'Pesadilla en El Paraíso': el episodio 2 arrancó con tres nominados, broncas, besos y una expulsión merecida
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'Pesadilla en El Paraíso': el episodio 2 arrancó con tres nominados, broncas, besos y una expulsión merecida

Segundo episodio de 'Pesadilla en El Paraíso', que venía con un cambio importante al prescindir de las galas en directo y que, tristemente, tampoco se ha notado tanto y, para colmo, ha vuelto a perder en audiencia frente a Antena 3 con 'La esposa'. Continúan las aventuras (aunque pasar, pasa bien poco) de estas ¿celebrities? en la granja, acompañadas de besos y broncas que parecen la gasolina de cada reality que hace Telecinco.

Pipi is the new Kiko

El episodio comenzó (tras 1835498 horas de resumen que, de verdad, no necesitamos) con Israel Arroyo instalándose en el Refugio, "hogar" de los nominados (tres paredes de madera y un colchón ahí tirado). El vidente, al menos, sirve como alivio cómico y oírle quejarse de las cucarachas, las pulgas y el frío por las noches resultaba más entrenido que el resto del capítulo.

Por otra parte, si algo hemos aprendido de la tónica de realities made in Mediaset, es que si meten a un colaborador de 'Sálvame', échate a temblar. Porque, por mucho que "den mucho juego" (según Nagore Robles), la experiencia es que tener a alguien discutiendo todo el rato con los demás termina siendo muy cansino.

No es de extrañar que todos sus compañeros manifestaran las ganas de que Pipi Estrada dejara el programa y no tuvieron que esperar mucho pues, tras enfrentarse a la prueba de "la escalera" (tenían que ir clavando peldaños en una columna de madera para llegar a lo alto de una estructura), Pipi quedó en último lugar y se aseguró otro catre en el Refugio.

Lara Álvarez quiso darle cierta ventaja, diciéndole que tenía el poder de elegir a un tercer nominado, y él escogió a Marco Ferri. Todos se quedaron de piedra, a lo que Pipi contestó diciendo que "se había confundido", que "no sabía que estaba perjudicando a nadie" y que "pensaba que estaba eligiendo un compañero de convivencia". El mejor resumen de esto nos lo dio Israel cuando los vio aparecer: "Es que eres tonto, Pipi".

Todo empezó con una cobra

Seguimos con reciclaje de tramas de 'Supervivientes': no han pasado ni dos capítulos y ya "ha surgido el amor" entre Omar Sánchez y Marina. Para mantener un poco la intriga (a quien le interese, claro), han metido por en medio que Marina no quería besarle porque "tiene que surgir". Podríamos llamarlo subtrama de no ser porque termina acaparando prácticamente la totalidad del final del episodio.

Esto comenzó con el momento en que traen el vino y los concursantes se revolucionaron, desembocando en Marina haciéndole la cobra a Omar. Pero lo peor fue cuando ambos se fueron a dormir y Omar le intentó dar un beso: ahí ya abren la veda y se tiraron un rato laaaaargo hablando unos con otros de lo que piensa esta o aquel sobre el incidente.

Todo para "darle emoción" al momento en el que están acostados en la cama y al final Marina le besa. Todos haciendo la ola, pero porque por fin dejarían de dar vueltas en círculo a esta trama que no da para más.

Mientras, Israel, Pipi y Marco conviviendo en el Refugio: Pipi intentando convencer de que se equivocó con lo de la nominación, que si son todos unos falsos, que si Steisy y Marina son unas pelotas, que si la chupipandi se va al garete... que si quiere bolsa.

Resumiendo el resto de escenas que no aportan nada, llegó el Duelo Final y obviamente, todos salvaron a Marco, quien aseguró que tendrá su "revancha" por la injusticia que se ha cometido. Pipi se picó, interpretando que se querían vengar de él y empezó a discutírselo.

2 horas más tarde Al final, Israel y Pipi se enfrentaron a la prueba final que consistía en estar sentados sobre dos tablas de madera y serrar la del compañero. Pipi fue el primero en caer, convirtiéndose en el primer expulsado del programa (y esperemos que no vuelva).

Hasta aquí el segundo episodio de 'Pesadilla en El Paraíso', os ahorraré el debate que solo alarga innecesariamente la gala y no aporta nada más que darle infinitas vueltas al beso de Marina y Omar. Sinceramente, confiaba en que el prescindir de las galas en directo le diera más dinamismo al asunto pero sigue teniendo paja (literal y metafórica) por un tubo.

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