Los fans de algo pueden ponerse muy pesados cuando se la situación apropiada para ello, y eso ha sido lo que pasado ahora con los de Harry Potter. Tal ha sido su interés en que se respete la tumba del elfo doméstico Dobby que sus presiones han servido para que un proyecto valorado en más de 500 millones de euros haya tenido que cambiar su plan original.
Todo se debe al interconector Greenlink, el cual une la red eléctrica de Inglaterra con la de Irlanda mediante un cable de 201 kilómetros que une el condado de Wexford y Freshwater West, una playa donde se rodó la muerte del famoso personaje creado por J.K. Rowling en la versión cinematográfica protagonizada por Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint.
"Cientos de llamadas" quejándose
Simon Ludlam, el jefe del proyecto detrás de Greenlink, desveló que el plan inicial era que el cable atravesase de forma directa ese monumento conmemorativo, pero recibieron "cientos de llamadas" quejándose, por lo que decidieron cambiar los planes originales:
En realidad, nos acercamos bastante a algunos restos auténticos de la Edad de Bronce, pero evitamos la tumba de Dobby.
La reacción inicial de Ludlam ante las quejas fue de un total escepticismo, pero un compañero de su equipo le insistió en que era algo "muy, muy serio", siendo eso lo que les llevó a buscar una alternativa para que su proyecto no afectase a la tumba del elfo doméstico, y librarse así de la pesadilla de relaciones públicas en la que se había convertido el proyecto.
Por cierto, no es la primera vez que este curioso monumento se ve amenazado, pues hace años se aprobó que siguiera en pie con la condición de que los visitantes se limitasen a tomarse fotos allí y que no dejasen calcetines u otros objetos. El motivo era que podrían acabar llegando al medio marino y la cadena alimentaria, poniendo así en riesgo la vida silvestre de la zona.
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