Comentaba Ronald D. Moore que el punto de divergencia del que habían partido para crear 'Para toda la humanidad' era la muerte en 1966 de Sergei Korolev, el ingeniero jefe del programa espacial soviético. La hipótesis de que hubiera sobrevivido fue el germen de una magnífica ucronía que durante años nos está relatando una carrera espacial que nunca existió.
Ahora, acompañando al final de la quinta temporada de la serie madre, llega 'Ciudad de las estrellas' (Star City) que se presenta como una cara B de la serie madre pero que en realidad va más allá. Si bien parten del mismo punto: la llegada del primer hombre a la Luna, el camarada Alexei Leonov, la versión soviética de los acontecimientos pone a un lado la ciencia ficción realista y aboga por el thriller paranoico e incluso opresivo.
Distancia astronómica
Lo primero que llama la atención al ver los primeros episodios de este thriller (he podido ver cinco de los ocho episodios que componen esta primera temporada) es lo decididamente distinta que es de 'Para toda la humanidad'. De no ser porque sabemos que es spin-off y porque comparten algunos (pocos) personajes y a sus showrunneres (Ben Nedivi y Matt Wolpert), uno diría que estamos en otro universo.
Esto viene provocado por una serie de decisiones creativas tan lógicas como fascinantes en el resultado. Aquí el foco se divide en dos: por un lado los cosmonautas y los planes (algo ocultos) del Ingeniero Jefe (Rhys Ifans) y por otro están las encargadas de la vigilancia de todo lo que ocurra en el complejo de la Ciudad de las estrellas. Esto hace que, si bien no deje de tener ese toque de ciencia ficción realista, la serie vire más hacia el thriller.
Otra decisión es la de no darle a los personajes la importancia que uno pueda suponerles porque ya les hemos visto en 'Para toda la humanidad'. Más allá de los cambios de actores pertinentes, tenemos cierta historia de orígenes de personajes que luego serán clave como Irina (Agnes O'Casey), recién incorporada al servicio de vigilancia de la KGB en el complejo cosmonáutico; o Sergei Nikulov (Josef Davies), un brillante ingeniero a las órdenes del Ingeniero Jefe (al que no nombran por motivos de seguridad).
Cuando digo "importancia" no es que no tengan su foco o que no sean protagonistas, ya que claramente lo son. Quizás más Irina como protegida de la jefa de la KGB Lyudmilla Raskova (Anna Maxwell Martin) sea la que tenga mayor solidez de trama. A lo que me refiero es que son presentados sin un aire especial ni un guiño a lo que serán en el futuro. Lo cual es bastante de agradecer en unos tiempos en los que el fan service parece obligatorio.
Es por cuestiones como esta por la que creo que 'Ciudad de las estrellas' quiere ir mucho más allá de ser una cara B de 'Para toda la humanidad'. No está nada interesada en ser la misma serie ni en contar lo mismo más allá de las referencias habidas a lo que está pasando en el otro bando. También en cuanto a ritmo: si bien arrancan en el mismo punto temporal (la llegada del hombre a la luna) en lo que la primera temporada de la original iban saltando meses de episodio a episodio, esta serie va a menos ritmo.
Más allá de las claras diferencias, 'Ciudad de las estrellas' es absorbente. Con su ritmo pausado (en esto sí que se parece), estamos ante un soberbio thriller opresivo, paranoico y cargado de tensión en el que se siente que en cualquier momento se pueden torcer las cosas. Un imprescindible no solo para los fans de la serie original, también para los interesados en el género.
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