La segunda temporada de 'The Gentlemen' no escatima en lujos, mafiosos, aristócratas y negocios turbios, pero uno de sus elementos más curiosos aparece en el primer episodio y puede pasar desapercibido entre persecuciones en moto, amenazas de muerte y millones de libras. Susie Glass (Kaya Scodelario) y Eddie Horniman (Theo James) reciben el encargo de comprar un Botticelli para ganarse el favor del mafioso italiano Marco Moretti (Sergio Castellitto). Aunque esta operación les acaba saliendo mucho más cara de lo previsto.
De hecho, aunque la escena podría parecer una de las muchas exageraciones de Guy Ritchie, en este caso la realidad supera a la ficción, porque el cuadro existe de verdad y protagonizó una espectacular subasta en Londres apenas un par de años antes del estreno de la temporada.
El Botticelli real
El cuadro que aparece en la serie es 'La Virgen con el Niño con San Juan Bautista y San Juan Evangelista', una obra de Sandro Botticelli que representa a la Virgen María con el Niño Jesús y que está fechada alrededor de 1470. Se trata de una pieza perteneciente a una etapa temprana de la carrera del artista florentino, cuando todavía no había desarrollado el enorme taller que tendría posteriormente.
La historia real del cuadro ya parece sacada de una serie de televisión. La obra había sido adquirida por Lady Wantage en 1904 y permaneció en la misma colección familiar hasta que salió al mercado en 2024. Su estimación inicial era de entre 2 y 3 millones de euros aproximadamente, pero la expectación que generó hizo que nueve compradores se disputaran la pieza. Finalmente, el precio ascendió a los 9,96 millones de libras, una cifra espectacular que convirtió al pequeño Botticelli en uno de los grandes protagonistas de aquella temporada de subastas de arte antiguo.
Y 'The Gentlemen' utiliza precisamente esa fascinación por el mercado del arte para convertir el cuadro en una pieza más de su particular mundo criminal. En la ficción, Cico Maldini asegura que Marco Moretti quiere el Botticelli y propone comprarlo como una especie de tributo para evitar pagarle 40 millones de euros al mafioso italiano. Eddie desconfía de la operación, pero Bobby Glass recibe una señal bastante más peculiar: el Bannik, una criatura de la mitología eslava que se ha convertido en una de las nuevas excentricidades de la temporada, les indica que deben comprarlo.
Es entonces cuando llega la gran diferencia entre la realidad y la ficción. En la serie, la puja se dispara hasta los 16 millones de libras, muy por encima de los seis millones que esperaban pagar, y Susie termina llevándose el cuadro. Poco después, unos motoristas lo roban durante el traslado y Eddie y su equipo se lanzan a recuperarlo. La operación acaba revelando que Cico los ha engañado y que toda la historia del cuadro formaba parte de una jugada mucho más elaborada.
Lo más divertido es que Guy Ritchie no necesitaba inventarse un Botticelli para que la historia funcionara, porque el cuadro real ya tenía una historia de coleccionismo y una guerra de pujas millonaria que no tiene nada que envidiarle a cualquier trama cinematográfica. La producción rodó la secuencia de la subasta en el Adelphi Building de Londres, transformado para la ocasión en una casa de subastas, y después convirtió la compra del cuadro en una persecución con motos. Así que, aunque el atraco, la mafia y los 16 millones son pura ficción, el Botticelli que desencadena todo sí pertenece a la realidad.
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