Cómo "Salva a la porrista, salva el mundo" y Hayden Panettiere ayudaron a dar forma a la afición por las series en los 2000

Cómo "Salva a la porrista, salva el mundo" y Hayden Panettiere ayudaron a dar forma a la afición por las series en los 2000

La triste muerte de la actriz nos lleva, de manera inevitable, a un pasado de subtítulos, recomendaciones y amistades seriéfilas

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Panettiere
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Randy Meeks

Editor

La tristísima muerte de Hayden Panettiere a los 36 años nos lleva, de manera inevitable, a una nostalgia melancólica de otra época. Del Emule, los subtítulos hechos por fans y un país que estaba descubriendo, de manera conjunta (casi tribal) y sin necesidad de que las grandes empresas hicieran marketing, las series de televisión contemporáneas. La calle veía 'Perdidos', 'Héroes' y 'Mujeres desesperadas', pero la televisión lineal no era su lugar. Era otra afición sin la que el streaming actual nunca habría podido existir. La obsesión por las series no nació de la nada, al fin y al cabo.

Salva a la porrista

Todos recordamos 'Héroes' por lo que no llegó a ser, pero conviene recordar que la temporada 1, que se estrenó al calor de la tercera entrega de 'Perdidos', lo fue todo durante aquel 2006. Los subtítulos latinoamericanos, que eran los más rápidos, llegaron a hacerse virales (antes de que la palabra significara algo) en España gracias a aquel mítico "Salva a la porrista, salva al mundo" que acabó inmortalizado en camisetas no oficiales, risas y reuniones seriéfilas. El meme antes del meme. 2006 fue hace solo 20 años, pero parece que fue hace media vida.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces, y una de las consecuencias de todo este boom de las series es que, desde la llegada del streaming, hemos dejado de ver lo mismo. Hace un par de décadas, más o menos todo el mundo aficionado a la televisión compartía los mismos títulos, e iba al día porque, al fin y al cabo, no era inabarcable: un episodio a la semana, con sus obligados parones, no solo hacía sentir una serie como parte de tu vida, sino que, además, permitía alargar el debate durante meses. Y en eso, la primera temporada de 'Héroes' fue una de las reinas. Antes de la explosión de Marvel, ver una serie de superhéroes con giros constantes (por absurdos que fueran) nos tenía pegados a la televisión.

Por supuesto, ya sabemos lo que pasó después. Netflix llegó, y se convirtió en el nuevo estándar. El resto llegaron justo después, cada una con su carromato de series, hasta convertir la experiencia comunal en una intrínsecamente personal. La artesanía de unos subtítulos hechos por fans dejó paso a todo un panorama profesional (hasta, paradójicamente, volver a lo amateur, pero sin amor, con los creados por IA), y las series de las que antaño conversábamos durante todo un año fueron sustituidas por el maratón y el consumo rápido.

La nostalgia siempre es mala consejera, pero en el caso de 'Héroes', la porrista y las series con las que muchos aprendimos a utilizar un USB, no lo es tanto. No es que los programas fueran mejores, pero sí lo era nuestra actitud hacia ellos. Éramos los protagonistas de un mundo que estaba descubriendo una afición a la vez gracias a Internet, que se organizaba para montar reuniones (y hasta festivales de series), que abría blogs y hacía sesudos análisis en foros sin necesidad de capitalizarlo. Fue bonito, fue precioso, fue el pasado. 

Panettiere

Puede que estemos mejor ahora, con cientos de series creadas para todo tipo de público, pero es inevitable que, con la tristísima muerte de Panettiere, no vengan a nuestra cabeza esos momentos donde empezar una serie era una aventura y no una obligación, o un agobio. Donde era un mundo común en lugar de un nicho particular. Donde estábamos aprendiendo a ser espectadores.

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