Desde los orígenes del cine, el wéstern siempre ha sido uno de los géneros más emblemáticos de Hollywood, y cada época ha tenido a sus propios rostros icónicos que han definido un estilo y un imaginario concretos. Por ejemplo, en la época del cine mudo, figuras como Tom Mix y Harry Carey representaban dos maneras distintas de entender el género: el primero como espectáculo heroico lleno de acrobacias y acción, y el segundo con personajes moralmente ambiguos que anticipaban el concepto moderno de antihéroe.
Con el paso del tiempo, el género evolucionó y encontró nuevas estrellas capaces de redefinirlo para cada generación. Primero llegó el dominio de John Wayne en el Hollywood más clásico y después la revolución estética del spaghetti western europeo, que el que lanzó definitivamente a Clint Eastwood al estrellato. A través de estos intérpretes y de sus películas, el género fue transformándose sin perder su esencia: relatos sobre justicia, violencia, frontera y moralidad que terminaron convirtiéndose en una de las formas de arte más propias del cine estadounidense.
La leyenda de Clint Eastwood
Durante la era del cine mudo, hubo dos actores que fueron los que principalmente se disputaron el liderazgo dentro del género. Tom Mix se convirtió en la primera gran estrella del wéstern gracias a personajes heroicos y espectaculares números ecuestres en películas como 'The Challenge of Chance' y después estaba Harry Carey, con papeles más sombríos y complejos, interpretando a personajes moralmente ambiguos que, en el último momento, optaban por hacer lo correcto. De hecho, fue esto lo que le llevó a colaborar con un joven director que acabaría transformando para siempre el género: John Ford.
Tras el final del cine mudo, Ford lanzó definitivamente al estrellato a John Wayne con 'La diligencia', que a partir de entonces se convirtió en el rostro más reconocible del wéstern más clásico, protagonizando títulos tan icónicos como 'Río Rojo', 'Centauros del desierto', 'Rio Bravo' o 'El hombre que mató a Liberty Valance'.
Después, mientras las grandes figuras del Hollywood más clásico llegaban al final de sus carreras, el wéstern encontró una nueva vida en Europa con el auge del spaghetti western. Actores como Franco Nero protagonizaron títulos icónicos como 'Django', mientras que el dúo formado por Terence Hill y Bud Spencer aportó un tono más humorístico con películas como 'Le llamaban Trinidad'.
Sin embargo, la figura que más fuerza adquirió dentro del spaghetti western fue Clint Eastwood. Tras un comienzo irregular en Hollywood, el actor viajó a Europa para trabajar con el director italiano Sergio Leone en la célebre trilogía del dólar: 'Por un puñado de dólares', 'La muerte tenía un precio' y 'El bueno, el feo y el malo'. Tres películas que redefinieron el género con un tono más violento, estilizado y moralmente ambiguo.
Fue así como, tras consolidarse como estrella, Eastwood continuó ampliando su legado con títulos como 'La leyenda de la ciudad sin nombre', 'Infierno de cobardes', 'El jinete pálido' y 'Sin perdón', esta última ganadora del Oscar a Mejor Dirección. Sobre su vínculo con el género, el propio Eastwood ha explicado esto -en unas declaraciones que se recogen aquí-:
"Me siento muy cercano al western. Sinceramente, Estados Unidos no es como Europa. Aquí no hay muchas formas de arte originales. La mayoría derivan de formas de arte europeas. Aparte del western, el jazz o el blues, eso es todo lo que es realmente original".
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