No me puedo creer la estrategia cambiante de Telecinco con 'Pesadilla en el paraíso': volviendo a lo de siempre, la cadena solo demuestra que es un pollo sin cabeza
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No me puedo creer la estrategia cambiante de Telecinco con 'Pesadilla en el paraíso': volviendo a lo de siempre, la cadena solo demuestra que es un pollo sin cabeza

No hace tanto, Telecinco era la absoluta reina de la televisión. La estrategia era sencilla: basar el ochenta por ciento de la programación en un mismo reality ('Gran hermano', 'Supervivientes', 'La isla de las tentaciones' o el que toque) o en los famosuelos de tres al cuarto provenientes de otros. 'Sálvame' era una maestra en la retroalimentación y supieron cómo crear eventos de la nada más enorme, con un listado de personajes principales y secundarios que ríete tú de Marvel.

Ya no hacían falta las telenovelas, porque ocurrían día a día ante nosotros, 24 horas en directo. Pero parece que en Mediaset creían que los ciclos televisivos iban a durar toda la vida, y cuando 'Sálvame' se ha visto reducida a unos cuantos memes en Twitter y sus últimos realities no han sabido captar la atención de nadie, ampliando aún más las distancias con Antena 3 la reacción ha sido... hacer como si no estuviera pasando nada y rezar para que la tendencia de su público cambie de nuevo por arte de magia.

Sin público, sin directo, con emoción

Hace unos meses, Telecinco anunció que el nuevo bote salvavidas al que abrazarse se iba a llamar 'Pesadilla en el paraíso', una versión de 'La granja de los famoS.O.S' y 'Acorralados', un formato que no utilizaban desde hace una década. Pero esta vez tendría algo nuevo que dio esperanzas a los fans de los realities emitidos fuera de nuestro país: el programa esta vez sería pregrabado y el público no tendría nada que ver en las nominaciones ni las expulsiones. Dejad que me explique.

En España nos hemos acostumbrado a que los concursantes -normalmente famosillos Mediaset- tengan como única estrategia la de gritar mucho y meterse en broncas cuando saben que les enfocan para "dar vídeos" y, de esta manera, ser salvados por el público. Sin embargo, eliminar al público y el directo de la ecuación solo puede traer cosas positivas: si los concursantes se votan y eliminan entre sí, nacerán las estrategias, las puñaladas por la espada, las alianzas. Un programa idiota puede descubrir a una mente maestra tras él en el mismo momento que solo ellos mismos dependen de su destino y comprueben que ni las lágrimas ni las broncas van a ayudar.

Pesadilla Paraiso

Pensad en los realities estilo 'Gran hermano' más exitosos en Estados Unidos: 'Survivor' y 'Big brother'. Nadie llega a esos concursos diciendo que no tiene una estrategia o que quiere vivir la experiencia, porque es el primero en irse por la puerta: A 'Survivor' se va a inventar la mejor manera de salir adelante traicionando a quien haga falta por el camino, y por eso es tan divertido y emocionante. Nunca sabes lo que va a pasar. Comparadlo con un reality español: gente en calzoncillos pegándose la bronca por unos macarrones y después excusándose en que "los sentimientos se magnifican". Por eso la idea de Telecinco de renovar sus realities, aún manteniendo a los famosos, era tan buena idea. Pero claro. Les entró el canguele.

Telecinco, nerviosita

A Telecinco no le queda mucho público fiel. Lo tiene, claro, pero las audiencias están en descenso directo y puede que ni siquiera la nueva edición de 'La isla de las tentaciones' les vaya a solucionar la papeleta, como tampoco lo hizo 'Supervivientes'. La audiencia de la televisión lineal prefiere ahora otro tipo de entretenimiento, más centrado en el concurso y menos en el cotilleo de serie B, pero la cadena no termina de darse cuenta. Ante el fracaso en los ratings de 'Rocío: contar la verdad para seguir viva', han sonado todas las alarmas en la casa.

Carlos Sobera

Si los formatos clásicos no nos funcionan, las secuelas de las docuseries tampoco y parece que lo que hacemos ya no gusta tanto, ¿cuál es el siguiente paso a dar con el único reality que prometía dar un pequeño paso hacia un nuevo ecosistema? Exacto: convertirlo en exactamente lo mismo que los demás, esos que no levantan al público. A última hora y sin esperar a ver los datos de audiencia, Mediaset decidió que 'Pesadilla en el paraíso' tuviera galas en directo, olvidándose así de lo que le hacía especial.

Además de la catástrofe a nivel formato, también aumentará la duración del programa: si el martes estaba programado que acabaría a las 0.45, hoy se ha anunciado que hasta la 1.45 no habrá final, para ayudar a aumentar el share a cambio del sueño de unos cuantos incautos. Un desastre tras otro en una sucesión de ideas mal pensadas y peor ejecutadas que no van a dar el resultado que Telecinco espera: no hay ninguna gana de ver 'Pesadilla en el paraíso' y parece que van a doblar los esfuerzos para metérsela por el gaznate a los pocos todavía incondicionales.

Cambio de ciclo

En la presentación del reality, desde Mediaset dijeron que se habían fijado en las tendencias y que, efectivamente, el reality en directo tenía los días contados. Los programas de Netflix y otros lineales como 'El conquistador del fin del mundo' o las propias Tentaciones han cambiado nuestra manera de ver los realities en España: la inmediatez está muy sobrevalorada y parece más un anclaje del pasado (esas galas de cuatro horas insoportables) que una realidad.

Sin embargo, la cadena que antaño fue líder ha decidido dar una vuelta más a la máquina, a ver si esta vez sí que funciona y vuelven a estar en el candelero, en una estrategia incomprensible. Seguramente, sobre el despacho de Vasile ahora hay propuestas para hacer 'Pekín express', 'Survivor' (que no 'Supervivientes'), 'The amazing race' e incluso una versión sin directo ni votaciones del público de 'Gran hermano', pero, como un viejo que grita a la nube, desde la dirección de Telecinco se han empeñado en apostarlo todo a la tradición.

Hace años, Telecinco parecía el genio de la lámpara: cada cosa que hacía se convertía en un éxito, sin excepción. Pero una vez gastados sus tres deseos, está claro que necesitan un cambio de aires, nuevas caras y un equipo joven que traiga novedades a una parrilla saturada de programas de famosos haciendo cosas en una casa. De momento, y ante la diatriba de renovarse o morir, Telecinco ha ido encargando un buen ataúd.

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