“¡Todo el mundo estaba cabreado conmigo!”: Martin Scorsese cumplió su deseo de conocer a Akira Kurosawa, pero no se esperaba que luego le quisiese como actor

“¡Todo el mundo estaba cabreado conmigo!”: Martin Scorsese cumplió su deseo de conocer a Akira Kurosawa, pero no se esperaba que luego le quisiese como actor

El director y ocasional actor fue Van Gogh en ‘Los sueños’ imprescindibles del maestro japonés

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Akira Kurosawa Martin Scorsese
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Pedro Gallego

Editor

La gran mayoría de la generación del Nuevo Hollywood era muy cinéfila, y eso incluía mucha pasión por Akira Kurosawa y sus legendarias cintas de samurái. Incluso cuando el cineasta japonés no tenía tanto fervor y le costaba más trabajo sacar adelante proyectos ambiciosos, en el otro lado del charco lo tenían como un maestro con el que tener una cita imprescindible… en salas de cine.

Poder conocerlo era pasión a cumplir para muchos de ellos. Para Martin Scorsese, fue un privilegio, pero también perseguía un objetivo. A finales de lo setenta estaba decepcionado con la degradación de los colores en las películas que proporcionaba Eastman Kodak, uno de los motivos por los que decidió rodar ‘Toro salvaje’ (’Raging Bull’) en blanco y negro. Por aquel entonces se encontraba organizando una petición para pedir a la compañía innovar en película en color más resistente, donde no desapareciesen en cinco años.

Unidos por el color

El italoamericano entendió que tener a alguien como Kurosawa daría valor a su propuesta. Era un maestro, al fin y al cabo, pero también durante los setenta estaba haciendo uno de los usos más magistrales del color en el cine. Cuando el japonés se encontró en el Festival de Cine de Nueva York para presentar ‘Kagemusha, la sombra del guerrero’ (’Kagemusha’), Scorsese intentó hablar con él para incorporar su firma en la petición. Así lo recordó en el libro ‘Scorsese by Scorsese’:

Así que tuve cinco minutos para hablar con él. Como sabía que solo disponía de unos minutos, supongo que debí de mostrarme bastante insistente al explicarle por qué necesitaba que firmara la petición. Se mostró muy educado, pero al cabo de cinco minutos se acabó: tuve que salir de la sala.

Unos meses después consiguió lo que quería: un telegrama del propio Kurosawa dando su consentimiento para usar su nombre en la campaña. Scorsese se sintió afortunado, aunque no esperaba que este encuentro se fuese a traducir en algo más. Una década después, su ídolo le quería para ser actor.

Martin Scorsese Los Suenos De Akira Kurosawa

El cineasta japonés se encontraba trabajando en uno de sus proyectos más ambiciosos, llamado ‘Los sueños’ (’Yume‘). Su financiación fue tan complicada que tuvo que recurrir a los apoyos estadounidenses de Francis Ford Coppola y George Lucas para sacarlo adelante. Gracias a estos podía también cumplimentar su visión para reflejar al histórico pintor Vincent Van Gogh, al que veía en él el mismo entusiasmo e intensidad que vio en un joven director italoamericano que le habló en Nueva York.

Scorsese, eso sí, le hizo esperar, ya que estaba todavía rodando ‘Uno de los nuestros’ (’Goodfellas’) al pasarse de su propio calendario de rodaje. Le hizo esperar unos 15 días, según le comentó a Empire, los mismos con los que sobrepasaron su producción, pero el japonés aguardaba su llegada: “Kurosawa estaba esperando, y todos estos tipos enfadados están viniendo al plató… ¡Todo el mundo está enfadado conmigo!”.

Pero fue una oportunidad única trabajar con uno de sus maestros, especialmente para lo que luego acabaría siendo la última obra maestra del imprescindible cineasta. Eso sí, el proceso era bastante meticuloso y poco distendido: “¡No hubo muchas risas!”. Hacer esperarle quince días igual no contribuyó al estado de ánimo.

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