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'El secreto', sensiblería en estado puro [Actualizado]

'El secreto', sensiblería en estado puro [Actualizado]
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Se veía venir que ‘El secreto’ iba a marcar un dato destacado en las audiencias. Aunque ha quedado muy lejos de ‘Supervivientes’ ha ganado el segundo puesto con los ingredientes habituales de estos realities: lágrimas, voluntarismo e historias amargas de la vida. Los de Antena 3 ya le han cogido el punto a sus espectadores y no van a soltarlo.

‘El secreto’ es un docu-reality que cumple con todas las exigencias del género y formalmente es absolutamente correcto. Hasta la voz en off resulta una buena elección y los cortes con resúmenes de lo sucedido antes nos recuerdan a cualquier emisión americana de este tipo. Eso sí, hay una cosa que hacen los americanos que aquí brilla por su ausencia: el sentido del humor. Las versiones patrias que nos regala Antena 3 de estos formatos son deprimentes y, desde mi punto de vista, se regodean demasiado en la tragedia pero, a vista de los resultados, eso es lo que gusta.

Un arquitecto de prestigio deja durante cinco días su vida de lujos para ir a vivir con desfavorecidos como un voluntario más. De su experiencia sacará conclusiones vitales que se convertirán en donaciones millonarias. El programa fue un excelente escaparate para la empresa del arquitecto, que vio como su marca salía casi tanto como el logo de la cadena. Eso sí, el nombre de las entidades beneficiarias de las donaciones no aparecen por ningún sitio. Supongo que el arquitecto lo sabrá, pero este tipo de dispendios desgravan y eso hay que tenerlo en cuenta ahora, que estamos en época de hacer la declaración de la renta.

El programa abundó en escenas de abrazos para demostrar que el señor toca a esos pobres, lágrimas de unos y de otros, la demostración de que el señor, sin su corte de empleados, apenas sabe hacerse un bocadillo y, en general, es la representación artificial de un choque real entre excluyentes y excluidos, algo que al público siempre le termina interesando.

El programa, dejando a parte las disquisiciones éticas o morales, me pareció aburrido y falto de ritmo. Creo que va en contra de la realización el hecho de que tienen que grabar simulando que están haciendo un reportaje cualquiera, lo que les impide sacar más jugo a las situaciones, y si bien huyeron de hacer una postproducción efectista, el hecho de contar la historia como un diario de vida también le resta intensidad. Pese a que hay montones de imágenes en distintas situaciones, nunca llegué a sentir que el arquitecto estuviese realmente integrado en la vida de las asociaciones y de las personas a las que pretendía ayudar, parecía más bien un observador alejado de la realidad y a esta sensación contribuyó la abundancia de banda sonora y lo exiguo de los diálogos.

En próximas entregas, según avanzó la cadena, podremos ver las aventuras con los pobres del nieto del inventor del friegasuelos y del fundador de una exitosa cadena de peluquerías (no es Llongueras, que no cunda el pánico). A ver si para entonces revelan cómo eligen a las entidades beneficiarias, que es otro de los puntos que no me ha quedado claro.

Actualización: En la web de Antena 3 ya pueden leerse los nombres de las entidades beneficiarias de las donaciones. Más vale tarde que nunca.

Más información | Antena 3
En ¡Vaya Tele! | ‘El secreto’, Antena 3 prueba con otro reality

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