Hoy en Netflix, un thriller ejemplar que muestra por qué Clint Eastwood los hacía de manera diferente al resto

Puro trabajo de artesano para una película estimable y contundente

Deuda De Sangre 2002 Clint Eastwood
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Pedro Gallego

Editor

El aparente retiro de Clint Eastwood del cine es algo que trastoca mucho los esquemas para los que llevábamos años dando por sentado que siempre iba a estar dándonos sus películas. Obras que realmente nadie más era capaz de entregar, especialmente cuando tomaba las riendas como director, e incluso se palpaba ese toque en buenas obras menores como ‘Deuda de sangre’ (’Blood Work’).

La justicia con sangre entra

La estrella y cineasta se pone frente a las cámaras de un thriller de intriga y policiaco que dirige en su faceta más puramente artesana, pero de una manera distinguible del resto a la hora de abordar el material. Una estupenda película de suspense que se puede ver en streaming a través de Netflix (también en Filmin).

Terry McCaleb lleva ya muchos años trabajando haciendo perfiles de criminales para el FBI, hasta que es obligado a retirarse del servicio activo tras sufrir un infarto persiguiendo a un asesino en serie. Ahora, tras recibir un trasplante de corazón, es abordado por la hermana de una camarera que fue la donante del órgano que lleva y que fue asesinada en misteriosas circunstancias que debe resolver.

Es un momento donde la mayoría de estrellas masculinas de acción o de thriller parecen estar resistiéndose todo el rato a parecer que tienen la edad que tienen (incluso cuando hacen trabajos crepusculares), es casi refrescante ver una película como ‘Deuda de sangre’. Principalmente, por cómo Eastwood decide abrazar una fragilidad más aparente conforme avanza su edad.

No es que no haya tenido momentos de liarse la manta a la cabeza para aparentar otra cosa, pero el elemento vulnerable de la condición cardiaca pone un riesgo especial a la película y nos ofrece mirar a Eastwood como algo más que una fachada implacable como en el pasado. De esa textura se nutre un entretenimiento sólido como este.

Eastwood también vuelve a aplicar su manera de abordar el cine de suspense más allá de los giros sorpresas y la revelaciones, y más reposando en momentos de humanismo que “romperían el ritmo” para un espectador más impaciente, pero le permiten dar un carácter más imperecedero a lo que cuenta. Sin ser una de sus películas excelentes, es un notable trabajo dentro de una filmografía envidiable.

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