Antes de 'The Pitt' estábamos demasiado acostumbrados a que las series de hospitales, muchas veces por culpa y herencia de 'Anatomía de Grey', tuvieran como base cualquier cosa menos la medicina en sí misma. Por suerte, la serie de Noah Wyle ha puesto la locura de un día en urgencias en el centro de todo el meollo, sin por ello hacer de menos a sus personajes. Al contrario, de hecho: su obsesión con la naturalidad y la realidad social hace que cada episodio sea una montaña rusa sin igual. Eso sí: tomándose sus libertades.
Mel-o cojo libre
Una de las tramas más importantes de esta temporada ha tenido como protagonista a Mel, uno de los personajes favoritos de todo el mundo, que ha tenido que enfrentarse a una deposición por uno de los casos de la primera temporada. Hasta ahí, todo bien: le ha dado nuevas capas, ha creado expectativa y, como suele ser habitual en la serie, no veremos las consecuencias (de haberlas) hasta la próxima temporada. El problema es que, para una serie tan volcada en la realidad... Aquí han metido la pata.
Al fin y al cabo, la temporada 2 de 'The Pitt' transcurre durante el 4 de julio, día festivo en Estados Unidos por antonomasia, y ese día en particular es muy difícil que se haga una deposición. No es imposible, pero tan solo tendría lugar si las dos partes lo encontraran conveniente si, por ejemplo, fuera su único día libre del resto de la semana. No es el caso, pero, aunque lo fuera, seguiría habiendo otro error de bulto: Mel no tendría que trabajar si tiene un procedimiento judicial en ciernes.
Tal y como afirma el American Journal of Roentgenology, "los abogados deben asegurarse de que la hora y el lugar acordados no interfieren con los cuidados de los pacientes, causando estrés físico y emocional". Mel tiene que interrumpir su turno de 12 horas, uno de los más estresantes del año, sin darle tiempo a prepararse, poniendo sus pacientes en riesgo y, lo que es más importante, a sí misma: esto nunca jamás debería ocurrir en un hospital, por destruido que esté el sistema sanitario del país.
Por mucha base en la realidad que tenga, 'The Pitt' no es un documental y a veces tienen que sacrificar las verdades del sistema para hacer el guion más emocionante. También es cierto que, incluso sin saber todo esto, no es difícil intuir que una deposición tiene que ser mucho más complejo que subir en un ascensor al inicio de un episodio y bajar al final del mismo dispuesta a seguir con tu turno como si nada. La ficción, ficción es.
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