Anthony Hopkins es uno de los mejores actores del cine actual, algo que le ha valido ganar dos Óscar por su inolvidable trabajo tanto en 'El silencio de los corderos' como en 'El padre'. Eso sí, sus inicios fueron duros y todavía paga las consecuencias de ello, pues su hija lleva varias décadas sin hablarle. En el ámbito laboral también le llevó a tener más que un problema, aunque ninguno como el que tuvo con Shirley MacLaine.
Fue en 1980 cuando los caminos de ambos actores se cruzaron en 'Sólo para adultos', una comedia romántica dirigida por Richard Lang sobre una mujer que descubre que su marido tiene una aventura con una joven alumna suya. Su inesperada decisión es iniciar otro idilio por su cuenta con otro hombre mucho más joven que ella.
"A mí tampoco me caía bien"
Lo cierto es que todo lo que rodea a esa película es negativo, ya que sufrió un tremendo fracaso comercial y Hopkins llegó a ser nominado a los Razzie por su interpretación en esta película. El galardón fue finalmente para Neil Diamond por 'El cantor de jazz', uno de sus escasos trabajos en la gran pantalla para esta cantante reconvertido en actor para la ocasión.
Tal y como recuerdan nuestros compañeros alemanes de Filmstarts, Hopkins aseguró años después que MacLaine era "la actriz más insoportable con la que he trabajado". Eso sí, el desprecio era mutuo, pues ella respondería más tarde en el New York Post lo siguiente: "A mí tampoco me caía bien, pero por aquel entonces estaba sobrio y lo estaba pasando mal".
Recordemos que Hopkins tuvo problemas con el alcohol durante muchos años. Eso sí, dejó el alcohol a finales 1975 tras conducir su coche completamente borracho y luego despertarse sin recordar nada de lo que había pasado. Él mismo reconocía en BBC que trabajar con él en esa época era horrible porque se sentía "asqueado, destrozado y poco confiable".
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