una ligereza absolutamente cautivadora.

J.J. Gittes

Quizás el más perfecto detective de cine negro clásico... sin ser de cine negro clásico. En la impresionante ''Chinatown (1974), un increíble Jack Nicholson compuso un detective antipático, avispado, sarcástico y un auténtico imán para los puñetazos, inspirado en los detectives de Dashiell Hammett (del que Polanski copió, según confesión propia, la idea de que el espectador tenga en todo momento la misma perspectiva del investigador). Y sin embargo, y a pesar de todo, no está contaminado por las bajas pasiones ni por el dinero. Un tío íntegro.

Síguele la pista en: 'Chinatown' y, además, 'Las dos caras', dirigida esta vez por Jack Nicholson y con un nuevo y estupendo guion de Robert Towne. Se planeaba una tercera entrega, pero nunca llegó debido al tremebundo fracaso de taquilla de 'Las dos caras'

Sherlock Holmes

Qué se puede decir del maestro de detectives a estas alturas. Conocemos sus rasgos típicos tan a fondo que las parodias e imitadores se confunden con el personaje canónico, que ya tenía un puntito satírico de la ficción detectivesca típica. Sherlock Holmes, pese a las apariencias, no es un detective al uso, e invitamos al espectador curioso a desintoxicarse de tantas adaptaciones tópicas zambulléndose en los relatos originales.

Síguele la pista en: Multitud de fuentes. De la deliciosa versión animada de Miyazaki a las dos soberbias películas protagonizadas por Robert Downey Jr, pasando por la reciente serie de la BBC o el que para muchos es el golpe definitivo al icono holmesiano: la impresionante 'La vida privada de Sherlock Holmes' de Billy Wilder, quizás la mejor película de su director.

Holland March y Jackson Healy

El gran Shane Black ha llenado sus películas de detectives memorables, quizás los mejores del cine moderno, herederos de la tradición hard-boiled de Hammet y Spillane, posmodernos pero a la vez entrañables. Del mágico "Gay" Perry van Shrike de Val Kilmer en 'Kiss Kiss Bang Bang' al demoledor Joseph "Joe" Cornelius Hallenbeck interpretado por Bruce Willis en 'El último Boy Scout'. Pero la palma se la llevan March y Healy, dos detectives complementarios y contradictorios embarcados en un caso que es puro años setenta.

Sígueles la pista en: 'Dos buenos tipos', absoluta obra maestra de diálogos certeros, trama insuperable e interpretaciones de antología a cargo de Russell Crowe y Ryan Gosling, que investigan la muerte misteriosa de una estrella porno y la desaparición de una chica. Abusivo y descontrolado uno, padre lamentable que se marea al ver sangre el otro, el misterio que les rodea es tan sólido como desternillante, en una de las mejores películas de detectives de los últimos tiempos.

Phillip Marlowe

Otro mítico, este creado por el grandísimo Raymond Chandler en 'El sueño eterno'. Apareció en ocho novelas y funciona como una especie de versión agresiva de Sam Spade: más terco, más saco de boxeo, pero a la vez más intelectual y menos propenso a la violencia. Nunca se deja conquistar por las bajas pasiones (léase femme fatales) y bebe de una manera que te tumbaría en tres minutos.

Síguele la pista en: Muchas y muy variadas encarnaciones (de Robert Montgomery a James Garner, pasando por Robert Mitchum), más diversas que las que han disfrutado otros detectives más populares como Poirot. Destacan, sin duda, el Bogart de 'El sueño eterno' y la versión semiparódica de Elliot Gould que dirigió Robert Altman en 'Un largo adiós', en 1973.

Miss Marple

La otra gran creación detectivesca de Agatha Christie, junto a Hércules Poirot, es esta agradable anciana, detective aficionada, que lleva al límite aquello del león con piel de cordero. Su apacible apariencia es capaz de desarmar el plan criminal más meticuloso, a lo que ayudan sus dotes deductivas y su afilada lengua, camuflada de inocencia sexagenaria.

Síguele la pista en: Miss Marple carece de películas tan icónicas como 'Asesinato en el Orient Express' o 'Muerte en el Nilo', aunque son muy destacables cosas como 'El tren de las 4:50' o 'El espejo roto'. Aunque si por algo recordamos a Miss Marple es por ser la base de inspiración de una de nuestras detectives aficionadas favoritas, la imbatible Jessica Fletcher de 'Se ha escrito un crimen', inspirada también en buena parte, cómo no, en la propia Agatha Christie. ¡Grandes damas del crimen!

Mystery, Inc.

¡Pero por supuesto que Daphne, Velma, Fred, Shaggy y Scooby son detectives! ¡Y de los mejores! Misterio tras misterio demostraron que no hay monstruo ni espectro que valga cuando hay un viejo dueño de un parque de atracciones al que culpar de un quítame allá esa gentrificación de un pueblo costero fantasma que no parecía interesar a nadie.

Sígueles la pista en: Por supuesto, en la serie original de 'Scooby-Doo' y sus muchas mutaciones, pero en el cine los encuentras en dos largometrajes guionizados por el infalible James Gunn. El primero de ellos, especialmente, tiene un villano de los de lavar traumas infantiles de un plumazo.

Hércules Poirot

El legendario detective belga creado por Agatha Christie ha tenido una serie de encarnaciones en la gran pantalla con las que solo puede rivalizar el gran Sherlock Holmes. Acompañado de su propio Watson -el capitán Hastings-, regordete y dueño de un bigote del que su dueño presume que es el mejor de Inglaterra, Poirot soluciona todos sus casos (a menudo en ambientes exóticos o en viajes protagonizados por la realeza británica) con inteligencia y poder deductivo. Es materia gris en estado puro y se anticipa a detectives más modernos, como Colombo, en el uso de su encanto personal para hacer que los sospechosos bajen la guardia.

Síguele la pista en: Con 41 libros originales, algunos de ellos adaptados en varias ocasiones, las películas en las que aparece rozan la decena, a lo que se suma una serie de televisión propia e innumerables obras de teatro. Destacan las encarnaciones de Albert Finney y Peter Ustinov, a quienes podemos añadir el flamante Kenneth Branagh y su nuevo 'Asesinato en el Orient Express'.

Sam Spade

Otra creación de Dashiell Hammett, inspiración primorcial para el posterior Phillip Marlowe y que, pese a su fama, solo figuró en una novela ('El halcón maltés') y varios cuentos. Más oscuro que los detectives clásicos, su tendencia a usar los puños siempre que sea preciso para solucionar los casos lo aleja de un Sherlock Holmes que encuentra placer en el desafío intelectual. Spade quiere solventar injusticias... como sea.

Síguele la pista en: El Spade de Humphrey Bogart en 'El halcón maltés' (la de 1941, segunda vez que se adaptaba la novela) no solo marcó la imagen del detective de Hammett para siempre, sino el de todos los detectives de cine negro venideros, ya que puso el acento en la parte oscura del personaje, más expeditivo, seco y sarcástico que el original.

Eddie Valiant

Este entrañable detective clásico de la América de serie negra más tópica carga con todos los tropos del género: alcohólico, con un pasado traumático, de buen corazón, irresistible para las damas, extremadamente sagaz y desencantado con el género humano. Le dio imbatible presencia un Bob Hoskins inigualable, capaz de conservar el tono de detective acabado en medio de la mayor de las locuras.

Síguele la pista en: '¿Quién engañó a Roger Rabbit?', la mezcla más perfecta de dibujos animados y actores reales jamás rodada, y que no solo es un portento técnico, sino un homenaje al Hollywood clásico y sus resortes narrativos (entre ellos, el detectivesco) que no se agota nunca.

Ace Ventura

'Ace Ventura, detective de mascotas' es la película que, de forma casi simultánea a 'La máscara' y 'Dos tontos muy tontos' catapultó a la fama a Jim Carrey en 1994. Excéntrico, devoto de los animales y mucho más inteligente que la policía, tiene en su haber un honor aún más extraño: regalarnos un whodunit en estado más o menos puro a mediados de los noventa.

Síguele la pista en: 'Ace Ventura, detective de mascotas' y 'Ace Ventura: Operación África' no son solo dos tesoros para los amantes de la comedia excesiva. Como comedias de misterio funcionan a la perfección, y ese curioso espíritu de whodunit pasado de moda se ha ido conservando en las otras encarnaciones del personaje, de los dibujos animados a los videojuegos.

Daryl Zero

El mejor detective del mundo, interpretado por Bill Pullman, es una versión (más) neurótica de Sherlock Holmes: completamente misántropo, con un ego descomunal, tiene incluso su propio Watson, Steve Arlo (Ben Stiller), con el que inicia una investigación acerca de un chantaje que tiene mucho en común con uno de los relatos más celebrados de Holmes, 'Un escándalo en Bohemia'

Síguele la pista en: 'El efecto cero' (1998) fue la única aventura de Daryl Zero en la pantalla, y es una de las películas detectivescas de culto por excelencia de los noventa gracias a su humor esquinado y a la química entre los protagonistas. En 2002 se habló de una serie de televisión protagonizada por Alan Cumming, pero no llegó a fructificar.

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