La temporada final de 'Euphoria' ha ido de menos a más. Una despedida agridulce para una de las grandes series de HBO

La temporada final de 'Euphoria' ha ido de menos a más. Una despedida agridulce para una de las grandes series de HBO

La tercera entrega de las desventuras de Rue es, sin duda, la más floja de la serie

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Euphoria 3 Zendaya 2
albertini

Albertini

Editor

Aún recuerdo la primera sensación que tuve al ver 'Euphoria'. Desde HBO habían jugado un poco con el secretismo más allá de que iba a ser una serie sobre adolescentes y cómo el personaje de Zendaya y compañía lidiaban en unos años de instituto marcados por las drogas y el sexo. Efectivamente había mucho de eso, pero también unas ganas tremendas de contar algo.

Fue absolutamente fascinante. Una ambición visual inusitada aun estando hablando de HBO, la cadena que impulsó la "televisión de prestigio" llevándola a nuevos niveles, y un guion tan crudo como matizado acompañaban a un reparto dispuesto a darlo todo, sobre todo lecciones de actuación. Esta sensación de estar viendo algo más grande que la vida misma se disipó en la temporada 3.

Si bien es cierto que ha ido de menos a más y que en los aspectos técnicos y de reparto no ha bajado en ningún momento el nivel, ha habido algo que no ha terminado de funcionar tanto como antes. Y creo que la culpa radica en un cambio en la envergadura.

Disforia

El pasar de un universo más controlado y pequeño como es el instituto a "la vida real del adulto" tiene sus ventajas e inconvenientes. Por un lado las posibilidades se multiplican y se puede contar una miríada de cosas y tocar muchísimos temas. Hay que saber elegir y afinar muchísimo el guion en este sentido porque en el salto han cambiado tanto las cosas que esta temporada 3 se ve como algo muy distinto.

Lo cual no es malo ya que siempre se agradece un cambio de dirección. El problema es que, si bien Sam Levinson tenía más que claro qué hacer en esta temporada, no ha terminado de distribuir bien las piezas en el tablero de este neowestern protagonizado por narcotraficantes, proxenetas, usureros mafiosos y demás.

La idea de Levinson de "ver qué pasa con los personajes en el cruel mundo real" peca a veces más de fanfic planteándose situaciones que de algo que mantenga la lógica interna de los personajes principales. Algunos de los cuales se ven despojados de mucho de lo que les hacía especiales (quién ha visto y quién ve a Jules, por ejemplo). 

Podríamos decir que el tiempo que ha pasado en la serie no ha pasado en los personajes. Los anhelos algunos de fama y otros de sentirse queridos y apoyados que tenían en la primera etapa de la serie son magnificados en una última saga que muestra a un grupo prácticamente inexistente de protagonistas. No es que no tengan momentos en común, pero hay una desconexión emocional entre ellos en lo que cada uno está "con sus movidas".

Más allá del quizás excesivo gusto de Levinson por la sensualidad y el erotismo, con ciertas polémicas con tramas como la de Cassie, donde la serie se antoja impecable es en el plano visual, regalando continuamente planos para enmarcar. Es aquí donde 'Euphoria' no ha perdido ni un ápice de buen hacer.

Si bien esta temporada final es bastante decepcionante, hay que reconocer que ha sabido ir de menos a más hasta llegar a un final bastante sórdido y sólido. Esto deja un sabor bastante agridulce a una de las mejores series que ha realizado HBO Max en estos últimos diez años.

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