En 'El arte de la felicidad' (‘L'arte della gioia’), el amor no se muestra como un refugio o una promesa romántica. Es un arma, una herramienta de supervivencia, una forma de huida y, al mismo tiempo, una manera de reescribir el destino que otros han decidido.
La miniserie dirigida por Valeria Golino adapta la provocadora novela de Goliarda Sapienza y sigue el recorrido de Modesta, una joven siciliana. Lo hace desde su infancia, marcada por la pobreza y la pérdida, hasta que se convierte en una mujer que se niega a aceptar los límites impuestos por el género, la clase o la tradición.
El arte de la desobediencia
La serie, compuesta por seis episodios dirigidos en su mayoría por Valeria Golino, construye un viaje inmersivo que apenas cubre la primera mitad de la historia original. A través de una narración en primera persona, el espectador entra en la mente de Modesta, en su lógica emocional y en su manera de entender el mundo como un espacio que debe ser conquistado.
Modesta no busca encajar en el mundo, sino moldearlo a su medida, incluso cuando eso implica atravesar zonas morales incómodas o directamente destructivas. Su historia es la de una supervivencia radical, donde el deseo, la inteligencia y la desobediencia se convierten en las únicas formas posibles de alcanzar la libertad.
Nacida en la Sicilia rural del siglo XX, Modesta crece entre carencias, responsabilidades familiares y un entorno que no le deja espacio para crecer. Desde muy pronto desarrolla una relación intensa con el deseo, el conocimiento y la libertad. Y su paso por el convento, tras una tragedia, no la domestica, sino que la convierte en alguien aún más consciente de su capacidad para influir en su propio destino.
Uno de los elementos más disruptivos de la serie es que Modesta no se construye desde la culpa ni desde la redención. Traiciona, manipula y toma decisiones extremas sin que el relato intente suavizarlas. No hay moralizante ni castigo ejemplarizante, su recorrido es el de una mujer que actúa fuera de las normas establecidas, y esto la convierte en una figura incómoda y magnética a la vez.
Las relaciones afectivas de Modesta se alejan de cualquier estructura convencional. Su vínculo con Beatrice abre una nueva forma de entender el amor: no como posesión, sino como descubrimiento y expansión de la identidad. A través de esa mirada, la serie plantea el deseo entre mujeres como un acto de libertad que desafía las expectativas.
Porque la protagonista tiene muchas fisuras. Es excesiva y contradictoria en su manera de imponerse al mundo. Su historia no sigue un arco clásico de crecimiento, sino una exploración de instintos y decisiones que desestabilizan cualquier lectura moral sencilla.
Con una puesta en escena cuidada y una interpretación central muy potente de Tecla Insolia, la serie trasciende su formato para convertirse en una reflexión sobre el poder, el cuerpo y la autodeterminación.
La tenéis en SkyShowtime.
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