'Un poeta' es el ensayo definitivo sobre el fracaso. Desde Colombia llega una imprescindible oda a los artistas sin talento disfrazada de cruel carcajada

'Un poeta' es el ensayo definitivo sobre el fracaso. Desde Colombia llega una imprescindible oda a los artistas sin talento disfrazada de cruel carcajada

Óscar Restrepo está convencido de que es un gran poeta, pero solo es un desempleado

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Poeta
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Randy Meeks

Editor

Óscar Restrepo es un perdedor que aún cree que puede vivir de sus supuestas glorias del pasado. En su cabeza, al fin y al cabo, un poeta es alguien que late y sufre con su propia desgracia, una persona que mira al mundo desde un prisma nuevo forjado en el dolor. O, como la propia madre de Óscar le define, "un desempleado". 'Un poeta' es un hilarante y tristísimo ensayo sobre el fracaso, el arte, las expectativas y una redención que nunca llega.

Una pequeña gran obra imprescindible de 2026 (se estrenó en 2025 pero se estrena ahora en los cines de España) que acaba derrapando y transitando por terrenos más peliagudos de lo que uno esperaría, pero que sale indemne de su aventura poética y humanista.

¿No es verdad, ángel de amor?

El cine (la narrativa, en general) nos ha acostumbrado a que los perdedores natos, los fracasados eternos, siempre tienen una salvación inesperada que les hace salir de su propio atolladero mental. Sin embargo, 'Un poeta', consciente de que no necesita que el público general la arrulle, empieza con su protagonista en el fondo del agujero y, a lo largo del metraje, le da una pala para que cave aún más hondo, descubriendo de manera conjunta que siempre se puede caer más bajo. Todo triunfo le es arrebatado, toda situación comprometida recae sobre él, todo error se excusa con fingida prepotencia y vergüenza nerviosa.

Sin embargo, pese a la incomodidad de sus situaciones, el colombiano Simón Mesa Soto, su director, no mete el dedo en la llaga y acompaña a Óscar en su caída a los infiernos sin soltarle nunca de la mano.

'Un poeta' es una película conscientemente fea. No solo en la apariencia su protagonista, que se presenta siempre con una neblina de duda, con sus gafas a medio bajar, barba de cuatro días y camisas sudadas abiertas: no hay un solo personaje redimible en este guion que, cuando parece encontrar por fin salida y expiación para Óscar, descubre que tras el telón solo hay más amargura, pobreza, cobardía y extorsión.

Es inevitable no sentir cierta empatía por este poeta malogrado al que todo le sale mal, que no es capaz de dar un paso sin caer en el hoyo, cuya autodenominada grandeza cristaliza realmente en una falta ramplante de talento real. Sin embargo, entre los palos aún se puede ver cierta esperanza.

No quiero llamar a engaño: 'Un poeta' es una comedia, y de las buenas. De esas que no temen meterse en lugares incómodos, cuyos protagonistas no están dulcificados para caer bien, que se adentra por caminos intransitados, que se atreve a remover el avispero de la cultura y su ensimismamiento consigo misma. Porque, además de presentar la bajeza personal de Óscar, la película es una parodia fabulosa del mundo de la cultura underground, ese grupúsculo que se mira al ombligo constantemente en pos de una riqueza intelectual inexistente...

Y que eclosiona en damnificados como Óscar, fielmente convencido de que su poesía no solo importa, sino que le da un halo especial. Es un artista, es un poeta. Es un fracaso.

Pues súbete la bragueta

La teoría de la narrativa es bien clara: los personajes siempre deben avanzar, evolucionar, aprender de sus errores y al final encontrar cierto grado de satisfacción con su viaje. Sin embargo, la película de Simón Mesa Soto mantiene a Óscar en una especie de estasis, incapaz de moverse y crecer mientras el mundo se desmorona en torno a él.

De hecho, si atisbamos alguna luz en su futuro es porque la gente que le rodea sí es capaz de verle con otro prisma, pero no porque él, que solo sabe vivir en la miseria moral, pueda dar un paso en la buena dirección. Al fin y al cabo, está convencido de que toda creación poética viene del dolor. Y ni siquiera importa que no pueda escribir una sola línea: un poeta no se hace, sino que nace.

Un Poeta

Balanceándose de manera muy coherente entre lo asqueroso y lo bello, entre el arte y el dolor, entre el fracaso y el talento, 'Un poeta' es una pequeña gran maravilla que, en su fino atrevimiento conceptual, acaba desbarrando en un tercer acto que dividirá al público, entre los que vean una evolución lógica y quien crea que se trata de un error de bulto que convierte su patética existencia entrando en barrena en una humillación inmerecida.

Personalmente, creo que se queda justo al borde, una vez más, balanceándose de una manera casi perfecta, sin artificios, buscando el humanismo entre los cascotes de una existencia que vuela por los aires... pero cuya conclusión, enormemente pesimista respecto a la sociedad moderna, no acabo de compartir.

En última instancia, 'Un poeta' demuestra lo mucho que queremos a los perdedores, porque en el fondo nosotros estamos a dos errores de ser uno de ellos. Óscar (un Ubeimar Ríos que sorprendentemente se estrena aquí como actor) es patético, gris, vergonzoso, un juguete roto de una sociedad que le desprecia y maltrata.

Y es imposible, entre carcajada y carcajada, no sentir cierta sensibilidad por esa persona destrozada por su propio ego, sus ansias de encajar, de ser considerado el gran creador que es en su corazón y al que solo se lo impide una enorme falta de talento. Una desgracia más para el poeta definitivo.

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