'White God', la rebelión de los perros

'White God', la rebelión de los perros
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Por fin llega a las pantallas españolas 'White God' de Kornél Mundruczó, la sensación del 2014 en Hungría. Tras ganar el premio Una Cierta Mirada en el Festival de Cannes 2014 y la Dog Palm al mejor protagonista canino, la carrera de esta especie de apocalipsis perruno ha sido envidiable, y culminó al ser elegida como la opción húngara para optar al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa para los premios de la Academia de Hollywood, aunque terminó por no entrar en la terna final.

'White God' es especialísima y no sólo por contar con una de las secuencias más apabullantes del año pasado, sino porque funciona tanto como alegato contra el maltrato animal como alegoría sobre la masa enfurecida, los ciudadanos rebelándose contra el sistema. Inspirada en la novela 'Desgracia' de J.M Coetze, 'White God' es desgarradora, algo así como un cuento macabro y rabioso, algo apocalíptico sobre la pérdida de la lealtad, el racismo, el poder y la rebelión del pueblo.

El mejor amigo del hombre

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No se sabe muy bien si 'White God' nos traslada a un futuro no muy lejano o si es el presente, en la que la crisis económica mundial ha hecho estragos irreparables en la sociedad. Ahí, aparece una nueva ley que da preferencia a los perros de raza e impone un impuesto considerable por las razas cruzadas, lo que provoca que las perreras se llenen rápidamente de perros abandonados que pronto serán sacrificados. Lili, una niña de 13 años, lucha por proteger a su perro, Hagen, pero su padre lo suelta en la calle. Hagen y su ama se buscan por todos los medios, hasta que un día Lili pierde la esperanza.

Pero Hagen hará todo lo posible por sobrevivir y rápidamente se da cuenta de que no todo el mundo es el mejor amigo del perro. Se une a un grupo de perros errantes, es capturado y enviado a la perrera. Entonces, los perros aprovechan para escapar, liderados por Hagen, y hacer una revolución contra los seres humanos. Su venganza será despiadada. La única que podría terminar con la guerra entre el hombre y el perro es Lili y el profundo amor que sienten el uno por el otro.

'White God' tiene innumerables lecturas y es ahí, junto con su apabullante y bella puesta en escena, donde reside su grandeza. Y es que estas lecturas no se borran las unas a las otras, sino que se complementan y convierten a la cinta de Kornél Mundruczó es un título complejo y de profunda reflexión. En primer lugar, el evidente alegato contra el maltrato animal: se nos muestran perros abandonados y maltratados por la simple razón de no ser de raza pura que nos lleva a otro de los temas, al del racismo. Y sin duda, de forma mucho más alegórica, el de la rebelión del pueblo contra el represivo sistema.

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Y todo ello se nos cuenta a través de una historia que, aunque a veces previsible, funciona y emociona, sin necesidad de caer en el estilo de aquellas películas para televisión de nuestra infancia en la que los animales eran los protagonistas y vivían grandes aventuras para volver a encontrar a sus dueños. Por suerte, 'White God' termina siendo más una mezcla entre 'Los Pájaros' ('The Birds', 1963, Alfred Hitchcock) y el famoso cuento de los hermanos Grimm, 'El flautistade Hamelín'. Y es que el perro Hagen y los perros que se unirán a él en la rebelión, terminan siendo protagonistas absolutos de la cinta y su perfecto adestramiento y la opresiva atmósfera en que se mueven evitan este efecto de película protagonizada por animales.

De fotografía sublime a cargo de Marcell Rév y con el deslumbrante debut de la adolescente Zsófia Psotta, 'White Dog' se pasea a sus anchas por varios géneros que van desde el drama y el cine social, pasando por el thriller y el drama apocalíptico y todo ello favorece la creación de una atmósfera tensa y violenta, donde las relaciones de poder, la dominación y la superioridad del hombre blanco se verán fuertemente críticadas.

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