Un ciberataque capaz de paralizar Estados Unidos en apenas 60 segundos y un expresidente obligado a regresar a la primera línea para evitar una catástrofe nacional. Con esta premisa, 'Día Cero' se convirtió en uno de los grandes éxitos de Netflix en 2025, y ya ha alcanzado los 73,5 millones de visualizaciones y acumular 378,4 millones de horas reproducidas, según los datos de audiencia recogidos por What's on Netflix. La miniserie de seis episodios está protagonizada por Robert De Niro, una de las grandes leyendas de Hollywood, que se pone en la piel de un político retirado que debe enfrentarse a una crisis que amenaza con desestabilizar todo el país. Un thriller político que combina conspiraciones, suspense y un reparto repleto de caras conocidos.
Robert De Niro hace historia en Netflix
La premisa de 'Día Cero' parte de una crisis que sume al país en el caos. Un ciberataque deja fuera de servicio durante un minuto sistemas informáticos esenciales, redes de comunicación y servicios de los que depende el funcionamiento cotidiano de Estados Unidos. Aunque el apagón dura apenas 60 segundos, sus consecuencias son devastadoras, los accidentes se multiplican y muchas personas pierden la vida. A partir de aquí, la serie construye una investigación que va mucho más allá de encontrar a los responsables, pues también pone sobre la mesa la vulnerabilidad de una sociedad cada vez más dependiente de la tecnología.
El gran reclamo de la producción es Robert De Niro, que interpreta a George Mullen, un expresidente estadounidense que se ve obligado a regresar a la actividad pública cuando el país atraviesa una situación límite. Después de una carrera cinematográfica que incluye clásicos como 'Taxi Driver' y 'Uno de los nuestros', el actor demuestra que sigue dispuesto a explorar nuevos formatos y personajes.
Por otro lado, la presidenta en funciones, Evelyn Mitchell, interpretada por Angela Bassett, recurre a Mullen para que dirija una comisión de emergencia encargada de investigar el ataque y tranquilizar a una población aterrorizada. Su misión consiste en descubrir quién está detrás del sabotaje y evitar que la crisis desemboque en algo todavía más grave. Sin embargo, el expresidente pronto se encuentra atrapado en una red de intereses, amenazas y posibles conspiraciones que complican cada paso de la investigación. Lo que comienza como una operación para restaurar la estabilidad termina poniendo en cuestión las propias estructuras del poder.
Junto a De Niro y Bassett, también participan en la serie actores como Jesse Plemons, Lizzy Caplan y Dan Stevens, que contribuyen a dar forma a un relato en el que resulta difícil distinguir entre las amenazas reales y las maniobras destinadas a manipular la opinión pública. La serie juega con algunos de los temores más reconocibles de nuestro tiempo, desde la dependencia de las infraestructuras digitales hasta la posibilidad de que un ataque coordinado desestabilice un país entero. Su forma de suspense político recupera elementos de los thrillers más clásicos, pero los traslada a un contexto contemporáneo en el que la desinformación y las teorías conspirativas pueden ser tan peligrosas como el propio ataque.
Aunque la serie generó opiniones dispares en su día, su formato cerrado es uno de sus puntos fuertes. La historia se desarrolla a lo largo de seis episodios y llega a una conclusión sin dejar la trama principal abierta, por lo que resulta una opción muy atractiva para los que prefieren las historias cerradas. Detrás del proyecto están Lesli Linka Glatter, Eric Newman y Noah Oppenheim, que construyen un thriller centrado tanto en la investigación como en las consecuencias políticas y sociales de una crisis de semejante magnitud.
Lo dicho, la tenéis en Netflix.
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