Tim Burton estaba preparado para su debut en el cine, pero tiró 6 meses de trabajo a la basura por Scorsese: “Nunca me interpondría en nada de lo que él quiera hacer”

Tim Burton estaba preparado para su debut en el cine, pero tiró 6 meses de trabajo a la basura por Scorsese: “Nunca me interpondría en nada de lo que él quiera hacer”

El resultado fue una de las mejores películas de Martin y un clásico de culto de la comedia surrealista

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Jo Que Noche 1984 Martin Scorsese
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Pedro Gallego

Editor

No son sólo los actores los que acaban disputándose un mismo papel para una película, y en Hollywood era frecuente que varios directores pudieran estar en consideración para un mismo proyecto. Incluso aunque sus enfoques sean bastante diferentes, aunque pueda darse que tengan querencia por los mismos géneros.

Al salirse de Disney y generar interés con cortos como ‘Vincent’, hubo un fuerte interés en Tim Burton como cineasta en ciertos rincones de Hollywood. Su personalidad visual singular y su retorcido toque cómico y oscuro llamaba la atención en la década de los ochenta, y en cierto modo había estudios queriendo incorporar ese toque a los proyectos. Así es como Paul Reubens lo reclutó para la película ‘La gran aventura de Pee-wee’ (’Pee-wee's Big Adventure’).

La gran aventura a medianoche

Pero Burton ya fue cortejado unos años antes de Pee-wee para hacer otra comedia alocada y con tendencia surrealista. La productora Amy Robinson y el actor Griffin Dunne estaban sacando adelante el guión de ‘¡Jo, qué noche!’ (’After Hours’) como vehículo protagonizado por este último y estaban buscando alguien que llevase a buen término la comedia oscura del material. El director de ‘Vincent’ parecía adecuado, tal y como recordó el intérprete en sus memorias ‘The Friday Afternoon Club’:

Tim había leído el guion de antemano, al parecer muchas veces, porque nos había mostrado unos storyboards ilustrados con el estilo por el que se haría famoso: personajes inquietantes con brazos delgados que caminaban por pasillos espeluznantes en los que revoloteaban murciélagos.

Dunne recuerda que lo que les propuso era “brillante y estaba a años luz de lo que imaginábamos”. Él y Robinson estaban entusiasmados por trabajar con él, aunque conseguir financiación por un proyecto tan arriesgado con un cineasta debutante se volvió imposible. Por si fuera poco, a los productores se les cruzó de nuevo su primera opción para la película: Martin Scorsese.

El italoamericano era su primera opción, y ya contactaron con él porque tenían abogados en común. Éste rechazó el proyecto porque venía del fracaso de ‘El rey de la comedia’ (’The King of Comedy’), y en vez de centrarse en otra comedia negra quería sacar adelante su adaptación de ‘La última tentación de Cristo’ (’The Last Temptation of Christ’). Pero él también se encontró problemas para financiar su drama bíblico, así que reconsideró dirigir ‘¡Jo, qué noche!’.

Dunne y Robinson estuvieron entusiasmados pero también tristes con la noticia. Tenían que decirle a Burton que se había quedado sin debut y que los últimos seis meses de trabajo se tenían que tirar a la basura. Sin embargo, cuando le dijeron el motivo de ser reemplazado, él tuvo una reacción inesperada:

Un momento, ¿me estás diciendo que Martin Scorsese quiere hacer este guion? Si el señor Scorsese quiere hacer esta película, me retiro respetuosamente del proyecto. Nunca me interpondría en el camino de nada de lo que él quiera hacer.

No hubo rencillas entre el director y los productores. Es más, Burton acabaría dirigiendo a Dunne en un episodio de la serie ‘Alfred Hitchcock presenta’ llamado ‘The Jar’. Tim terminaría debutando en el cine comercial con una película que tuvo más éxito, y Scorsese acabó haciendo una de sus obras maestras que persiste como película de culto de la comedia surrealista. En cierto modo, todos ganaron.

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