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'Suspiria', 'Inferno' y 'La madre del mal': la trilogía de terror de Dario Argento que nunca existió
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'Suspiria', 'Inferno' y 'La madre del mal': la trilogía de terror de Dario Argento que nunca existió

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El remake de 'Suspiria' ha vuelto a poner de moda la aproximación a la hechicería y lo esotérico que Dario Argento inauguró en la original 'Suspiria' y que empapó buena parte de su cine, pero que principalmente desarrolló en tres películas: 'Suspiria' en 1977, 'Inferno' en 1980 y 'La madre del mal' mucho más tarde, en 2007, nada menos que treinta años después de la primera. Juntas forman lo que se conoce como la Trilogía de las Tres Madres, películas unidas entre sí argumentalmente de forma muy leve y que forman parte de un universo común.

Y aunque Luca Guadagnino no abunda en ese universo en su remake más que de forma cosmética, lo cierto es que cita expresamente los nombres de las tres brujas, que son las tres némesis de las películas originales de Argento. Mater Tenebrarum -Nuestra Señora de las Tinieblas-, Mater Lachrymarum -Nuestra Señora de las Lágrimas- y Mater Suspirioum -Nuestra Señora de los Suspiros-: cada una de ellas tiene consagrada a su figura un templo, un edificio que conforma el escenario de cada una de esas tres películas, donde la arquitectura forma parte esencial de los horrores que inspiran.

Vamos a revisar las andanzas de estas tres impías figuras maternales y sus respectivas películas, más alguna propina inesperada, pero indiscutiblemente gozosa. Solo un aviso final: esto no es 'Star Wars', aquí no hay un lore coherente y racional, sino más bien todo lo contrario. Solo tres películas de terror oníricas e hipersensoriales, unidas entre sí por los tenues hilos de la brujería. Esta es la Trilogía de las Tres Madres.

El nacimiento de las Tres Madres

tdq Thomas de Quincey

Los orígenes de las Tres Madres de Argento son literarios, concretamente están en la colección de ensayos fantásticos de Thomas De Quincey 'Suspiria de Profundis'. Se trata de una especie de continuación publicada en 1845 de su obra más famosa, 'Confesiones de un inglés comedor de opio', escrita casi un cuarto de siglo antes. Allí analiza la "facultad de soñar espléndidamente' que potencia el opio, y son una serie de reflexiones sobre los sueños, que De Quincey considera la forma perfecta para conocerse en lo más íntimo. Es una obra muy influyente en textos relacionados con las primeras incursiones alucinógenas, como 'Sobre los paraísos artificiales' de Baudelaire.

Un texto en concreto es el que más influyó a Argento: 'De Levana y nuestras señoras del dolor' En él, De Quincey visualiza a la diosa romana del nacimiento, Levana, y a tres acompañantes, las Tres Madres. Argento pensó que ese trío de brujas era perfecto para servir como trasfondo para una película a la que estaba dando vueltas basada en una experiencia real que le había contado su abuela, que se fue de una academia de música alemana porque estaba convencida de que había brujas en su seno.

Por supuesto, la idea del trío de hechiceras se remonta más atrás en el tiempo. Quizás su plasmación más famosa es la de las tres brujas que adivinan el futuro al 'Macbeth' de Shakespeare, y que se han convertido en un icono que atraviesa la cultura popular desde entonces. Pero puede rastrearse su origen mucho más atras en el tiempo, hasta la cultura clásica, con las Tres Gracias o las representaciones tradicionales de la diosa Hécate (habitualmente asociada a la brujería), una deidad triple cuya inquietante presencia ha influido en religiones de todo el mundo, incluido el cristianismo y su Trinidad.

En la ficción de Argento, las Tres Madres son tres hermanas brujas que en el siglo XI habitan en la costa del Mar Negro. En el siglo XIX, un arquitecto italiano residente en Lodres, Varelli, fue contratado para que construyera tres edificios, uno para cada hermana. Sin sospechar que las casas servirían a las brujas para someter al mundo, las diseñó y puso en pie. Pronto descubriría, tal y como se cuenta en su biografía -escrita por un colega- 'Las Tres Madres', el propósito de las hermanas.

Mater Suspirioum: 'Suspiria'

El argumento de la 'Suspiria' original, escrito principalmente por la entonces mujer de Argento, Daria Nicolodi, cuenta cómo una bailarina americana, Suzy Bannion (Jessica Harper) llega a Freiburg, en Alemania para instalarse en una academia de danza. Una serie de asesinatos de raíz sobrenatural desvelan que hay un akelarre de brujas instaladas en el edificio, todo para rendir homenaje a Mater Suspiriorum, oculta tras innumerables pasadizos secretos. Es la más vieja y sabia de las Tres Madres y llega a resucitar a una amiga de Suzy para que la ataque. Finalmente será pasto de las llamas junto a la Academia, un final recurrente en las películas de la trilogía.

Mater Suspiriorum es la más vieja y sabia de las tres madres, y en nuestro mundo es conocida como Helena Markos, o la Reina Negra. Lela Svasta es la anciana que interpretó sin acreditar a Markos, y Jessica Harper afirma que era una ex-prostituta que Argento encontró en la calle. Markos apenas aparece en 'Suspiria' porque se supone que está muerta, pero es todo falso: después de que los habitantes de Freiburg sospecharan que esa inmigrante griega que fundó la escuela de danzas y artes ocultas era en realidad una bruja, Markos fingió perecer en un incendio en 1905. Ahora permanece oculta por su akelarre.

De Quincey dice de ella que

"Sus ojos, si fueran vistos alguna vez, no serían ni dulces ni sutiles; ni el hombre podría leer su historia; se encontrarían llenos de sueños perecederos, y con restos olvidados en el delirio. (...) Ella no llora. Ella no gime. Pero ella suspira inaudiblemente en intervalos (…) Ella es la mansedumbre que pertenece a los desesperados (…) Murmura, que a veces lo hace, pero es en lugares solitarios que están desolados porque está desolada, en ciudades en ruinas, y cuando el sol se ha puesto a descansar. (…) Todos los que son traicionados y rechazados; marginados por ley tradicional, hijos herederos de la desgracia; todos estos caminan con Nuestra Señora de los Suspiros.”

Una idea de gran tradición en el esoterismo, la del poder que yace en todo sufrimiento, delirios y malos sueños como vías de autoconocimiento. Una idea que inspira a Argento y Nicolodi en la que quizás originariamente iba a ser una única película, sin más producciones dedicadas a las otras madres. Especialmente se ve el impacto de la surreal imaginería de De Quincey en el tramo final del film y la visualización del akelarre y de la propia bruja, sin duda afín a eso de que "Ella no llora. Ella no gime. Pero ella suspira inaudiblemente en intervalos".

Mater Tenebrarum: 'Inferno'

La segunda película de la Trilogía de las Madres llegó inmediatamente después de 'Suspiria' y en ella ya se detecta una intención de dar coherencia a la mitología de las brujas, presentando a personajes como Varelli y dándole voz, aunque no debe de entenderse como secuela al uso, sino como una película que convive en el mismo universo. En este caso conoceremos a Mater Tenebrarum, Nuestra Señora de la Oscuridad, la más joven y cruel de las Tres Madres, y de quien no conoceremos el nombre real, algo que solo sucede con Markos. Su casa está en Nueva York y fue creada en 1910.

En 'Inferno', la joven poeta Rose Elliot (Irene Miracle) encuentra un libro del arquitecto E. Varelli que habla de las tres casas y las Tres Madres, y se percata de que vive en una de ellas. Tras una aparición fugaz de Mater Lachrymarum, escribe a su hermano Mark (Leigh McCloskey) para que acuda a visitarla. Éste investigará el misterio de su desaparición y acabará enfrentándose a Mater Tenebrarum, en un clímax que revelará que esta Madre es en realidad un icono siniestro mucho más universal. La historia fue escrita de nuevo por Daria Nicolodi pero esta vez sin acreditar, después de que casi le sucediera lo mismo en 'Suspiria' (aunque allí finalmente sí fue reconocido su trabajo).

'Inferno' nació, tras el extraordinario éxito de la primera 'Suspiria', como una propuesta de Argento a Fox de prolongar la mitología planteada allí. Pero por motivos desconocidos, la película recibió una distribución limitadísima y fue un importante fracaso comercial y crítico para Argento. Solo recientemente se ha empezado a reivindicar su sugerente argumento y su estética, menos chillona pero igual de impresionante que la de 'Suspiria'.

Buena parte de su impacto visual se debe a la mano del maestro de Argento Mario Bava, creador de los primeros giallos y aquí en funciones de director de segunda unidad, y a su hijo Lamberto Bava, futuro director de la sensacional 'Demons', aquí trabajando como ayudante de dirección. Ambos tomaron las riendas del proyecto cuando Argento sufrió un ataque de hepatitis, y suya es la responsabilidad de la mejor secuencia de la película, la increíble introducción subacuática que casi funciona como película independiente.

Pero para el arqueólogo de las Tres Madres, 'Inferno' es una auténtica fiesta. La mitología se presenta de forma clara con los parlamentos de Varelli, que forman la columna vertebral de la trilogía, explicando los orígenes de los tres edificios: "No sé el precio que tendré que pagar por romper lo que los alquimistas llaman silentium". Y confirma: "No descubrí hasta que fue demasiado tarde que desde esos tres lugares las Tres Madres reinan en el mundo con dolor, lágrimas, y suspiros (...) Las conocidas como madres son en realidad diabólicas madrastras, incapaces de crear vida".

Inferno

En cuanto a De Quincey, éste calificaba a Mater Tenebrarum como "desafiadora de Dios", y también como "madre de los lunáticos y sugeridora de suicidios". Un punto de vista interesante ese, como lo era el del dolor como génesis de un poder oscuro en el caso de 'Suspiria', ya que en 'Inferno' algunos crímenes acontecen como si fueran suicidios o tomando sus métodos y formas: "profundas yacen las raíces de su poder; pero estrecha es la nación que ella gobierna".

Mater Lachrymarum: 'La madre del mal'

Los fans de largo recorrido como un servidor aún recordamos la gran cantidad de conjeturas que se sucedieron durante años ante una trilogía eternamente inconclusa. No ayudaban películas que alimentaban la mitología cocreada por Argento, como veremos más abajo, ni que la película posterior a 'Inferno' del director se titulara 'Tenebre' (siendo un giallo policiaco clásico, sin nada que ver con las Tres Madres) ni que estuviera tan clara la identidad de la hermana que faltaba desde 'Inferno' y su localización (Roma), pero que la película no llegara.

En realidad, Daria Nicolodi declaró tener avanzado un guión para la tercera parte en 1984. Según ella, solo quedaba retocar cuestiones relativas a localizaciones y efectos especiales. De ese guión, del que no se conocen demasiados detalles, no se conservó nada para la versión rodada, y acabaría convirtiéndose en 'Demons 6'. Hasta el año 2003 no se volvió a hablar del tema, pero entonces Argento declaró que había retomado el proyecto, en el que se tocarían temas relativos al misticismo, la alquimia y el gnosticismo, secta protocristiana de accidentada historia y perseguida por la propia Iglesia vaticana.

La intención de Argento era situar la acción en Roma, como se había predicho en 'Inferno', y arrancarla ya en la Edad Media. Le ayudaron a terminar el guión Jace Anderson y Adam Gierasch (especialistas en cine de género, con películas en su haber como 'Los crímenes de Toolbox' o la interesante 'Autopsy', dirigida por Gierasch). La secuela que tramaron en 2006 era una continuación directa de 'Inferno', con una investigación de los crímenes de aquella y Max Von Sydow en el reparto. Sin embargo hasta 2006 no empezó a rodarse en su forma definitiva y tras nuevas reescrituras de Argento.

El resultado, sin embargo, no está a la altura de sus dos predecesoras debido a un tono errático, ciertas soluciones de guión algo sonrojantes (todo lo que implica al personaje / hada madrina de Daria Nicolodi) y un desarrollo infinitamente menos sofisticado que sus dos precedentes en lo visual. Cuenta cómo una mujer Sarah Mandy (Asia Argento) despierta a la Tercera Madre al abrir una urna que contiene una túnica roja. Tendrá que descender a las catacumbas de un palacio romano para encontrar y desafiar a la bruja.

Significativamente, cuanto más físico se vuelve el enfrentamiento entra las brujas y sus némesis, más flojas son las películas que lo reflejan, aunque en este caso, la película no está carente de momentos álgidos, ultragore y de cierta poética macabra. Tanto el arranque en una biblioteca, con demonios y evisceraciones, como el final, con un akelarre que acaba malamente, tienen detalles memorables, pero la película no aprovecha ideas de gran potencial como la locura que se contagia a todos los romanos cuando la Madre despierta. Sin duda, lo más interesante de la película son algunos apuntes que engordan la mitología de las Tres Madres, esta vez en el personaje de Nicolodi, que se enfrentó en su día a Helena Markos, dejándola debilitada y tal y como la encontramos en la primera película.

Coda: Cuadrando el triángulo de Madres

Ilgattonero

Debemos hacer referencia, finalmente, a dos curiosas codas a la mitologia de las Tres Madres. Una de ellas es 'Demons 6: De Profundis', dirigida por el loquísimo Luigi Cozzi en 1989. Cozzi arrancó su carrera en compañía del propio Argento, como ayudante de dirección en 'Cuatro moscas sobre terciopelo gris', de 1973. En solitario dirigiría monumentales exploits italianos de los ochenta como 'Star Crash, choque de galaxias', 'Contaminación... Alien invade la Tierra' y su monumental versión coloreada de 'Godzilla'.

El guión parte de aquella idea nunca utilizada de Daria Nicolodi para una tercera entrega inmediatamente después del rodaje de 'Inferno'. Cozzi le hizo algunas modificaciones para convertirlo, en vez de en una secuela directa de 'Suspiria' e 'Inferno' en un metahomenaje a las dos obras maestras de Argento. Nicolodi iba a ser la protagonista, pero al ver las modificaciones decidió dejarlo correr.

Por cierto, por si te lo preguntas: 'Demons 6: De Profundis' es el título en EE.UU. y Japón de 'Il gatto nero'. Las anteriores entregas de 'Demons', igual de apócrifas y sin nada que ver con las dos primeras entregas de 'Demons' dirigidas por Lamberto Bava son 'Demons 3' (título japonés de 'El engendro del diablo' de Michele Soavi, que originariamente sí que iba a ser una secuela de la saga -aparte de esa hay... ¡otras dos películas que se llaman 'Demons 3'!-), 'Demons 4' (título japonés de 'La secta' de Soavi) y 'Demons 5' (título en Japón y Estados Unidos de 'La máscara del demonio', remake pochísimo de Lamberto Bava del clásico del horror italiano dirigido por su padre)..

En cualquier caso, 'De Profundis' es un curioso armatoste meta-terrorífico en el que se muestra la preparación de la tercera entrega de las Tres Madres como una película protagonizada por Florence Guerin que la bruja real Levana no quiere que llegue a buen puerto. Un auténtico disparate con fetos del espacio exterior, la siempre estimable presencia de Caroline Munro, plagios de la BSO de Goblin para 'Suspiria' y sus buenas raciones de gore, desvergüenza y gente explotando.

Suspiria Three Mothers

La otra coda que redondea la mitología de las Tres Madres es, por supuesto, la 'Suspiria' de Guadagnino. Por supuesto, no se conecta de forma lineal con la mitología de las brujas de Argento y Nicolodi, y de hecho, en cierto sentido la traiciona. Aunque son mencionadas en la imagen de la libreta, no se explicita la presencia de un trío de Madres, aunque el número tres tiene una gran importancia en el argumento: por ejemplo, Tilda Swinton interpreta tres papeles en la película, contrapuestos entre sí.

Quizás el detalle más interesante para los estudiosos de la mitología materna de Argento y Nicolodi esté en cómo aquí se plantea a las Tres Madres como tres hechiceras que luchan por el poder enfrentándose, aunque el batiburillo simbólico de Guadagnino no establece metáforas precisamente claras. Por ejemplo, hay tres bailarinas -Patricia (Chloë Grace Moretz), Olga (Elena Fokina) y Sara (Mia Goth)— que podrían ser recipientes de las Tres Madres, y hay tres representaciones de Mater Suspiriorum, una real y (sorpresa) dos falsas. En cualquier caso, una reinterpretación muy libre de los vagos presupuestos de Argento y Nicolodi, y una piedra más en una mitología difusa y abierta a interpretaciones, en una trilogía que nunca fue tal.

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