Puedes tener un trabajo de ensueño, una pareja increíble, todas las comodidades que puedas desear y una estabilidad que, tristemente, no está al alcance de todo el mundo; pero todo esto no impedirá que puedas caer en problemas tan severos como el alcoholismo. Los ejemplos que podemos encontrar de este escenario en la Meca del cine son numerosos, pero no todos están abiertos a sacarlos a relucir con tanta sinceridad como lo hizo Zach Cregger.
El problema de Zach
Como cuenta la cuenta de X It's Saturday!, que recoge un vídeo de la época, el director tras bombas de relojería como 'Barbarian', 'Weapons' y la reciente y soberbia 'Resident Evil' se sinceró durante su era de streamer —en la que le daba, entre otros, al 'Dark Souls 3'—, exponiendo un severo problema con el alcohol que le obligaba a beber a diario. Así relató su peligrosa rutina y los problemas derivados de ella.
Durante el último año que estuve bebiendo, era de esos en los que me pegaba muchas juergas. Bebía todas las noches, pero para mí, una noche de descanso significaba tomarme solo unas tres copas de vino. Eso era una noche de descanso.
Me tomaba un día libre quizá una vez al mes. Me tomaba un día libre. Eso significaba que solo me tomaba como tres copas de vino; eso era lo que bebías todas las noches. Sí, me tomaba un día libre quizá una vez al mes, me tomaba un día libre, algo así. Y recuerdo que se estaba volviendo muy habitual que estuviera, por ejemplo, bebiendo mucho durante cuatro días seguidos. Recuerdo que estaba en la ducha y, si me había pasado mucho durante cuatro días seguidos, empezaba a sentirme muy deprimida. Me entraba ansiedad, tenía pensamientos oscuros.
Por supuesto, no se trataba únicamente un hábito restringido a la intimidad. La parte social tenía un peso específico que hacía a que Cregger, en parte, se sintiese atrapado en un bucle.
Recuerdo que en un momento dado estaba en la ducha y pensé: "Joder, tengo que tomarme una noche libre. Tengo que relajarme". Pero esta noche es la fiesta de Ryan y sé que no puedo dejar de beber. Es que, en cuanto me tomo dos, me acabo bebiendo quince. ¿Sabes a qué me refiero? Me sentí atrapado. Literalmente, pensaba: "No puedo". Es como que tengo que beber en la fiesta. Supongo que podría no ir a la fiesta, pero eso es un rollo. Simplemente sentía que no tenía otra opción.
El punto de no retorno
Más allá de lo físico y de los problemas consigo mismo, el consumo de alcohol terminó afectando a su relación con su aún actual pareja, la actriz Sara Paxton. El cineasta relató cómo, durante una boda, forzó una discusión para romper con ella y continuar con su espiral autodestructiva.
En fin, resulta que fui a una boda con mi ahora esposa. Y a la mañana siguiente, decidí que iba a, bueno, romper con Sarah. Le dije algo bastante horrible a mi ahora esposa. Estábamos en la cama y le dije algo muy cruel y horrible. Intentaba provocar la ruptura. Le dije algo bastante fuerte y ella empezó a llorar. Y yo me puse en ese modo típico de los tíos de "retirarme, largarme, dar marcha atrás y arreglarlo".
Fue en ese momento, cuando creyó que todo estaba perdido, cuando tuvo la revelación que le hizo ser plenamente consciente de su problema y comenzar a encauzarlo con ayuda de Paxton y más gente de su entorno.
Y mi boca empezó a hablar sin parar: "No, no. No lo decía en serio. No lo decía en serio. No lo decía en serio". Y luego le dije: "¿Sabes qué creo que pasa? Creo que estoy muy enfadado contigo mismo porque me estoy suicidando a cámara lenta y a nadie parece importarle". Y pensé: "Joder". Mientras lo decía, me di cuenta de que estaba diciendo la verdad. Y estaba enfadado por eso. Y me estaba suicidando a cámara lenta. Y mi padre acababa de morir de cirrosis, más o menos el mes anterior. Y pensé: «Estoy siguiendo el mismo camino, exactamente igual».
Y, en cuanto lo dije, pensé: "Ya no hay vuelta atrás, soy alcohólico, tengo que dejar de beber". Y ella... ella es la mejor. Me dijo, "Vale", se levantó, tiró nuestro tequila por el fregadero y me apoyó. Conseguí ayuda de inmediato; llamé a un tío que conocía que estaba sobrio y le dije: "Tío, necesito ayuda". Nunca volví a beber; de eso hace cinco, cinco y casi seis años.
Actualmente, Cregger continúa sobrio y orgulloso de ello. Una lucidez que, seguro, ha ayudado a convertirse en uno de los grandes referentes del cine de terror contemporáneo y, según proclaman cada vez más voces, en un digno sucesor de Sam Raimi y su esencia.
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