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Sitges 2018: el polar de 'Fleuve Noir', la honesta sencillez de 'Aterrados' y la rareza española 'The Invocation of Enver Simaku'
Críticas

Sitges 2018: el polar de 'Fleuve Noir', la honesta sencillez de 'Aterrados' y la rareza española 'The Invocation of Enver Simaku'

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Seguimos destacando en pequeñas píldoras esas otras películas en los márgenes de las secciones principales, pero que merecen nuestra atención. En esta ocasión, dos películas de fenómenos paranormales, aunque con enfoques radicalmente distintos (la argentina 'Aterrados', heredera del terror directo tipo 'Insidious', y la extraña y modestísima producción española rodada en Albania 'The Invocation of Enver Simaku'). A ellas se suma un policiaco francés radical y durísimo, con una interpretación al límite de Vincent Cassell, 'Fleuve Noir'

Fleuve Noir

En un punto intermedio entre la sordidez icónica de Orson Welles en 'Sed de mal' y la histeria desatada de Nicolas Cage en 'Teniente corrupto' está un amenazador y temible Vincent Cassel dando vida a un policía que investiga la desaparición de un niño. Las pistas le ponen tras un profesor de literatura demasiado sensitivo (sensacional Romain Duris) y a sospechar de un posible reclutamiento terrorista, a lo que se suman sus propios problemas, con un hijo adolescente que trapichea con drogas. Todo muy inspirador y constructivo.

Cassel y su policía alcohólico y desfasado son el núcleo de una película oscura y violenta pero, a su manera, muy clásica. Su director, Erick Zonca, rodó hace veinte años 'La vida secreta de los ángeles' (y tan solo un par de películas después, que pasaron desapercibidas) y exprime a Cassell para que brinde una interpretación memorable. Pero la intriga, que se desarrolla lenta y se complica innecesariamente, no está a la altura de su antihéroe. Aún así, su trabajo de atmósfera extrema, su orgulloso abrazo a los excesos y el grimoso personaje de Duris la sitúan por encima de la media.

Aterrados

El director argentino Demian Rugna llegó a Sitges asegurando que llevaba toda la vida con este proyecto bajo el brazo, deseoso de rodar terror. Estoy convencido que entre las a buen seguro muchas revisiones que vivió el guión, se ha aderezado con algunos elementos de terror blumhousero, como los cazadores de fantasmas, entre cínicos y entregados, y el aspecto físico de los espectros, que incluyen niños podridos y ancianos mugrientos. El resultado tiene mucho de película clásica de casas encantadas y bastante de las últimas tendencias del género.

La película se centra en los extraños sucesos inexplicables que acontecen a varios vecinos en distintas casas de un mismo barrio. La película encuentra identidad propia gracias al humor cansado y amable de los investigadores y a la constante crispación de un espantado policía, y resulta inquietante cuando opta por el esperpento (la escena de la ducha) o por un costumbrismo rarísimo (todo lo relativo al niño muerto). El resto del tiempo recurre a los trucos de rigor, efectivos y sólidos, pero que extirpan la originalidad de una película que funciona mejor cuando opta por la extravagancia y por sacar provecho de su ubicación geográfica.

The invocation of Enver Simaku

La primera película del cineasta alicantino Marco Lledó Escartín es una peculiarísima mezcla de falso documental, drama sobre la vida cotidiana en el sureste de Europa y reflexión sobre el impacto de las religiones en las sociedades en conflicto. Para ello se viste de película de posesiones siguiendo los pasos de un periodista que vuelve a Albania veinte años después de la muerte en extrañas circunstancias de su mujer, asesinada por unos hombres fuera de sí, hermanos de un chaval poseído durante años.

En su presentación de la película, el director ha señalado que el argumento se basaba en vivencias reales de su familia, y en su deseo de mostrar algo de la cotidianeidad de una zona de Europa desconocida para Occidente. Sin duda, esa es la parte más interesante de la película: fascinantes recapitulaciones de la turbia historia de las religiones paganas y su mezcla con el cristiaismo, y cómo eso dio pie a creencias que, sin duda, son buen material para el cine de terror.

Pero cuando la película se dedica a los sustos, sus medios le cortan las alas y en parte estropean la fabulosa atmósfera de periodismo oscuro que ha ido construyendo a base de largas e hipnóticas peroratas sobre violencia, creencias y oscurantismo. Aún así, una producción muy estimable y que abre nuevas vías temáticas para el cine de terror, mucho más si tenemos en cuenta que su producción es española.

Recuerda que puedes seguir nuestra cobertura de Sitges 2018 minuto a minuto con este evento.

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