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'Shazam' vs. 'Joker': por qué el fin del DCEU es una estupenda noticia que fortalece al gran rival de Marvel
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'Shazam' vs. 'Joker': por qué el fin del DCEU es una estupenda noticia que fortalece al gran rival de Marvel

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Casi simultáneamente, 'Shazam' y el trailer de 'Joker', la nueva encarnación del villano protagonizada por Joaquin Phoenix, han planteado dos hipotéticos caminos que pueden tomar las producciones inspiradas en el Universo DC. Y son dos caminos tan extraordinariamente divergentes en estética y tono que la idea de que procedan de un universo común suena a completa imposibilidad.

Hay trampa, claro, y es la de que estamos contaminados por el Universo Marvel... de las películas. Con un plan meticuloso, refrendado siempre por sustanciosos éxitos de taquilla y a partir de 'Vengadores' en 2012 -predecida por 'Iron Man', donde la idea de un universo compartido solo se apuntaba-, cada película iba añadiendo piezas a un complejo puzle que se recapitula y reorienta con las películas centradas en los Vengadores y el Capitán América. Y todo ha confluido en esos dos acontecimientos que son 'Infinity War' y 'Endgame', a las que creativamente se les podrán poner pegas, pero que desde el punto de vista industrial son, literalmente, lo nunca visto. 

Y no se puede decir que Warner, propietaria de los derechos de los comics DC, no haya intentado por su parte ejecutar un universo compartido de similares características. 'El hombre de acero' (solo un año después de 'Vengadores') intentaba ser el 'Iron Man' de un plan cuya base estaba en 'Batman v Superman' y que no funcionó porque Zack Snyder planteó un mundo demasiado oscuro, deprimente y alejado de los comics originales, que en última instancia eran versiones algo grotescas de las propuestas de Frank Miller en el papel y de Christopher Nolan en la pantalla. 'Liga de la Justicia' y su relativo fracaso en taquilla terminó de fulminar el papel de Snyder en la compañía y los planes de un universo compartido. 

Para añadir despiste al plan, DC ha encadenado en los últimos años una serie de éxitos críticos y de taquilla que no terminan de encajar con aquel plan de un universo compartido con la Liga de la Justicia como núcleo, en torno al que orbitarían unos cuantos satélites superheroicos -como Superman en nuevas entregas o Batman, que tendría que sufrir las comparaciones con las intocables entregas de Nolan, y cuya nueva película en solitario se ha visto pospuesta una y otra vez-. Se trata de 'Wonder Woman', 'Aquaman' y ¡'Shazam!', que sorprendente pero significativamente suponen una importante variación del tono y el estilo de lo que habría sido ese universo DC capitaneado por Snyder. 

Corroborando un poco este cambio de rumbo refrendado por la taquilla -que al final es lo que le importa a la multinacional, no complacer a los fans-, el CEO de Warner Bros. Kevin Tsujihara anunció que en lo sucesivo las películas de DC, aunque estuvieran conectadas por guiños y la sensación de que todas conviven en un cosmos unitario, no se preocuparían en exceso de transmitir una coherencia global. Por ejemplo, '¡Shazam!' hace guiños muy explícitos a Superman (específicamente al de Snyder), pero la cosa no pasa de un amable codazo-codazo, sencillamente porque pueden: ambos personajes son del mismo dueño, comparten poderes y aspecto, era inevitable. 

Esa renuncia a dotar a las películas DC de un tono unitario (algo que supongo que lamentan por las posibilidades que abre, aunque algo me dice que creativamente debe ser todo un alivio) hace que una película como '¡Shazam!' y otra como 'Joker' sean perfectamente coherentes, ambas dentro de DC. Es una suerte para los espectadores, que nos podemos dejar cautivar por propuestas que resultan hasta divergentes entre sí. Dicho del mismo modo y desde el otro lado: si los X-Men empezaran a estrenar películas dentro del MCU (spoiler: no va a pasar a corto plazo) tendrían que ajustarse estética y temáticamente a lo ya estrenado, preveyendo cruces futuros con el Dr. Extraño o con Mapache Cohete.

'¡Shazam!' y 'Joker': dos formas de plantear los superhéroes

Hay referentes muy claros tanto en '¡Shazam!' como en 'Joker'. En el caso de la primera, su tono adolescente y juvenil remite a los propios comics originales de Shazam! / Capitán Marvel, mucho más disparatados, fantasiosos y menos violentos que los de otros superhéroes de su época. Si Batman bebía de los pulps de justicieros, Shazam parecía hacerlo de los seriales de aventuras y las aventuras de ciencia-ficción a lo 'John Carter de Marte' (las novelas, no la película), pero con estética cartoon de animales antropomorfizados. La película de David F. Sandberg lo sabe bien y lo remezcla con muy buen gusto con las películas para adolescentes de comedia y aventura al estilo del John Hughes de los ochenta, con guiños explícitos a clásicos como 'Aventuras en la gran ciudad'.

Por su parte, 'Joker' tiene muy claro el espejo en el que quiere mirarse: 'El Caballero Oscuro'. La estética del personaje protagonista es absolutamente idéntica a la del Payaso del Crimen interpretado por Heath Ledger. Pero además, el tono serio y violento y la aparente tendencia a lo dramático por encima de lo superheroico sin duda hacen que su referente, más que el bombástico espectáculo al ralentí de Zack Snyder, sea la trilogía batmaniana de Christopher Nolan. Joaquin Phoenix ha declarado, además, que no habrá secuelas (aunque pongamos esa promesa en barbecho), lo que va en contra de todo lo que supone un universo compartido y sus múltiples ramificaciones seriales. De hecho, conviene subrayar que, oficialmente, 'Joker' no es una película dentro del Universo Extendido DC, aunque en los trailers aparece Bruce Wayne, o eso parece.    

Como hemos comentado, esta divergencia no supone un problema con la nueva política del Universo DC cinematográfico, donde ya no es necesaria una coherencia estética. La cuestión es que todo lo producido en los años recientes en el Universo DC audiovisual es una auténtica amalgama de estilos dispares, mucho más si incluimos los productos televisivos (que, oficialmente, tampoco forman parte del Universo Extendido DC, como 'Joker'). Revisemos algunos de ellos.

El Universo Extendido DC hasta ahora: universos múltiples

Como ya hemos comentado, el Universo Extendido DC nació con 'El hombre de acero', y Zack Snyder se encargó de darle forma y unidad. Era un proyecto que se propulsó tras el éxito de 'Vengadores', pero la idea existía desde antes. En 2002 ya se hablaba de una 'Batman vs. Superman', y gente como JJ Abrams o George Miller estuvieron vinculados a películas sobre la Liga de la Justicia o algunos de sus héroes. 

Antes de ello hay que remontarse a 1997 y a dos fracasos que sellaron los proyectos DC una temporada: la reivindicable 'Batman y Robin' y la más bien horrible 'Solo'. Tras una poco habitual pausa de 7 años, en 2004, llegó otro fiasco de crítica y taquilla (que francamente, tampoco era para tanto odio): 'Catwoman'. Entonces, cada película era fruto de la visión específica de su autor o se plegaba a las modas convenientes de cada momento. El punto y aparte vino poco después: 2005 fue el año del estreno de 'Batman Begins' y su monstruoso impacto en la concepción audiovisual de los héroes DC.

Pero 2005 también fue el año de otras dos películas que demostraban que el Universo DC, extendido o no, daba para multitud de visiones. Una era 'V de Vendetta', no exactamente un film de superhéroes, pero sí uno cuyo sensacional éxito favoreció la luz verde a otra película fuera de continuidad DC pero cuya influencia en los inicios del Universo Extendido no es nada desdeñable: 'Watchmen'.  La otra, 'Constantine', basado en un personaje ajeno al Universo DC (hasta que se decide que no lo es, y ahí está 'Legends of Tomorrow' para demostrarlo), en una no muy conseguida adaptación del 'Hellblazer' del sello Vertigo.

Hasta 2013 y la llegada de ese Universo DC Extendido oficial y finalmente fallido, DC tantea con múltiples visiones de su universo. La pochísima 'Superman Returns' demuestra que Warner no tiene muy claro qué hacer con su héroe más significativo (y ahí andamos todavía). La simpatiquísima y muy recuperable 'Jonah Hex' demostraba que en DC también había espacio para el pulp y las aventuras old-school (otra efímera tendencia de los dosmiles que quedaría sepultada con fracasos como el de 'John Carter'). Y 'Green Lantern' era otro mastodonte descabezado con unas cuantas ideas interesantes pero cuyo fracaso en taquilla vetó la presencia de uno de los grandes héroes DC de futuras producciones. 

La sombra de 'Dark Knight' ya se dejaba notar en películas como 'Watchmen' o la citada 'Green Lantern' (un superhéroe al que el traumita y la oscuridad estética le sientan como a un santo dos pistolas). 'Catwoman', con su fracaso crítico y de taquilla, sumado al éxito de las películas de Nolan, determinaría los primeros años del Universo Extendido DC hasta que un fracaso tras otro demostraran que una visión unívoca quizás no era la más adecuada. Pero ya había resquicios para el colorido, el humor y la aventura ligera que ahora disfrutamos con 'Aquaman' y '¡Shazam!' en otros rincones de las adaptaciones DC.

Uno de esos rincones que ya admiten diversidad de tonos y texturas está en las producciones animadas, que básicamente se dividen en tres sellos. El DC Animated Universe tiene la estética de la mítica serie 'Las aventuras de Batman' de Bruce Timm y se extendió hasta 2006, con dos fabulosas series televisivas de la 'Justice League'.  El sello se considera clausurado, aunque en 2017 llegó 'Batman and Harley Quinn' con guión de Timm y considerada sucesora espiritual del universo de la serie y sus secuelas.

El DC Universe Animated Original Movies, por otro lado, está compuesto de una treintena de películas animadas, a menudo basadas en comics tan significativos como 'Batman: Año Uno' o 'La broma asesina', y en general tienen un tono más adulto (llegando a veces a ser calificadas como PG-13 por su violencia), aunque sin olvidar nunca su condición de productos animados, con todo lo que eso conlleva a nivel estético. Un tercer sello es el DC Animated Movie Universe, que comparte estética y tono con el anterior, pero no continuidad (no siempre, al menos), ya que parte de un universo alternativo explicado en la película dedicada a 'Flashpoint'.

En cuanto a las series de imagen real, también ajenas al Universo Extendido oficial pero que pueden haber impactado en el estado actual de la cuestión ha habido rarezas (la reciente y estupenda 'Constantine') y piedras fundacionales ('Smallville', cuya emisión se extendió diez años, pero cuya influencia y raíces se puede entender más cercana a las series dirigidas al público juvenil de la época, como 'Dawson crece'). Y también interesantes experimentos como la respetada y reciente 'Gotham', quizás la más afín al estilo del Universo Extendido. Pero es imposible pasar por alto el impacto de las series de The CW.

Habitualmente despreciadas por los fans hardcore de DC, las series de The CW son una de las influencias más claras para el giro que han dado las películas. Ligeras, aventureras, sin complicarse con la continuidad o las décadas de legado de los personajes, pero excelentemente interpretadas, escritas y realizadas, son series que, para muchos espectadores -sobre todo los de menos de treinta bastantes años, que lo único que quieren es fantasía, no décadas de respeto a los abuelos con capa-, suponen una sencilla manera de conectar con la fantasía superheroica a través del humor y la violencia light

'Arrow' empezó como un pseudo-Batman, pero ha acabado cediendo muy satisfactoriamente al tono general de The CW; 'The Flash' es una auténtica fiesta de cameos y paradojas temporales; 'Supergirl' es todo lo que las adaptaciones de Superman no han sido desde Christopher Reeve; 'Black Lightning' supone un agradecido giro temático y estético sin perder la esencia de The CW; y 'Legends of Tomorrow' es la mejor de todas, una auténtica barra libre de disparate, viajes en el tiempo, humor y antihéroes de linea suave.

Y por supuesto, hay un puente que une las películas de animación que heredan la seriedad de las películas más oscuras de DC -pero a la vez son conscientes de que tienen unas posibilidades plásticas más afines al género superheroico que la imagen real- con la despreocupada, juvenil, luminosa tanda de producciones de The CW. Se trata, cómo no, de las películas de LEGO inspiradas en superhéroes DC. 

Estas arrancaron en 2013 con el directo al vídeo 'Lego Batman: La película - El regreso de los súperhéroes de DC', a la que se sumaron varias aventuras de la Liga de la Justicia, al tiempo que numerosos videojuegos de éxito. En 2014 Batman hizo un cameo en 'La LEGO Película' y su popularidad le llevó en 2017 a protagonizar su propia legoproducción. El tono de estas es muy peculiar, completamente autoconsciente y meta, casi como una película de Deadpool para todos los públicos, o una parodia de Mel Brooks con mayores dosis de trompazos. Sin embargo, son películas que conocen bien las dinámicas superheroicas: 'Batman: La LEGO película' es una fiesta de humor blanco, pero también una excelente comedia con capas y máscaras. Algo de lo que, por supuesto, han tomado buena nota 'Aquaman' y '¡Shazam!'.

El futuro se bifurca

Con sus espectaculares resultados en taquilla y un recibimiento crítico contradictorio, pero desde luego no tanto como las películas de Universo Compartido con marca Snyder, 'Aquaman' y '¡Shazam!' nos obligan a preguntarnos qué caminos tomarán las nuevas películas DC. Con total seguridad, muchas de las películas que estaban en cartera, en distintas fases de preproducción, habrán sido reconsideradas, potenciadas o replanteadas. Por ejemplo, y es solo un ejemplo: no es difícil acariciar la idea de que proyectos más proclives a un tratamiento ligero como 'Plastic Man' (que encaja perfectamente como mezcla de '¡Shazam!' y 'La máscara') o 'Lobo' (en 2018 se hablaba de Michael Bay como director, y podría ser un 'Aquaman' en el espacio con inyecciones de humor meta a lo 'Deadpool') hayan recibido una inyección de confianza (y dividendos).

De momento, los proyectos inminentes y confirmados no son muchos, y la mayoría son secuelas, es decir, que su tono y estética le deberán mucho a sus predecesoras. Está claro por dónde irán los tiros en 'Wonder Woman 1984', prevista para 2020, aunque es casi seguro que ese guión habrá sido bendecido con unos cuantos chistes nostálgicos que se sumarán a los que posiblemente ya tenía. Está también más o menos claro que 'Aquaman 2' para 2022 y '¡Shazam! 2' para ni se sabe seguirán las coordenadas de sus dos precedentes. Y si finalmente fructifica la película ambientada en La Fosa de 'Aquaman', demostrará que DC tiene una saludable falta de prejuicios a la hora de combinar géneros.

El resto de las previstas son algo más peliagudas. 'Birds of Prey', con su protagonismo femenino y la jovial Harley Quinn al frente hará bien en explotar sus posibilidades sarcásticas por mucho que el universo Batman tire en la otra dirección. La nueva película de 'The Suicide Squad' debería olvidar ese concepto de "lo adulto" tan mal entendido de la entrega previa -los dramas de la regurgitación apresurada de la estética Nolan- y abrazar lo que seguro que James Gunn puede darle por la vía de su propia y magnífica 'Super': diversión, ultraviolencia y reformulación de lo que son los superhéroes. 

Mucho más enigmáticas, por otra parte, son 'The Flash' y 'The Batman'. De la primera ni siquiera podemos garantizar que vaya a ser estrenada. Fue anunciada a rebufo de 'Liga de la Justicia', cuando todo el mundo en las oficinas de Warner rezaba por tener entre manos, al fin, su 'Vengadores', y el proyecto se desmoronó parcialmente con el subsiguiente descalabro. Las apuestas son dudosas, pero no les vendría mal observar cómo lo está haciendo The CW con su aproximación al personaje, accesible y muy, muy fiel a los comics clásicos del personaje en cuanto a tono y filosofía. 

'The Batman' es otro agujero negro: es imposible predecir nada, mucho menos con la partida de Ben Affleck. Se habla de una aproximación noir, que no será una película de origen y que estará inmersa en el Universo DC... antes de que el CEO de Warner dijera que esa continuidad es más difusa que nunca. Apostamos por una película moderadamente seria y atenta a la imagen tradicional del personaje, pero también consciente de que hay Batmans alternativos y tan canónicos como el de Nolan.

Donde sí puede haber más diversidad y libertad, por su propia naturaleza, es en las series de televisión producidas por la propia DC en el servicio de streaming DC Universe. De momento, 'Titanes' ya ha generado un Titansverso propio, lo suficientemente versátil para ser ella misma una adaptación del estilo Batman más oscuro (o más bien, de 'Arrow') pero, a la vez, acoger variaciones más o menos desnortadas como la estimable 'Doom Patrol'. El futuro se abre a opciones como 'Swamp Thing', en DC Universe y fuera del Titansverso, pero que en los comics integraba a héroes DC tradicionales con naturalidad. 'Pennyworth' o 'Stargirl' aún son enigmas en cuanto a tono e intenciones, pero podrían verse como variaciones de 'Gotham' y 'Supergirl'. 

El futuro es amplio y está lleno de posibilidades. Hay una veintena de proyectos en variadísimos estados de preproducción, desde 'Booster Gold' (como tantos otros, en duda después de los últimos volantazos del Universo Extendido, pero muy afín en el fondo al estilo '¿Shazam!') a 'Batgirl' (actualmente en busca de una directora). Solo queda esperar que la última lección aprendida de un universo lleno de posibilidades es que en la variedad está el (buen) gusto.     

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