Lo de las ficciones inspiradas en hechos reales siempre deja más de un trasquilón, porque al airear ciertos trapos sucios es dificilísimo contentar a todo el mundo. Y más en un escenario como en el de 'El diablo viste de Prada', la novela original de Lauren Weisberger basada en su propio tiempo como asistente de Anna Wintour en la revista Vogue.
Si la propia Lauren es Andy Sachs y Wintour es Miranda Priestly, los personajes de Anne Hathaway y Meryl Streep, todavía faltaban por desenmascarar algunos protagonistas. Y la verdadera Emily, el personaje de Emily Blunt, ha decidido acabar con el misterio.
La amiga soy yo
Se trata de Leslie Fremar, quien hoy en día trabaja como estilista para Charlize Theron, Julianne Moore y Jennifer Connelly, entre otras muchas estrellas, e incluso fue directora de relaciones públicas para Prada. Pero al inicio de su carrera allá por 1999 fue asistente de Anna Wintour en Vogue, era la "Emily" original.
"Es que sé que lo soy. Yo soy Emily", admitió Fremar en el podcast The Run-Through de Vogue, que también admitió que si se reencontrase con la autora de 'El diablo viste de Prada' después de tantos años: "Sería muy incómodo. Quiero decir, no le guardo ningún rencor. Pero es una de esas que cosas que no creo que ella sepa que yo sé. Pero creo que no tendríamos nada que decirnos".
Cuando 'El diablo viste de Prada' salió a la venta causó una pequeña conmoción en Vogue, y la propia Anna Wintour zanjó que "[Weisberger] ha escrito un libro sobre nosotras. Y tú eres aún peor que yo".
Leslie Fremar en The Run-Through
"Era muy mezquino, de fondo. Creo que obviamente llegó un editor y lo suavizó muchísimo... Pero se sentía muy oscuro, recuerdo pensar, lo encontré muy doloroso", explicó Fremar. "Creo que lo que llegó al mundo fue una versión mucho más ligera y agradable de lo que ella escribió. Recuerdo sentirlo como una traición".
Aún así, Fremar admite que el personaje de Emily se siente desagradable porque está bajo mucho estrés, como estaba ella en su momento porque quería hacer un buen trabajo. Fue una época "realmente frustrante", y Fremar teoriza que mientras ella estaba dejándose la piel trabajando para Wintour, su antigua compañera posiblemente estaba centrándose en el borrador de la novela.
"[Weisberger] igual estaba ahí escribiendo un libro, y no necesariamente tomándose el trabajo tan en serio como yo. O, ya sabes, como un millón de chicas lo harían. Así que creo que eso posiblemente creó tensiones en la oficina y yo salté en algún momento... Pero ella no quería entrar al juego".
Al fin y al cabo, por muy superfluo que pueda parecerle el mundo de la moda a algunas personas, sigue siendo un negocio que mueve miles de millones. Y, como defiende Fremar, "es una forma de arte para mucha gente. La gente se viste cada día como una expresión de quiénes son (...) Era importante para mi, que no fuera importante para ella me molestaba mucho".
Parece que el tiempo de la estilista con Anna Wintour no fue tan tormentoso como el de la autora de 'El diablo viste de Prada', ya que Fremar dice que no guarda un mal recuerdo de esa época. Y, de hecho, se refiere a su antigua jefa como una "auténtica mentora" y dice estarle muy agradecida por su carrera.
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