Desde hace 59 años, el Parque de Atracciones de Madrid ha estado siempre gestionado por la misma empresa, Parques Reunidos. Eso está a punto de cambiar. Desde el ayuntamiento de la capital española anunciaron hace unos días que se trabaja en la publicación de los nuevos pliegos para buscar un nuevo concesionario que impulse y modernice el recinto, aunque hay una atracción que deberá respetar sí o sí.
La concesión que Parques Reunidos mantiene desde 1967 debía haber expirado ya, pero la pandemia llevó al ente municipal a ampliar el contrato como compensación por aquellos meses de duras restricciones. Esa prórroga fijó el final de la gestión en solitario para finales de septiembre de 2027, fecha a partir de la cual el consistorio quiere tener en marcha un modelo de explotación renovado y más ambicioso para este espacio de la Casa de Campo, que, nos recuerdan, reciben casi un millón de visitantes cada año.
Se espera la incorporación de nuevas atracciones
El Ayuntamiento quiere aprovechar esta transición no solo para abrir el recinto a nuevos operadores, sino también para acometer una modernización profunda del parque. Las bases del concurso priorizarán las inversiones en la renovación e incorporación de nuevas atracciones, que concentrarán la mayor parte del presupuesto. A ello se suma un esfuerzo económico específico para mejorar la accesibilidad del recinto y de cada atracción, con el objetivo de garantizar un funcionamiento plenamente inclusivo. El resto de la inversión se destinará a medidas de eficiencia y ahorro energético.
Pero como decíamos al comienzo, quién se quede con el parque tendrá sí o sí que respetar a uno de sus inquilinos: un tiovivo de 1927, nacido en talleres franceses y comprado en 1968 a un feriante español. Esta pieza, tallada a mano y envuelta en una estética que oscila entre el art déco y el modernismo, se conserva bajo una gran pérgola que la protege como si fuera un pequeño tesoro doméstico y según las bases administrativas el futuro adjudicatario tendrá que comprometerse a a garantizar su conservación y mantenimiento. Es más, si el carrusel lo pide, deberán acometerse las obras de restauración necesarias para que siga girando con toda su dignidad.
Desde que el Parque de Atracciones abrió sus puertas hace casi seis décadas, el recinto ha vivido cinco grandes reformas que han ido sustituyendo más de 40 atracciones y moldeando su identidad generación tras generación. Hoy cuenta con 30, pero la llegada de un nuevo operador —si el Ayuntamiento logra activar el modelo previsto— podría desencadenar otro relevo profundo de inquilinos, una renovación pensada para que el parque siga siendo una parada habitual en la agenda de madrileños y turistas, especialmente de las familias con niños y los jóvenes de 14 a 18, su público más fiel.
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