Sabemos que, cuando se anuncia una nueva producción de Christopher Nolan, lo menos que podemos esperar es algo espectacular, por ello, nadie imaginaba que lo que comenzó como una colaboración soñada entre una pequeña asociación cultural sueca y una gran producción de Hollywood terminó siendo un desacuerdo público.
Para las escenas de 'La Odisea' el Centro Vikingo de Värmland, en Suecia, prestó al director una réplica de un barco vikingo, sin embargo, lo que parecía un simple gesto de cortesía para darle más realismo a la historia en la pantalla, terminó en un litigio legal, proque, afirman, el director regresó la embarcación dañada.
Lo peor de todo no es eso, sino que Universal Pictures aún no ha cubierto el costo de las reparaciones, aunque el estudio insiste en que todas las facturas relacionadas con la embarcación ya fueron pagadas en su totalidad.
Todo empezó a finales de 2024, cuando una empresa llamada Charlie's Tale Limited contactó al centro para alquilar su embarcación como parte de un proyecto que, en ese momento, no reveló su verdadero nombre. Peter Olausson, presidente del centro, aceptó de inmediato, porque no todos los días la pequeña atracción histórica tenía la oportunidad de participar en un proyecto de Hollywood.
Meses después descubrirían que esa productora era en realidad una filial de Universal Pictures, y que el misterioso rodaje era nada menos que la nueva adaptación de Nolan del poema épico de Homero.
Un barco de casi mil años de historia, prestado para una épica griega
El barco en cuestión se llama Glad av Gillberga y es una réplica de una nave de guerra basada en un hallazgo arqueológico de alrededor del año 1040 descubierto en el fiordo de Roskilde, en Dinamarca. Aunque 'La Odisea' está ambientada en la Grecia antigua y no en el mundo vikingo, la producción recurrió a esta y otras embarcaciones de estilo nórdico para representar parte de la flota de Odiseo, incluida la escena en la que el héroe abandona Troya tras diez años de guerra. Para Olausson, ver su barco en la pantalla grande fue una sorpresa agradable, aunque el rodaje se manejó con total hermetismo.
La nave permaneció alrededor de seis meses al servicio de la producción durante el rodaje en el Mediterráneo. Según una parte del contrato revisado por The New York Times, la productora prometió devolver la embarcación en buenas condiciones y reemplazar o reparar cualquier daño que sufriera, aparte del desgaste razonable.
Cuando el barco volvió a Suecia, el equipo del centro encontró una grieta en el casco, partes del aparejo que necesitaban reemplazo y una urgente necesidad de repintado.
La disputa por una factura de 6.000 dólares
Los voluntarios de la asociación se encargaron ellos mismos de las reparaciones, y fue entonces cuando surgió el conflicto. Vikingaleden asegura que solo cobró el costo de los materiales, no la mano de obra, argumentando que Universal puede permitirse fácilmente esos 6.000 dólares. Universal respondió con una versión opuesta: un portavoz del estudio afirmó que sus registros indican que todas las facturas relacionadas con el Glad av Gillberga se pagaron en su totalidad, incluidas las de las reparaciones, y que la producción se puso en contacto con la asociación para aclarar cualquier malentendido.
Por ahora, ninguna de las dos partes ha mostrado documentos que resuelvan la contradicción, y el desacuerdo sigue abierto. Mientras tanto, la controversia no ha afectado el desempeño comercial de la película, que se ha convertido en la mejor valorada de la carrera de Nolan y logró el mejor fin de semana de estreno del año para una película de acción real.
Fotos de Universal Pictures | Northern Scott
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