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'Han Solo: Una historia de Star Wars', efectiva aventura de corte clásico donde se echa en falta protagonistas más carismáticos
Críticas

'Han Solo: Una historia de Star Wars', efectiva aventura de corte clásico donde se echa en falta protagonistas más carismáticos

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Llegó Solo a Cannes y no hay rastro del desastre que se profetizaba. Ni siquiera se percibe algún cambio de registro o pieza que desentone con el resto. 'Han Solo: Una historia de Star Wars' ('Solo: A Star Wars Story'), película dirigida por Ron Howard después de que se relevase a Chris Miller y Phil Lord (ya avanzado el rodaje), tiene el don de ser un blockbuster coherente de principio a fin.

Como ya se sabía, esta es una película de orígenes (y reboot en cierto modo) del héroe que da nombre a la función, remontándonos en un pasado diez años anterior a los primeros pasos que le vimos dar a Luke Skywalker en Tatooine. Pero a poco que avanza su trama veremos que a sus creadores no les ha interesado tanto el personaje en sí como las confluencias entre diversos grupos de bandoleros al margen del Imperio, sus hombres libres, proponiendo un contexto westerniano de la justicia que contagia también sus modos dialécticos y estéticos.

Una aventura clásica y ligera en formato Star Wars

Parece que quien lleva el peso de la concepción creativa de este bombazo de carteleras ha sido Lawrence Kasdan, guionista de dos de las tres películas originales, 'El despertar de la fuerza' y otras producciones muy queridas como Indiana Jones o Willow, y que según las malas lenguas, fue quien provocó que Lord y Miller tuviesen esas diferencias acerca del espíritu de lo que tenía que representar esta película. En 'Han Solo' nos encontramos con un entretenimiento de aventuras muy clásico, de "serie B" por la ligereza con la que se toman el universo que transitan.

De ahí que estemos ante una desescalada con respecto a las ambiciones de epicidad presupuestaria y conceptual de las nuevas películas de la saga. También, ojo, se distancia de los vericuetos argumentales de 'Rogue One'. Solo va por libre aplicando una forma de contar e imaginar las historias de aventuras artesanal y más importante para el espectador infantil que para el adulto.

Hay una potente banda sonora a cargo de John Williams John Powell, hay detalles que apuntan mínimamente a una expansión del universo dramático de Star Wars. Hay, qué duda cabía, mil y un referencias a distintos puntos de la saga original y moderna. Y hay una construcción de la acción dinámica y por momentos vigorizante, haciendo que nos preguntemos constantemente si ese gusto por acortar los planos a cuestión de décimas de segundo lleva más de la firma del director de 'Rush' o de los que nos dieron 'La LEGO película'.

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La habilidad para armar estas secuencias de acción se encuentra con la limitación de su concepción de las mismas, demasiado fieles a los cánones y por ello sin excesiva sensación de riesgo real, de dudas acerca de la suerte de sus héroes, como sí le ocurría a 'Star Wars: Los últimos jedi'.

Ni rastro del carisma de Han Solo

Nuestro otro problema con Solo tiene nombre: Alden Ehrenreich. Este joven no se parece físicamente demasiado a Harrison Ford, pero esto no tendría ninguna importancia si el intérprete encerrarse algo de esa esencia icónica que sí poseía el actor que dio vida originalmente al contrabandista más famoso de la galaxia: carisma. A Ehrenreich le falta a raudales.

Emilia Clarke, tal vez demasiado acostumbrada a su rol de rígida reina en 'Juego de Tronos', tampoco muestra las sutilidades interpretativas que necesita un personaje de lealtades dudosas como el que le ha tocado hacer. Tampoco es, por supuesto, Carrie Fisher.

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De ahí que cuando nos toca pasar por las escenas de profundidad emocional entre ellos dos la película pierde bastante el pulso, llegando incluso a hacer telefílmicos ciertos momentos de la cinta pese a la simpatía de un robot llamado L3 o de un Donald Glover que parece más estar actuando en un capítulo de 'Community' temático de Star Wars que en una obra real de esta franquicia.

Si creíste que el reseteo de 'La guerra de las galaxias' e incluso la trilogía de las precuelas carecían del sustrato mágico que tenían las primeras, puede que aquí te encuentres con algo que, si no está a la altura, cumple en su funcionalidad. Si por el contrario eres de los que necesitan pedirle algo de riesgo a las superproducciones palomiteras es mejor que esperes a la próxima romería galáctica.

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