No necesitamos ninguna excusa para volver a ver 'Mamma Mia!'. Da igual cuántas veces hayamos visto a Donna, Sophie y compañía cantando ABBA en una isla griega: ponerse la primera película es como abrir una ventana y dejar que entre de golpe todo el sol que te hacía falta para sobrevivir a un mal día. Y si después todavía tienes ganas de más, 'Mamma Mia! Una y otra vez' demuestra que una secuela puede recuperar exactamente el mismo espíritu sin limitarse a repetir la fórmula.
Entre canciones que todos nos sabemos de memoria, romances imposibles, amistades que sobreviven a cualquier cosa, vestidos con floripondios y una cantidad absurda de drama familiar, las dos películas forman un programa doble perfecto para esos días en los que no quieres pensar demasiado y solo necesitas pasar un buen rato.
Para olvidarse de todo durante un rato
La primera 'Mamma Mia!' nos presenta a Sophie, una joven que está a punto de casarse y que descubre que puede haber tres hombres diferentes que sean su padre. El problema es que no sabe cuál de ellos es y decide invitar a los tres a la boda sin contárselo a su madre, Donna. A partir de ahí comienza un auténtico caos en una pequeña isla griega, con viejos amores que regresan, secretos familiares que salen a la luz y una Donna completamente desbordada por la situación.
Pero lo mejor de la película es que realmente da igual que la trama sea disparatada. 'Mamma Mia!' funciona porque entiende perfectamente qué tipo de película quiere ser: una comedia romántica musical que no tiene ningún interés en pedir perdón por ser excesiva. Meryl Streep está absolutamente entregada como Donna, mientras que Amanda Seyfried, Pierce Brosnan, Colin Firth y Stellan Skarsgård completan un reparto que convierte cada encuentro en una excusa para montar otro número musical. Y sí, quizá Brosnan no sea precisamente el mejor cantante del mundo, pero esa es precisamente la gracia.
Además, la película también tiene una energía contagiosa. Cuando empiezan a sonar canciones como 'Dancing Queen', 'Mamma Mia', 'Voulez-Vous' o 'Super Trouper', es prácticamente imposible no acabar cantando aunque estés viendo la película por enésima vez. Hay algo tremendamente muy reconfortante en volver a una historia que sabes perfectamente cómo termina y dejarte llevar por ella.
Y si después de la primera necesitas otra dosis, 'Mamma Mia! Una y otra vez' es la secuela perfecta. La secuela amplía la historia de Donna y Sophie mientras juega con dos líneas temporales: por un lado, vemos a Sophie intentando mantener vivo el legado de su madre; por otro, viajamos al pasado para descubrir cómo fue la juventud de Donna y cómo terminó conociendo a los tres hombres que marcarían su vida. Lily James toma el relevo de Streep para interpretar a una Donna joven y lo hace con una energía arrolladora.
Lo mejor es que la segunda película no se limita a intentar repetir el éxito de la primera. Tiene nuevas canciones, más ABBA, más drama familiar, más romances y una Sophie que ha cambiado respecto a la primera entrega, pero que conserva exactamente esa sensación de película luminosa y despreocupada. Y sí, también tiene uno de esos finales que hacen que quieras levantarte del sofá para cantar.
Por eso, es mejor aprovechar, porque las dos películas abandonan el catálogo de Netflix el 23 de agosto.
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