A lo largo de la fenomenal 'Spider-Noir' no solo abraza la estética del cine negro más clásico, sino que también rinde homenaje de forma directa a algunas de las películas más influyentes de la historia de Hollywood. La serie, protagonizada por Nicolas Cage, bebe claramente de los grandes títulos del género surgidos en los años 40 y lleva esa inspiración hasta su espectacular final de temporada.
Allí, una escena clave protagonizada por Felicia "Cat" Hardy y el mafioso Silvermane recrea casi plano por plano una de las escenas más icónicas del cine de Orson Welles. El resultado es un guiño que conecta el universo de Marvel con una obra maestra de 1947 y demuestra hasta qué punto la serie ha construido su identidad a partir de las raíces más clásicas del noir.
Espejito espejito
El homenaje aparece en el episodio final, cuando Cat Hardy se enfrenta a Silvermane dentro de un laberinto de espejos. Rodeados por múltiples reflejos, ambos se buscan mientras las imágenes duplicadas dificultan distinguir quién es real y quién no. El duelo concluye con una lluvia de disparos que va destruyendo los espejos hasta que solo uno de ellos queda en pie.
La secuencia recuerda al clímax de 'La dama de Shanghái' (1947), dirigida y protagonizada por Orson Welles. En aquella película -que, por cierto, está disponible en Movistar Plus-, Michael O'Hara termina atrapado en una compleja trama criminal que desemboca en un enfrentamiento final dentro de un salón de espejos, una de las escenas más célebres de la historia del cine.
Pero lo cierto es que la comparación va más allá de la ambientación. Tanto en 'Spider-Noir' como en 'La dama de Shanghái', los personajes quedan multiplicados por los reflejos, los disparos rompen los cristales uno a uno y la tensión surge precisamente por la imposibilidad de identificar la imagen real entre tantas copias.
De hecho, el uso de los espejos era además una de las obsesiones visuales de Welles. Ya había explorado este recurso en 'Ciudadano Kane', donde los reflejos infinitos del protagonista servían para reforzar uno de los temas centrales de la película: la imposibilidad de comprender por completo a una persona a través de las distintas versiones que proyecta de sí misma.
Curiosamente, el propio Welles tenía una relación complicada con los homenajes cinematográficos. Durante una aparición pública en Francia en 1982 dijo esto:
"Cuanto más inocentes son nuestros ojos, más tenemos que decir. El hábito más detestable del cine moderno es el homenaje. No quiero ver otro maldito homenaje en ninguna película. Ya hay suficientes, y son inconscientes".
Sin embargo, el cineasta también matizó posteriormente esa postura al recordar que "por supuesto que hay que ver películas, y hay que ver grandes películas". Una reflexión que encaja con el caso de 'Spider-Noir', cuya escena final funciona como una declaración de amor a una de las grandes obras del cine negro clásico.
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